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La Nota del Día
El que enseña bien recibe más paga
Un alto número de los graduados de la Universidad Nacional es
de bajo rendimiento, conflictivo, con la cabeza llena de prejuicios y
poco disciplinado.
Publicada 18 de febrero 2006 , El Diario de Hoy
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El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Los salarios y un número de prestaciones de los maestros en Houston,
Texas, están ligados al rendimiento, comprensión y desempeño
de los alumnos; maestros cuyos alumnos obtienen buenas notas en los exámenes
estatales reciben más dinero que los maestros de malos alumnos.
La consecuencia lógica de la medida es que los profesores serán
los más interesados en que sus alumnos aprendan, que no se queden
de borregos ignorantes.
La regla, como es de esperar, ha sido criticada por los sindicatos magisteriales,
que al hacerlo desconocen una realidad medular no sólo de las sociedades
contemporáneas, sino de la vida misma: que la gente más
esforzada y exitosa siempre consigue más que los indolentes o ineficaces.
La norma en el mundo de la producción es igual: se premia al que
más vende o más realiza, sobre los que por desinterés,
falta de capacidad o inexperiencia, van a la zaga. La gacela que más
rápido corre es la que menos probabilidades tiene de terminar como
almuerzo de leones.
En más y más labores, el más productivo, el que elabora
más prendas en una maquila, el vendedor con más clientela,
el campesino que cosecha más mazorcas, sube por encima del resto.
Y en la escuela sucede lo mismo: los alumnos de profesores motivados que
ponen más alma en sus clases, tienen mayores probabilidades de
saber más, ser más capaces y más tarde tener mucho
éxito en la vida. La clave tiende a ser el maestro; si hoy en día
padecemos de retraso y pobreza, se debe en gran parte a los “maistros”
politizados de antes de la guerra, muchos de los cuales terminaron como
carne de cañón de la guerrilla.
Culpan a otros de su fracaso
Houston está en proceso de perfeccionar métodos para medir
los rendimientos y saberes de los escolares, lo que encaja con la vieja
tradición tejana de evaluar, con tests generalizados, los rendimientos
de alumnos. Lo que hacen se asemeja a las pruebas PAES entre nosotros,
que restablecen la práctica de los exámenes después
de que estos se suprimieran en los años sesenta. En aquel entonces,
los “maistros” comunistas calificaban de acuerdo al grado
de enloquecimiento político de un alumno; los exámenes se
convirtieron en un chantaje del “maistro” con sus alumnos
y por eso se descartaron.
En la educación superior más que los tests y exámenes
finales, lo que a grandes rasgos define la calidad de la enseñanza
es el porcentaje de quienes logran empleo al graduarse; hay centros cuyos
egresados son muy apetecidos, mientras los de otros a duras penas consiguen
emplearse.
En el caso de las pruebas de notariado, asombra el bajo número
de los que aprueban, lo que a la vez indica la mala calidad de la enseñanza
universitaria. Es conocido en el mundo del trabajo que un alto número
de los graduados de la Universidad Nacional es de bajo rendimiento, conflictivo,
con la cabeza llena de prejuicios y poco disciplinado. Como fracasan con
frecuencia, los pobres egresados culpan “al sistema” de lo
que es resultado de la politización de la UES, donde indoctrinar
tiene mayor prioridad que enseñar y disciplinar.
Será interesante si en nuestro país se someten estudiantes
a las mismas pruebas que se aplican en Texas, para comparar rendimientos.

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