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Víctor Zelada
Uceda
Agencias
deportes@elsalvador.com
En el Oriente del país, el calor se ha incrementado. Vientos
con vapor se respiran. De la tierra y del cielo, retumbos se escuchan,
como si una batalla está por llegar. Es entonces cuando desde el
cielo un ejército de aves se agrupa en escuadrillas, porque desde
el sureste se marca a ritmo de infantería una legión de
toros que buscan arrasar como tanques. Es sin duda el duelo Águila-Firpo,
un clásico zonal añejo que despierta pasiones y el Juan
Francisco Barraza será testigo de un juego abierto y sin tregua
para nadie.
Punto de honor
Si en el poker el término la “casa no pierde” es casi
una regla, para los negronaranja ya se hizo costumbre últimamente
este principio. Parte de su poderío en este campeonato es su localía,
donde los tres equipos (FAS, Balboa y Once Municipal) que han llegado
de visita se llevaron la sorpresa de que en el Barraza asustan. Águila
ha puesto un mensaje en la puerta de su casa: “en mi casa mando
yo”. No es extraño que los migueleños estén
optimistas una vez más, ya que desde su última derrota en
casa (5 de marzo contra FAS, 3-0) han transcurrido 350 días, donde
han hilvanado 11 victorias y siete empates.
Aunque la apariencia del toro sea temible, en el Clausura cuando va de
paseo le tiemblan las patas. Dos derrotas y un empate no le ha causado
chiste alguno, pero quiere revertir ese perfil que tiene en la actualidad
y quiere esconder sus flaquezas con sus dos victorias consecutivas que
sumó contra Alianza y San Salvador. Pero esa racha tendrá
que confirmarlo en suelo del Águila, donde le cuesta mucho.
Historia
La última vez que Firpo sacó su mandado de visita contra
su vecino fue el 19 de mayo de 2000, precisamente el año que obtuvo
su último título, 1-0. Luego de ese pasaje de nueve juegos
sólo ha podido estrechar manos cuatro veces, porque el resto son
lamentos. Pero como una curiosidad, sus últimas tres presentaciones
en el Barraza, Firpo ha salido con vida y ha empatado 0-0. ¿Será
hoy la vencida?
De acuerdo con el historiador Gerardo Castro, 68 veces han jugado los
dos conjuntos en terreno emplumado. En 31 partidos han ganado los locales
por 13 de los usulutecos. Y 24 empates se han producido en su serie, con
la ventaja de goles de Águila con 116 y 72 para Firpo.
Estilo europeo
El ingrediente adicional que calienta el clásico de oriente es
el duelo en los banquillos entre Vladan Vicevic y su compatriota Milos
Miljanic. Ambos expresan ser amigos fuera de la cancha, pero que la diferencia
la marcarán sus jugadores.
“Los muchachos saben su compromiso de puntuar. Está la posibilidad
de llegar a los 14 y empatar al Águila y sí creo que se
puede. Todo es posible”, indicó Miljanic, quien pudo ser
técnico de los migueleños en el Apertura, pero se inclinó
luego por Firpo.
Por su parte, Vicevic afirmó: “Es una bonita ocasión
para tomar distancia de otros equipos que están muy cerca en la
tabla, pero respeto a Firpo”, acotó.
Los ojos estarán fijos en Adonai Martínez y Álex
“Paleta” Erazo, que suman cuatro goles en el Clausura.
Pero no se quedan atrás Álex Campos, quien ha despertado
y puede ocasionar problemas a Juan José Gómez, y el colombiano
Álex Obregón, quien siente cómodo jugar contra Águila.
Canarios regresan al fortín calero
Once Municipal tiene suficientes razones para no caer en la trampa de
comer cal en lugar de maicillo. Metapán fue el equipo que los marginó
de la final del Apertura y para el equipo de Miguel Mansilla es la mejor
oportunidad para desquitarse, para echarle más limón a la
herida de su rival que cayó 3-1, el miércoles.
Camino espinoso
Si bien el jaguar se lame los rasguños, su casa es intratable.
Metapán registra 14 partidos sin conocer la derrota y los canarios
llegan por quinta ocasión, al Calero Suárez, lugar donde
nunca han ganado. Su único empate lo obtuvieron el 10 de diciembre
del 2005.
Ahora, vuelven a cruzarse en la misma senda, pero deben ser vivos, porque
están enredados con once puntos y necesitan escalar una grada más
en la clasificación.
Chalatenango, como en casa en el Quiteño
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| Reñido. Alfredo Pacheco anticipa a Centeno,
ex de Chalate. FAS ganó en el último duelo. |
Todo cambia. Al joven le salen canas con los años, el niño
crece y llega a adulto y hasta formar su familia... Asimismo, jugadores
vienen y se van, pero algunos dejan su huella.
Hace un año era casi inimaginable que FAS dejara libres a su técnico
Alberto Castillo, a su cuerpo técnico Carlos Villarreal y Carlos
Rivera, y tampoco a Nicolás Muñoz, Juan Carlos Panameño
y Víctor Mafla. Todos ellos se deben hoy a su nuevo equipo, Chalate,
que les abrió las puertas.
¿Morbo? Para algunos, no para todos, ya que todos ellos les dieron
glorias al club en otra época.
Sin marcha atrás
Uno de los jugadores que espera respeto de los hinchas de la Turba es
Panameño: “No creo que nos reciban mal, porque no fue culpa
nuestra que nos hayamos ido. Cuando llegó Castillo la afición
hasta desplegó pancartas de apoyo”, indicó.
Más allá de la amistad entre los jugadores, la realidad
entre ambos conjuntos es clara. Nada de compadrazgos, si se quiere salir
del rezago.
“Jugaremos con todo nuestro potencial para que la afición
vuelva a creer en FAS, ya que no estamos jugando mal”, comentó
Jaime Gómez.
Un punto separa a Chalate de FAS. Diferencia que no es ventaja. Además,
los norteños tropezaron en el Quiteño hace tres meses (3-0),
cuando los tigrillos arrastraban una crisis de resultados.
Casualidad o no, FAS necesita reaccionar de su último revés.
Pero Chalate no ha perdido de visita.

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