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Opinando
Nuestros hospitales capitalinos

No cabe duda que si queremos mejorar la calidad de los servicios, además de abordar otros aspectos críticos, también es indispensable analizar mejor la ubicación de los establecimientos de salud.

Publicada 20 de febreo 2006 , El Diario de Hoy

Rodolfo Chang Peña*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Desde hace más de medio siglo los habitantes de San Salvador y del resto del país se han beneficiado en alguna forma de los hospitales de referencia Rosales, Maternidad y Bloom, aunque algunos agregan el de los Planes de Renderos y el de Soyapango, pese a que nunca se han desempeñado en forma integrada y debidamente articulados en las importantes tareas de asistencia, formación de personal, investigación científica y proyección a la comunidad. Y desde hace menos tiempo, de los correspondientes al Instituto Salvadoreño del Seguro Social, que ha estructurado un todo un tanto amorfo, diverso e intrincado.

Más preocupante que la zona en donde se encuentran ubicados los anteriores, caracterizada por el ruido, humo del transporte, anillos de taxis, cordones de comercio informal de comida, densa circulación vehicular y peatonal, es que ya no constituyen respuesta a las necesidades originales que les dieron origen en el pasado.

Las áreas de influencia y los volúmenes de población bajo responsabilidad se han modificado tanto con el paso de las décadas, que los objetivos se han vuelto imprecisos, lejanos y brumosos. Más ostensible con el Ministerio y menos con el ISSS ha sido tradicional la impermeabilidad crónica a la incorporación de nueva tecnología. El expediente clínico virtual que tiene más de veinte años de usarse en otros países, aquí es desconocido y hasta objeto de desconfianza.

Por su lado, cuando un médico del ISSS indica un examen de laboratorio en la consulta, el asegurado tiene que desplazarse hacia esta dependencia para pedir cita para la toma de la muestra, una vez entregada le indican cuándo tiene que regresar por los resultados, cuando estos últimos llegan a sus manos regresa de nuevo al consultorio, para pedir la cita subsecuente o control por los exámenes. ¿Por qué los resultados no se incorporan electrónicamente al expediente de una sola vez, para evitarle al enfermo el martirio de la viajadera?

Los nosocomios al principio citados forman parte de un grupo de aproximadamente diecisiete, entre públicos y privados, concentrados en menos de un kilómetro cuadrado, situación inconveniente desde varios puntos de vista. Probable-mente el más importante es que una metrópoli con fallas tectónicas en el subsuelo y sismicidad frecuente, tiene que proteger su infraestructura hospitalaria mediante la dispersión geográfica, ya que de esa manera se evita que un cataclimismo de gran magnitud en un solo movimiento descabece al sistema de bienes tan preciados y costosos, como lo son las camas hospitalarias especializadas, en el entendido que si uno o varios colapsan, los otros pueden continuar funcionando.

No pocos han sido tantas veces reparados, remodelados y ampliados que probablemente hubiera salido más barato construirlos de nuevo por otro lado. El Hospital de Maternidad por ejemplo, que es un importante componente del sistema del Ministerio, quedó tan dañado por los últimos terrenos, que se habló en un principio de construirlo al poniente de la urbe, sin embargo al poco tiempo ya no se escuchó más sobre el asunto. Lo último que se sabe es que se levantará en el mismo sitio donde ha estado siempre.

No cabe duda que si queremos mejorar la calidad de los servicios, además de abordar otros aspectos críticos, también es indispensable analizar mejor la ubicación de los establecimientos de salud, para enfrentar en mejores condiciones los retos de salud de los próximos cincuenta años. Es prioritario también darle pensamiento a qué es lo que conviene más: ¿Hospitales aislados o complejos hospitalarios del tipo centros médicos?

A mi manera de ver, me inclino por lo segundo, en parte para darle continuidad al modelo asistencial en boga, que por cierto es bastante bueno y porque permitirá que los nosocomios puedan articularse con complementaridad en una amplia interacción positiva, lo que facilitará el desarrollo de los servicios asistenciales especializados.

La selección de los lugares idóneos para levantar los futuros centros médicos debe hacerse en forma cuidadosa, al respecto conviene recordar que los hospitales no se construyen todos los años sino al menos cada 40 o 60 años.

Al contrario de lo que opinan algunos apreciables colegas, también preocupados por los aspectos antes expuestos, en San Salvador todavía existen sitios donde podrían asentarse estos complejos asistenciales. Varios de esos lugares podrían ser: por el rumbo norte la zona de la Carretera de Oro; al oriente, los terrenos de la ex Guardia Nacional; al sur, el área muy bien conservada de la ex Casa Presiden-cial; finalmente, al poniente, varios excelentes predios localizados en San Tecla.

*Dr. en Medicina.

 

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