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Reese Whiterspoon
“...tengo que pensarlo muy bien antes de aceptar una nueva película”

Lo que toca lo convierte en oro. pero pese a ese éxito que la rodea, la talentosa actriz prefiere el calor de su hogar.

Publicada 18 de febrero 2006, El Diario de Hoy

Desde Hollywood
Fabián W. Waintal
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

Considerada como una “nueva Meg Ryan” desde el éxito de las comedias románticas Legally Blond, Sweet Home Alabama y Just Like Heaven, Reese Whiterspoon también se ha convertido en la favorita del Oscar al ganar los premios de la Asociación de Actores (SAG) y el Globo de Oro como Mejor Actriz por la película Walk The Line.

En el filme basado en la verdadera historia del cantante de música country Johnny Cash, Reese canta por primera vez en cámara, destacándose como la esposa June Carter-Cash, que tanto influyó en el destino del cantante al rescatarlo de las drogas.

Y entablando los diferentes ángulos que a ella misma le depara el destino, la entrevistamos en medio de la gloria profesional que tan bien combina con su vida privada de madre y esposa famosa.

¿Después de haber ganado los premios de la Asociación de Actores y el Golden Globe como Mejor Actriz, está preparada para ganar el Oscar con la película ‘Walk The Line’?

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Cada evento a su debido tiempo. Voy tomándolo todo, de a poco. Primero me interesa que la gente vea la película. Igual, es excitante y halagador. Es lindo cuando la gente me reconoce.

¿Cree que los premios equiparan la preparación que tuvo para el personaje, animándose también a cantar?

Es imposible emular a June Carter, lo mismo con Johnny Cash. Pero entrenamos durante cinco meses y medio, tocando instrumentos y grabando el álbum. Trabajamos durante cinco o seis horas por día, durante cinco meses. No se puede decir que no lo intentamos.

¿Se da cuenta que muchas jovencitas la van a tomar como un ejemplo, después de tanto reconocimiento? ¿Los roles que elige tienen que ver con semejante responsabilidad?

Sí. Yo siento la presión. Y mi representante siente la misma presión. Desde que me convertí en madre siento la responsabilidad de ser un ejemplo. Es algo natural que llega con la maternidad (...) “Mejor que actúe mejor” pensé. Lo tomo como una gran responsabilidad y es cierto que influye en las decisiones que tomo.

¿Cree en el Destino?

Desde mi perspectiva, creo que en la vida ocurren muchas cosas que debían suceder. Nunca hubiera pensado que alguien que se crió en Nashville, Tenesee, hubiese llegado a ocupar este lugar. Ciertas cosas están fuera del alcance de nuestras manos. Hay resultados detrás de las elecciones y las acciones que tomamos, pero el destino tiene mucho que ver.

¿Cómo se siente al saber que su destino es ser exitosa como actriz?

Pura suerte. Me siento una persona con suerte. Una nunca sabe. Cada película que hago es como lanzar los dados al aire. Solo espero que le guste a la gente. Por eso trato de concentrarme muchísimo en hacer cine de calidad, mucho más que cantidad. Trato que aquellas películas con las que me conecto realmente valgan la pena.

¿El destino en la vida personal también llenó sus expectativas?

Definitivamente creo que estaba destinada a conocer a mi esposo. Siento que tuve suerte de haberlo conocido. Es mi mejor amigo, de verdad. Nos llevamos muy bien, aunque a veces me pregunto como lo logramos. Realmente creo que nacimos para estar el uno con el otro.

¿Teniendo un esposo con la misma profesión, el tema de Hollywood se repite cuando se sientan a hablar a puertas cerradas?

Puede ser difícil de creer, pero con Ryan (Phillippe), casi nunca hablamos del negocio del espectáculo. Tenemos otros temas, nos importan más los chicos (...) La vida tiene otra prioridad en nuestra casa.

¿La locura más grande que haya hecho por amor?

Literalmente crucé volando el país entero para ver a Ryan, aunque apenas lo había conocido por teléfono, durante dos meses. Todo el tiempo me preguntaba “¿Por qué estoy haciendo esto?”.

Retomando el tema del destino: ¿Hay algún otro momento en la vida que haya influenciado en ciertas decisiones?

Casi me ahogo, una vez, cuando tenía cuatro años. Estaba de campamento, en una piscina y me acuerdo que me estaba hundiendo, en el fondo, pensando que nadie iba a rescatarme. Es por eso que hoy mis hijos no van a ningún campamento con piscina.

¿El evento más importante de su vida, más allá de los premios?

El hecho de haber tenido a mis hijos es algo que cambia la vida.

¿Cómo logra el balance entre el factor público de la fama y la privacidad?

Con mucho cuidado. Trato de ocuparme primero de mis hijos, arreglando ciertos temas como la escuela, asegurándome que todo está bien con sus vidas. Si los hijos son felices, los padres son felices. Una vez que lo logro, es mucho más fácil seguir con mi propia vida. Mi hija empezó la escuela este año, con el ‘kindergarden’. Y me tomé unos meses de vacaciones para estar juntas. Sabía que ella iba a estar bien, pero yo no (se ríe).

