elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

"Si a la coca, no a la cocaína"

Cultivo. Evo Morales está a la espera de los resultados de un estudio para precisar cuánta hoja necesitan los bolivianos para sus los usos tradicionales legales.


Publicada 14 de febrero de 2006, El Diario de Hoy

El problema. Muchos de los cargamentos de este cultivo van a parar a manos de narcotraficantes. Foto The New York Times

Juan Forero
BOLIVIA.- /The New York Times
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Apenas unas cuantas semanas atrás, tropas del Ejército de Bolivia descendieron a toda velocidad sobre la granja de Severino Marquina y, uno a uno, arrancaron de la tierra los arbustos de coca.

"El comandante dijo: "Corten esto", y así lo hicieron", relató Marquina, de 54 años, desde su pequeño trozo del Chapare, región cocalera del tamaño del estado de Nueva Jersey, localizado en el centro de Bolivia. Pero, después de la toma de posesión del presidente Evo Morales, el 22 de enero, las tropas destacadas para la erradicación de hoja de coca, como parte del combate a las drogas financiado por Estados Unidos, más bien pasaron sus días relajándose en aisladas bases.

"Esperamos las órdenes del Presidente", dijo el capitán César Cautín, el comandante de un grupo de 60 soldados.

Morales, indígena aymará, no ha suministrado muchos detalles acerca de su estrategia, a no ser por asegurar que su gobierno "despenalizará" el cultivo de coca, pero aplicará una política de tolerancia cero hacia el narcotráfico: en otras palabras, "sí a la coca, no a la cocaína".

Él se ha opuesto desde hace mucho tiempo a los esfuerzos de erradicación por parte de Estados Unidos y ha defendido la hoja de la coca, misma que, sin el considerable procesamiento de la cocaína, no tiene efectos que alteren la mente y se masca aquí para mitigar el hambre e incrementar el vigor.

Él ha jurado que pugnará por la apertura de mercados en gobiernos extranjeros para los muchos productos legales que se pueden fabricar a partir de la coca, como jabón, champú, pasta de dientes y harina. Asimismo, él quiere abrir mercados para el té de coca, mismo que es legal y popular en los Andes.

Todas las formas de coca, que tiene un leve efecto estimulante, han sido incluidas en una lista negra que lleva la Organización de Naciones Unidas desde 1961.

Morales está a la espera de los resultados de un estudio financiado por la Unión Europea para precisar justamente cuánta coca necesitan los bolivianos para aplicaciones tradicionales y legales, antes de decidir si el cultivo de la coca pudiese aumentar.

El principal objetivo

Pero, con el fin de mantener buenas relaciones internacionales y atraer inversionistas, Morales debe encontrar una forma de brindarles tranquilidad a gobiernos e inversionistas extranjeros en cuanto a que Bolivia controlará el narcotráfico -- en particular, a vecinos como Brasil, que es, después de Estados Unidos, el segundo mayor consumidor de cocaína, y al mismo Estados Unidos, que invierte hasta 1,000 millones de dólares al año en el combate de la cocaína en los Andes. Como una forma de empezar, Morales nombró a Felipe Cáceres, uno de los ex alcaldes del Chapare y pequeño agricultor cocalero, para el nuevo puesto de viceministro de coca, para que supervise el combate al narcotráfico, nombramiento que Washington respaldó.

El Gobierno estadounidense, que desde hace varias administraciones ha argüido que solamente decisivos programas de erradicación e intercepción controlarán el tráfico, desdeña la postura de Morales en cuanto a "sí a la coca, no a la cocaína".

"Resulta difícil ver cómo podría funcionar esta idea, en cuanto a que él va a ir detrás de los narcotraficantes pero va a permitir que la coca florezca", notó un prominente asesor del Congreso en Washington, el cual contribuye con la formación de la política antidrogas y habló bajo la condición de mantenerse en el anonimato, ya que no tiene autorización para efectuar declaraciones. "Es un enfoque soñador e ingenuo, permitir que la flor prospere y prohibir el aroma".

Algunos legisladores estadounidenses temen que el progreso logrado en contra de la coca en Colombia -donde el cultivo se ha reducido de manera considerable- pudiera verse alterado por un estallido del cultivo en Bolivia, aunado a un repunte en el tráfico ilegal.

Según estimados, actualmente se cultivan 26,467 hectáreas de coca en Bolivia, de las cuales solamente la mitad se realiza de manera legal, para los usos tradicionales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW