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Vientos de Oriente

Tres puntos separan al Águila del Firpo. El duelo reúne a dos técnicos serbios.


Publicada 18 de febrero 2006, El Diario de Hoy

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Víctor Zelada Uceda
Agencias
deportes@elsalvador.com

En el Oriente del país, el calor se ha incrementado. Vientos con vapor se respiran. De la tierra y del cielo, retumbos se escuchan, como si una batalla está por llegar. Es entonces cuando desde el cielo un ejército de aves se agrupa en escuadrillas, porque desde el sureste se marca a ritmo de infantería una legión de toros que buscan arrasar como tanques. Es sin duda el duelo Águila-Firpo, un clásico zonal añejo que despierta pasiones y el Juan Francisco Barraza será testigo de un juego abierto y sin tregua para nadie.

Punto de honor

Si en el poker el término la “casa no pierde” es casi una regla, para los negronaranja ya se hizo costumbre últimamente este principio. Parte de su poderío en este campeonato es su localía, donde los tres equipos (FAS, Balboa y Once Municipal) que han llegado de visita se llevaron la sorpresa de que en el Barraza asustan. Águila ha puesto un mensaje en la puerta de su casa: “en mi casa mando yo”. No es extraño que los migueleños estén optimistas una vez más, ya que desde su última derrota en casa (5 de marzo contra FAS, 3-0) han transcurrido 350 días, donde han hilvanado 11 victorias y siete empates.

Aunque la apariencia del toro sea temible, en el Clausura cuando va de paseo le tiemblan las patas. Dos derrotas y un empate no le ha causado chiste alguno, pero quiere revertir ese perfil que tiene en la actualidad y quiere esconder sus flaquezas con sus dos victorias consecutivas que sumó contra Alianza y San Salvador. Pero esa racha tendrá que confirmarlo en suelo del Águila, donde le cuesta mucho.

Historia

La última vez que Firpo sacó su mandado de visita contra su vecino fue el 19 de mayo de 2000, precisamente el año que obtuvo su último título, 1-0. Luego de ese pasaje de nueve juegos sólo ha podido estrechar manos cuatro veces, porque el resto son lamentos. Pero como una curiosidad, sus últimas tres presentaciones en el Barraza, Firpo ha salido con vida y ha empatado 0-0. ¿Será hoy la vencida?

De acuerdo con el historiador Gerardo Castro, 68 veces han jugado los dos conjuntos en terreno emplumado. En 31 partidos han ganado los locales por 13 de los usulutecos. Y 24 empates se han producido en su serie, con la ventaja de goles de Águila con 116 y 72 para Firpo.

Estilo europeo

El ingrediente adicional que calienta el clásico de oriente es el duelo en los banquillos entre Vladan Vicevic y su compatriota Milos Miljanic. Ambos expresan ser amigos fuera de la cancha, pero que la diferencia la marcarán sus jugadores.

“Los muchachos saben su compromiso de puntuar. Está la posibilidad de llegar a los 14 y empatar al Águila y sí creo que se puede. Todo es posible”, indicó Miljanic, quien pudo ser técnico de los migueleños en el Apertura, pero se inclinó luego por Firpo.

Por su parte, Vicevic afirmó: “Es una bonita ocasión para tomar distancia de otros equipos que están muy cerca en la tabla, pero respeto a Firpo”, acotó.

Los ojos estarán fijos en Adonai Martínez y Álex “Paleta” Erazo, que suman cuatro goles en el Clausura.

Pero no se quedan atrás Álex Campos, quien ha despertado y puede ocasionar problemas a Juan José Gómez, y el colombiano Álex Obregón, quien siente cómodo jugar contra Águila.


Canarios regresan al fortín calero

Once Municipal tiene suficientes razones para no caer en la trampa de comer cal en lugar de maicillo. Metapán fue el equipo que los marginó de la final del Apertura y para el equipo de Miguel Mansilla es la mejor oportunidad para desquitarse, para echarle más limón a la herida de su rival que cayó 3-1, el miércoles.

Camino espinoso

Si bien el jaguar se lame los rasguños, su casa es intratable. Metapán registra 14 partidos sin conocer la derrota y los canarios llegan por quinta ocasión, al Calero Suárez, lugar donde nunca han ganado. Su único empate lo obtuvieron el 10 de diciembre del 2005.

Ahora, vuelven a cruzarse en la misma senda, pero deben ser vivos, porque están enredados con once puntos y necesitan escalar una grada más en la clasificación.


Chalatenango, como en casa en el Quiteño

Reñido. Alfredo Pacheco anticipa a Centeno, ex de Chalate. FAS ganó en el último duelo.

Todo cambia. Al joven le salen canas con los años, el niño crece y llega a adulto y hasta formar su familia... Asimismo, jugadores vienen y se van, pero algunos dejan su huella.

Hace un año era casi inimaginable que FAS dejara libres a su técnico Alberto Castillo, a su cuerpo técnico Carlos Villarreal y Carlos Rivera, y tampoco a Nicolás Muñoz, Juan Carlos Panameño y Víctor Mafla. Todos ellos se deben hoy a su nuevo equipo, Chalate, que les abrió las puertas.

¿Morbo? Para algunos, no para todos, ya que todos ellos les dieron glorias al club en otra época.

Sin marcha atrás

Uno de los jugadores que espera respeto de los hinchas de la Turba es Panameño: “No creo que nos reciban mal, porque no fue culpa nuestra que nos hayamos ido. Cuando llegó Castillo la afición hasta desplegó pancartas de apoyo”, indicó.

Más allá de la amistad entre los jugadores, la realidad entre ambos conjuntos es clara. Nada de compadrazgos, si se quiere salir del rezago.

“Jugaremos con todo nuestro potencial para que la afición vuelva a creer en FAS, ya que no estamos jugando mal”, comentó Jaime Gómez.

Un punto separa a Chalate de FAS. Diferencia que no es ventaja. Además, los norteños tropezaron en el Quiteño hace tres meses (3-0), cuando los tigrillos arrastraban una crisis de resultados.

Casualidad o no, FAS necesita reaccionar de su último revés. Pero Chalate no ha perdido de visita.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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