¿Quiere decir que la maternidad la está alejando del cine?

Quiere decir que tengo que pensarlo muy bien antes de aceptar una nueva película. Tiene que ser muy pero muy buena, para que me aleje de la ciudad, probablemente.

¿Es muy difícil mantener los pies sobre la tierra, entre tanto reconocimiento, sin subirse a las nubes de la arrogancia y el don de grandeza?

Por ejemplo, trato de no leer las revistas sensacionalistas porque a veces publican cosas que hieren y no le veo el sentido de arruinarme el día por algo así. Trato de mantener la vista en otros temas más importantes, sin pasar demasiado tiempo pensando en tonterías.

¿Ha tenido algún problemas con los paparazzi?

Tuve un sólo problema donde un fotógrafo me chocó el auto y ya pagó por los daños que tuvo mi vehículo. Yo creo en el primer artículo de la constitución y la libertad de expresión. Entiendo el trabajo que tienen y el derecho de sacar fotos a las figuras públicas. Pero hay ciertos puntos grises. ¿Mi hija es una figura pública porque yo lo soy? No lo creo. El comportamiento ilegal no es aceptable. Por eso, con algunos colegas nos juntamos para hablar con la policía de Los Ángeles. Creo que logramos ciertos cambios.

¿Qué tipo de reacción enfrenta en la calle cuando la gente la reconoce?

Es halagador que la gente se interese en las películas que hago (...) Todavía contemplo lo que significa estar en mi posición. Tiene que ser por alguna razón que todavía no descubrí. Es algo en lo que pienso bastante.

¿Algún punto en común que le provoque rechazar tantas comedias románticas que le ofrecen?

Por mi experiencia, trabajando con mi propia compañía ‘Type A’, una y otra vez encuentro que el problema está en los guiones. Yo crecí leyendo libros y es algo difícil de describir, pero es muy importante que algo se escriba bien. Cuando lo encuentro, busco a los autores y los fuerzo para que trabajen conmigo.

¿Futuro? ¿Hay algún director en particular con quien le gustaría trabajar?

Sí. Recientemente tuve la oportunidad de pasar un tiempo con Kate Winslet y su esposo, Sam Mendes. (...)y creo que él es muy talentoso.

¿Y en lo personal, se animaría a dirigir su propia película, alguna vez?

Sí, me encantaría. Es todo cuestión de tiempo. Es difícil concentrarme en otros temas, ahora, con mis hijos. Pero cuando crezcan, seguramente me gustará...

¿Qué hubiese pasado si hubiera elegido alguna otra profesión? ¿Imagina un destino muy diferente?

Por supuesto, hubiera sido una vida completamente distinta. Seguramente.

Perfil

Si gana el Oscar, Reese tendrá algo más que festejar el 22 de Marzo, cuando cumpla 30 años. En realidad, no está muy acostumbrada a semejante destino, porque siempre se crió en un ambiente completamente alejado de Hollywood. Con el nombre completo de Laura Jean Reese Whiterspoon, pasó los primeros cuatro años de su vida en Alemania, mientras su padre, el cirujano Dr. John Witherspoon, operaba como Teniente Coronel en la reserva del ejército estadounidense. Cuando regresaron a Nashville (Tennessee), Reese aprovechó su belleza trabajando como modelo desde los 7 años. A los 11, había ganado el concurso de talentos interestatal Ten-State Talent Fair y tres años después había conseguido su primer papel, en la película The Man in the Moon.

Al terminar los estudios secundarios, se inscribió en la Universidad de Stanford y decidió dejar la actuación por un tiempo. Pero los estudios tuvieron que esperar, tras aceptar las películas Freeway, con Kiefer Sutherland y Fear, con Mark Wahlberg. En el camino, cumplió 21 años y en su fiesta conoció al amor de su vida, el actor Ryan Phillippe. Juntos tuvieron dos hijos y también fueron compañeros de trabajo en la película Cruel Intentions. Incluso el último domingo de Enero de 2006, compartieron el placer de festejar el premio de la Asociación de Actores por duplicado, cuando él también fue premiado por Crash. Ha sido un largo camino para Reese.

Su destino ya había cambiado por completo con el éxito sorpresivo de Legally Blond, después de haber rechazado otro tipo de cine como Cape Fear, Scream y Urban Legend. Luego de llenar la vacante que dejaron Julia Roberts y Meg Ryan, Reese se convirtió en la actriz de comedias románticas del momento. Con Sweet Home Alabama, sobrepasó la barrera de los 12 millones de dólares de sueldo. Y cobró 15 millones por una segunda versión de Legally Blond y la siguiente película Vanity Fair. Funda también su productora de cine Type A Films. En el 2005, mantuvo el máximo nivel, con el primer éxito comercial de la comedia romántica Just Like Heaven y la calidad, a la par de Joaquin Phoenix, en la premiada Walk The Line.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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