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El comienzo del triunfo

Soy un estudiante que tiene una pregunta tal vez demasiado grande de formular: ¿cómo puede uno darse cuenta de lo que tiene que hacer con su vida?


Publicada 14 de febrero 2006, El Diario de Hoy

Por Jack y Suzy Welch
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com

PREGUNTA: Soy un estudiante que tiene una pregunta tal vez demasiado grande de formular: ¿cómo puede uno darse cuenta de lo que tiene que hacer con su vida? He leído muchos libros y he tomado parte en incontables actividades para que me ayuden a decidir, pero aún así ni siquiera puedo dar el primer paso en mi travesía profesional. ¿Pueden ayudarme?
Reoly Novwan, Medan, Indonesia

RESPUESTA: Podemos ayudarlo diciéndole que usted no está solo. Muchos jóvenes se sienten abrumados al comienzo de sus carreras. Sobre todo cuando ven que sus amigos y compañeros de estudios consiguen empleos con grandes salarios. O, al menos, eso es lo que dicen. Sus padres les recomiendan que trabajen aquí o allá, o que consigan determinado título universitario. Y como usted, ellos leen libros y cursan programas diseñados para ayudarlos con la pregunta “¿qué debo hacer con mi vida?” Pero las respuestas lo único que hacen es confundir la cuestión. Parecen inducir el pánico. Y en cierto modo, ese parece ser su estado de ánimo. Y está bien, es natural. Pero no lo ayudará a salir adelante.

Para eso, debe advertir que la mayoría de las carreras no se inician adoptando una gran decisión sobre lo que se desea. Tampoco existe un plan inteligente para llegar a un objetivo determinado. No, la mayoría de las carreras son iterativas. Por lo general comienzan con un trabajo de alguna manera interesante es decir, un trabajo que parece ser una oportunidad bastante buena para sus habilidades, sus intereses y sus objetivos.

Típicamente, ese trabajo no termina siendo perfecto, así que conduce a otro trabajo que de algún modo parece ser más adecuado. Y eso conducirá a otro trabajo todavía más conveniente. Y así sucesivamente, hasta que un día tal vez años después del punto de partida usted descubrirá el trabajo que realmente había estado esperando toda su vida, que le dará un significado y un propósito. El trabajo del que hubiera deseado haberse enterado cuando recién comenzaba, pero del cual no pudo percatarse ... simplemente porque usted todavía no había empezado a trabajar.

Pero, ¿sabe una cosa? Incluso ese trabajo “perfecto” no carecerá de pruebas y tribulaciones. Usted puede haber estado allí por seis meses y luego ver que llega un pésimo jefe. O pueden comprar su compañía y su puesto puede cambiar, o simplemente desaparecer. Y su itinerario tendrá que comenzar a partir de cero.

Lo que queremos decir es que las carreras son largas e impredecibles. Raramente son lineales. Zigzaguean, se detienen y comienzan, toman giros y vueltas inesperadas. Trabajar duro y tener talento es importante, y la suerte también juega un papel.

En este momento la clave para usted es simplemente empezar. Trate de averiguar qué empresas están creciendo, las tendencias emergentes en el mercado, la gente influyente y los nuevos fenómenos culturales. Hable con gente de diferentes profesiones y con historias de vida variadas. Vaya a entrevistas. Haga preguntas. Medite en todo eso en su cabeza y en su corazón.

Luego actúe. Acepte un trabajo. Recuerde, no tiene que ser EL trabajo. Simplemente tiene que ser un trabajo lo bastante bueno como para permitirle seguir su marcha.

PREGUNTA: Habiendo trabajado tanto en organizaciones pequeñas como grandes, me siento perdido al ver los beneficios globales de las estructuras de matrices organizativas. ¿Es este un problema inherente con las estructuras de matrices o simplemente un pobre manejo de las matrices?
Dan Spohn, Colorado Springs, Colo.

RESPUESTA: Es fácil odiar a las matrices, ¿no es cierto? Si hay una cosa sobre la que prácticamente todo el mundo está de acuerdo en el mundo de los negocios, es que en teoría parecen muy buenas -- pero que son un infierno cuando se llevan a la práctica.

Cuéntenos entre ellos. Nosotros preferimos sin ninguna duda empresas de ganancias y de pérdidas. Esas compañías se construyen sobre relaciones de informaciones claras, haciendo que cada individuo sea responsable por sus propios resultados. Ellos hacen que los focos estratégicos y la localización de recursos sea más fácil. Son terrenos de entrenamiento mejores para desarrollar gerencias generales. Y son definitivamente mejores cuando llega la hora de crear nuevos negocios a partir de los antiguos; en las estructuras de ganancias y pérdidas, les resulta más fácil ser escuchados a los líderes de compañías que recién comienzan.

Por otro lado, las matrices, pese a sus buenas intenciones, pueden ser ejercicios en frustración, pues devoran la claridad de las instituciones. Cada vez que usted tiene alguien presentando sus informes a dos jefes a la cabeza funcional y al líder de los negocios con toda probabilidad la cuestión de la responsabilidad se volverá confusa. El resultado puede ser toda clase de problemas, desde juegos de poder hasta malos entendidos.

Al mismo tiempo, las matrices hacen que gente bien intencionada parezca estar hablando de cosas distintas. Una escena típica de matrices envuelve a un gerente de fábrica tratando de crear un presupuesto dedicado totalmente a los inventarios a expensas de un gerente de productos. No hay que asombrarse si las matrices tienden a enervar a la gente que trabaja con ellas la ambigüedad y los desacuerdos contribuyen a eso.

Pero si las matrices fueran completamente malas, ya se hubiesen extinguido como los dinosaurios, y no lo han hecho.

Las matrices tienen dos ventajas principales. La primera es que crean una fuente de pericia superior. Tomemos, por ejemplo, una compañía de motores de propulsión a chorro con varios diferentes tipos de maquinarias. En una situación de ganancias y pérdidas, cada tipo de turbina tendría su propio gerente metalúrgico. Pero ninguno de estos individuos sería posiblemente del calibre de los especialistas trabajando en una organización matriz.

¿Por qué?


Porque las organizaciones funcionales con sus pagos, su visibilidad y su prestigio tienen más capacidad para atraer talentos de alto nivel. La segunda ventaja de la matriz es financiera. Con sus grandes pedidos, los jefes de fabricación y mercadeo en una matriz están mucho mejor equipados para alcanzar mejores precios con los abastecedores y los distribuidores que los jefes de empresas individuales. Tienen, para decirlo con sencillez, mayor poder de negociación.

Por lo tanto, si el trabajo en una matriz puede a veces ser una experiencia irritante, los beneficios de la estructura no se pueden negar. A partir de sus preguntas, es difícil decir exactamente por qué la experiencia ha sido para usted tan negativa. Tal vez, como usted parece sugerirlo, tiene algo que ver con la administración.

Esto no nos sorprende; es más difícil manejar matrices que negocios de ganancias y pérdidas. Las matrices requieren un nivel de confort más alto en relación a la ambigüedad. Cuando los líderes crean confianza y trabajan duro para asegurar la mayor claridad posible, las matrices realmente funcionan.

—Welch es Presidente de Jack Welch, LLC. Asesora directores y presidentes de empresas Fortune 500. Fue Chairman y CEO de General Electric, convirtiéndola en la corporación más valiosa del mundo. —

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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