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| Un proyecto. Los militares visitaron una planta
de tratamiento de agua. Foto EDH |
Cuscatlán VI
Misión Iraq / Periodista: Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Luego del traspaso de mando al batallón Cuscatlán VI,
el quinto contingente comenzó hoy a retirarse del Campamento Delta,
en Al Kut, donde estuvo las últimas tres semanas.
El relevo formal se hizo en un predio del Campamento Delta, bajo un cielo
nublado y una fría ventisca que entumecía los dedos.
Al acto militar asistieron el comandante de la División Centro
Sur, general Edward Gruszka, el gobernador de la provincia de Kut, Latif
Hemed Tarfa, y el representante de la oficina de la embajada estadounidense
en Al Hilla, Harry Andersen, y otras autoridades civiles y policiales
de Kut.
Durante la ceremonia, el comandante cuscatleco relevado, coronel Rubén
Oswaldo Rubio, rememoró los 20 proyectos de electrificación,
cinco proyectos de potabilización e introducción de agua
y seis de construcción de puentes y carreteras.
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| Traslado. El estandarte fue entregado a subteniente
Rubén Antonio González. Foto EDH |
Rubio destacó también la participación en la seguridad
durante los dos momentos electorales que los iraquíes tuvieron
a finales del año pasado, cuando el 15 de octubre, efectuaron un
referendo para la elaboración de la Constitución y, dos
meses después, las elecciones para elegir la asamblea.
El coronel Rubio pidió a las autoridades asistentes, la colaboración
para sus sucesores. Estas, entre tanto, dijeron que el apoyo será
igual o mejor que la que el quinto contingente recibió.
El coronel Julio García Oliva, comandante de las tropas de relevo,
prometió durante la ceremonia, trabajar tesoneramente para continuar
con la trayectoria de colaboración y humanismo que sus antecesores
se han desempeñado.
Un día después de desligarse de sus responsabilidades, el
contingente relevado tiene previsto salir hoy hacia el Campamento Virginia,
en Kuwait, donde se espera que permanezca un par de días, en espera
de que le sea asignado un vuelo que lo retorne a El Salvador, después
de seis meses de ausencia.
En la tropa, la emoción por el regreso con sus familias es fuerte.
Unos tienen planes ya establecidos, como “empanzurrarse” de
frijoles y tortillas y queso. Otros piensan en actividades religiosas
como agradecimiento por regresar indemnes de Iraq.
La mayoría de militares salvadoreños dicen extrañar
la comida salvadoreña. Y no es que hayan pasado carencias alimenticias,
no, sino porque en la dieta diaria de esos seis meses en Iraq, los frijoles
y las tortillas, como se conocen en El Salvador, jamás han estado
en el menú.
Las despedidas de la nación iraquí
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| Amistad. Los árabes están satisfechos
con las obras. Foto EDH |
Los militares salvadoreños se dan unas comilonas de carnes, en
su mayoría, de la que hay para escoger. Pero es sólo con
el transcurso de los días cuando se aprende, si bien no los nombres,
los sabores.
Ayer por la tarde, los recién llegados tomaron ya posiciones de
sus puestos de guardia. Luego del acto, era común escuchar un “bueno,
camarada, yo me voy, ya cumplí la misión. Cuídese”.
Entre los que comienzan su periodo aseguran que no están arrepentidos
de haber venido, y entre los relevados hay mucha ansiedad por regresar,
bien a ver a sus hijos, a sus mujeres... Y hasta visitar la tumba del
ser querido que falleció en la ausencia, como es el caso un mayor
de aviación y un soldado de La Libertad.
Asimismo, no es privilegio de cualquiera escoltar el pabellón nacional
o un estandarte militar.
En Al Kut, ese privilegio lo tendrá durante los próximos
seis meses el subteniente Rubén Antonio González, un joven
oficial oriundo de Ilobasco. Militares consultados ayer sobre cómo
se selecciona a quien porta un estandarte, insignia significado de poder
y autoridad militar.

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