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| Excesos. Aunque las autoridades piensan que los homicidios se han reducido, muchos vecinos expresan su temor a las maras. Foto EDH |
Antolín Escobar
El Diario de Hoy
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Un muerto y tres lesionados de bala en menos de 24 horas, reflejan la crisis de violencia que las pandillas ocasionan en el departamento.
A las 8:0 de la noche del miércoles, dos miembros de la Mara 18 fueron atacados a balazos por salvatruchos. El hecho ocurrió en el interior de una tapicería situada en la 15 calle poniente, entre sexta y octava avenida sur.
Según las autoridades, cuando los hombres estaban en el establecimiento, llegaron sus rivales y sin mediar palabra les dispararon.
Murió Douglas Roberto Salguero, de 35 años y resultó lesionado Henry Manuel Méndez, de 21.
Tres horas después, un miembro de la Mara Salvatrucha resultó herido de gravedad en Chalchuapa, al ser atacado por un presunto rival que le disparó con una escopeta.
“Se matan donde sea y exponen a muchos a ser víctimas de sus locuras”, lamentó la dueña de una tienda santaneca.
Controlado
Para el mando único policial de occidente, comisionado Héctor Raymundo Mendoza Cordero, “aunque la ola de violencia se mantiene, la cantidad de homicidios ha disminuido en el departamento”.
Piensa que las muertes de mareros son ocasionales y se deben a problemas entre sus miembros.
“Se sueltan y se matan entre ellos”, comentó.
Un fenómeno que ha detectado es que sujetos reclamados por la justicia, buscan refugio en localidades del departamento. Sin embargo expresa que serán buscados y detenidos a la mayor brevedad posible.
Como ejemplo del esfuerzo por erradicar las maras, recuerda que en el más reciente operativo efectuado, de 35 detenciones efectuadas, 24 fueron de miembros de maras.
Los controles policiales se han intensificado en sitios de persistencia delincuencial como la colonia IVU, centro de la ciudad, parque Colón, alrededores de la Universidad Católica de Occidente , así como los cantones Cantarrana y Primavera.
Juan Carlos Fuentes Real, jefe regional de la Fiscalía, considera que pese a los limitados recursos que tienen, coordinan con la PNC las acciones dirigidas a capturar a homicidas.
En sus estadísticas, el 60 por ciento de los crímenes ocurridos en Santa Ana, son cometidos por mareros.
El resto es parte de lo que los fiscales califican como violencia social.
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