 |
| En riesgo. El río Sucio es uno de los
afluentes más contaminados por los vertidos. Foto
EDH |
Carola Cantó
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Lo que inició meses atrás como una denuncias de las comunidades
aledañas al río Sucio, en San Juan Opico, La Libertad, por
la contaminación de sus aguas se transformó después
en un trabajo por regular y disminuir los vertidos que llegan a los afluentes
del país.
Fruto de ese consenso nació un manual que pretende ser una guía
que oriente a las empresas a proteger el ambiente.
Un esfuerzo que pasa, entre otros puntos, por tratar sus aguas residuales
a la salida de las empresas.
El cambio de los sistemas de tuberías y la compra de plantas especializadas
son sugerencias que están en consonancia con el espíritu
de un plan dirigido a proteger los recursos naturales y, por ende, la
salud de las personas.
Según estudios de Medio Ambiente, que toman como base las denuncias
recibidas, cerca del 33 por ciento de las vertientes de los ríos
tiene algún grado de contaminación.
El manual recoge esa preocupación, según indica Mauricio
Chacón, asesor técnico de Fomento de Gestión Ambiental
y Producción más Limpia en la Pequeña y Mediana Empresa
(Fogapemi), explica que “ese manual puede ser una herramienta de
gestión que ayude a cumplir la ley del medio ambiente”.
Si la inquietud surgió a raíz del mal estado de las aguas
del Río Sucio, que hacían honor a su nombre, varias empresas
de la zona han tomado la palabra del manual y ya están aplicando
los 12 pasos que sirven de guía para las industrias; entre ellas
Productos Cárnicos.
El gerente de la planta, Dr. Reynaldo Flores, dice que les ha permitido
aprovechar al máximo el recurso del agua, además de una
producción más limpia en la industria.

|