Por
Jack y Suzy Welch
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
PREGUNTA: Soy un estudiante que tiene una pregunta
tal vez demasiado grande de formular: ¿cómo puede uno darse
cuenta de lo que tiene que hacer con su vida? He leído muchos libros
y he tomado parte en incontables actividades para que me ayuden a decidir,
pero aún así ni siquiera puedo dar el primer paso en mi
travesía profesional. ¿Pueden ayudarme?
Reoly Novwan, Medan, Indonesia
RESPUESTA: Podemos ayudarlo diciéndole que usted
no está solo. Muchos jóvenes se sienten abrumados al comienzo
de sus carreras. Sobre todo cuando ven que sus amigos y compañeros
de estudios consiguen empleos con grandes salarios. O, al menos, eso es
lo que dicen. Sus padres les recomiendan que trabajen aquí o allá,
o que consigan determinado título universitario. Y como usted,
ellos leen libros y cursan programas diseñados para ayudarlos con
la pregunta “¿qué debo hacer con mi vida?” Pero
las respuestas lo único que hacen es confundir la cuestión.
Parecen inducir el pánico. Y en cierto modo, ese parece ser su
estado de ánimo. Y está bien, es natural. Pero no lo ayudará
a salir adelante.
Para eso, debe advertir que la mayoría de las carreras no se inician
adoptando una gran decisión sobre lo que se desea. Tampoco existe
un plan inteligente para llegar a un objetivo determinado. No, la mayoría
de las carreras son iterativas. Por lo general comienzan con un trabajo
de alguna manera interesante es decir, un trabajo que parece ser una oportunidad
bastante buena para sus habilidades, sus intereses y sus objetivos.
Típicamente, ese trabajo no termina siendo perfecto, así
que conduce a otro trabajo que de algún modo parece ser más
adecuado. Y eso conducirá a otro trabajo todavía más
conveniente. Y así sucesivamente, hasta que un día tal vez
años después del punto de partida usted descubrirá
el trabajo que realmente había estado esperando toda su vida, que
le dará un significado y un propósito. El trabajo del que
hubiera deseado haberse enterado cuando recién comenzaba, pero
del cual no pudo percatarse ... simplemente porque usted todavía
no había empezado a trabajar.
Pero, ¿sabe una cosa? Incluso ese trabajo “perfecto”
no carecerá de pruebas y tribulaciones. Usted puede haber estado
allí por seis meses y luego ver que llega un pésimo jefe.
O pueden comprar su compañía y su puesto puede cambiar,
o simplemente desaparecer. Y su itinerario tendrá que comenzar
a partir de cero.
Lo que queremos decir es que las carreras son largas e impredecibles.
Raramente son lineales. Zigzaguean, se detienen y comienzan, toman giros
y vueltas inesperadas. Trabajar duro y tener talento es importante, y
la suerte también juega un papel.
En este momento la clave para usted es simplemente empezar. Trate de averiguar
qué empresas están creciendo, las tendencias emergentes
en el mercado, la gente influyente y los nuevos fenómenos culturales.
Hable con gente de diferentes profesiones y con historias de vida variadas.
Vaya a entrevistas. Haga preguntas. Medite en todo eso en su cabeza y
en su corazón.
Luego actúe. Acepte un trabajo. Recuerde, no tiene que ser EL trabajo.
Simplemente tiene que ser un trabajo lo bastante bueno como para permitirle
seguir su marcha.
PREGUNTA: Habiendo trabajado tanto en organizaciones
pequeñas como grandes, me siento perdido al ver los beneficios
globales de las estructuras de matrices organizativas. ¿Es este
un problema inherente con las estructuras de matrices o simplemente un
pobre manejo de las matrices?
Dan Spohn, Colorado Springs, Colo.
RESPUESTA: Es fácil odiar a las matrices, ¿no
es cierto? Si hay una cosa sobre la que prácticamente todo el mundo
está de acuerdo en el mundo de los negocios, es que en teoría
parecen muy buenas -- pero que son un infierno cuando se llevan a la práctica.
Cuéntenos entre ellos. Nosotros preferimos sin ninguna duda empresas
de ganancias y de pérdidas. Esas compañías se construyen
sobre relaciones de informaciones claras, haciendo que cada individuo
sea responsable por sus propios resultados. Ellos hacen que los focos
estratégicos y la localización de recursos sea más
fácil. Son terrenos de entrenamiento mejores para desarrollar gerencias
generales. Y son definitivamente mejores cuando llega la hora de crear
nuevos negocios a partir de los antiguos; en las estructuras de ganancias
y pérdidas, les resulta más fácil ser escuchados
a los líderes de compañías que recién comienzan.
Por otro lado, las matrices, pese a sus buenas intenciones, pueden ser
ejercicios en frustración, pues devoran la claridad de las instituciones.
Cada vez que usted tiene alguien presentando sus informes a dos jefes
a la cabeza funcional y al líder de los negocios con toda probabilidad
la cuestión de la responsabilidad se volverá confusa. El
resultado puede ser toda clase de problemas, desde juegos de poder hasta
malos entendidos.
Al mismo tiempo, las matrices hacen que gente bien intencionada parezca
estar hablando de cosas distintas. Una escena típica de matrices
envuelve a un gerente de fábrica tratando de crear un presupuesto
dedicado totalmente a los inventarios a expensas de un gerente de productos.
No hay que asombrarse si las matrices tienden a enervar a la gente que
trabaja con ellas la ambigüedad y los desacuerdos contribuyen a eso.
Pero si las matrices fueran completamente malas, ya se hubiesen extinguido
como los dinosaurios, y no lo han hecho.
Las matrices tienen dos ventajas principales. La primera es que crean
una fuente de pericia superior. Tomemos, por ejemplo, una compañía
de motores de propulsión a chorro con varios diferentes tipos de
maquinarias. En una situación de ganancias y pérdidas, cada
tipo de turbina tendría su propio gerente metalúrgico. Pero
ninguno de estos individuos sería posiblemente del calibre de los
especialistas trabajando en una organización matriz.
¿Por qué?
Porque las organizaciones funcionales con sus pagos, su visibilidad y
su prestigio tienen más capacidad para atraer talentos de alto
nivel. La segunda ventaja de la matriz es financiera. Con sus grandes
pedidos, los jefes de fabricación y mercadeo en una matriz están
mucho mejor equipados para alcanzar mejores precios con los abastecedores
y los distribuidores que los jefes de empresas individuales. Tienen, para
decirlo con sencillez, mayor poder de negociación.
Por lo tanto, si el trabajo en una matriz puede a veces ser una experiencia
irritante, los beneficios de la estructura no se pueden negar. A partir
de sus preguntas, es difícil decir exactamente por qué la
experiencia ha sido para usted tan negativa. Tal vez, como usted parece
sugerirlo, tiene algo que ver con la administración.
Esto no nos sorprende; es más difícil manejar matrices que
negocios de ganancias y pérdidas. Las matrices requieren un nivel
de confort más alto en relación a la ambigüedad. Cuando
los líderes crean confianza y trabajan duro para asegurar la mayor
claridad posible, las matrices realmente funcionan.
—Welch es Presidente de Jack Welch, LLC. Asesora directores y presidentes
de empresas Fortune 500. Fue Chairman y CEO de General Electric, convirtiéndola
en la corporación más valiosa del mundo. —
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