| Ciudadanos deben de defender
ordenanza
Santo Tomás.
La regulación que entró en vigencia hace apenas un mes,
podría convertirse en una ley muerta si no la aplica el próximo
edil. Incluye prohibiciones y sanciones para cada caso.
Publicada 17 de febrero de 2006 , El Diario
de Hoy
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| Contaminación. Al río
El Jocote se han orientado las aguas servidas del municipio. Foto
EDH |
Rhina Ventura
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
La recién creada ordenanza ambiental podría convertirse
en ley muerta, si el próximo alcalde de Santo Tomás no le
da continuidad.
Y es que es un documento que se ha convertido en ley en el municipio que
busca proteger, conservar, y recuperar el medio ambiente.
Este apenas entró en vigencia el 12 de enero y vino a complementar
la ordenanza del uso de suelos que llevaba dos años en funcionamiento,
pero que no se había aplicado con tanto rigor.
La ordenanza no sólo determina los tipos de delitos ambientales,
sino que también establece las sanciones para cada caso.
Según el actual alcalde, Danilo Castaneda, es una regulación
que la debe hacer suya la misma ciudadanía, porque son las diferentes
fuerzas sociales del municipio que deben cuidar el suelo, la tierra, el
aire y el agua.
Sin embargo, es importante que el edil electo el 12 de marzo aplique con
rigor dicha ordenanza, con la que cuentan pocos municipios.
El contenido
Castaneda hace alusión a que en Santo Tomás no existen agentes
metropolitanos para hacer cumplir el reglamento, pero que en casos específicos
han recibido apoyo de la delegación de la Policía Nacional
Civil.
Por su parte Orsy Quintanilla, de la comisión de medio ambiente
de la comuna, asegura que la ordenanza es el resultado del esfuerzo conjunto
entre los ciudadanos, la municipalidad y el Fortalecimiento de la Gestión
Ambiental en El Salvador (Forgaes).
Según el edil, no son los habitantes del municipio quienes han
propiciado el deterioro del medio ambiente de la zona, sino personas e
instituciones externas que han llegado a botar camionadas de ripio y basura,
con lo que soterraron algunas vertientes de los ríos y quebradas.
Al respecto la ordenanza incluye una sanción de cinco mil colones
por obstruir el cauce de los mantos acuíferos.
Afirma que en varias ocasiones decomisaron vehículos propiedad
de entidades de San Salvador, porque se encontraban descargando desechos.
Además de los problemas de la basura, también preocupa la
construcción de viviendas en zonas de alto riesgo, o en lotificaciones
donde han ocurrido indiscriminadas talas de árboles.
Las consecuencias de la deforestación se hicieron notar durante
el invierno pasado, ya que sólo en 2005 resultaron dañadas
900 casas a causa de la tormenta Stan.
Por ello, la nueva regulación incluye sanciones para quienes talan
árboles.
En el caso de empresas que lo hagan sin permiso tendrán que pagar
cinco mil colones y doscientos las personas naturales.
Además, deben sembrar diez árboles más en compensación
por cada uno que derriben.
El uso adecuado de los suelos para cultivos también están
cubiertas con la ley.

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