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Sin acuerdos para superar huelgas

Demora. Es la segunda semana de paro de buses. El de médicos lleva ya tres meses. Las autoridades no encuentran soluciones para uno u otro.


Publicada 14 de febrero de 2006, El Diario de Hoy


El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

En Managua el acuerdo se antoja imposible. Así lo están demostrando los acontecimientos: el paro de transporte suma la segunda semana, y el de médicos ya perdió la cuenta.

Con imaginación. En bicicleta o a caballo. A falta de autobuses, aquellos usuarios del transporte público que no pueden permitirse un taxi se las ingenian para llegar a tiempo a sus trabajos.

Hace más de tres meses que los pacientes que acuden a los hospitales del Ministerio de Salud se encuentran con que sólo se atienden emergencias. Los especialistas no pasan consultas y las cirugías concertadas no tienen lugar.

Desde el lunes 6 de febrero, los transportistas ponen como condición un subsidio de 20 millones de córdobas mensuales, el equivalente a 1.1 millones de dólares, para volver a poner las unidades en funcionamiento. O piden, como alternativa, el aumento del pasaje, de 2.50 córdobas que cuesta en la actualidad, a 3.50 (15 a 20 centavos de dólar).

Por su parte, los médicos exigen el aumento del 30% de su salario, y un incremento proporcional al año, “hasta igualar sus salarios con los de los colegas centroamericanos”, explica Lester Espinosa, vocero de la Federación de Médicos Pro-Salario.

Incomodidad. Al término de la jornada laboral, 6 p.m., todo se complica.

Ambos gremios coincidieron a la hora de escoger el método reivindicativo: la huelga.
Así, los autobuses hacen tiempo parqueados en las diferentes salidas de la ciudad, y sus conductores y propietarios aumentan eventualmente la tensión con aisladas quemas de llantas.

Los galenos, desalojados del edificio Concepción Palacios del Ministerio de Salud que habían ocupado el viernes, permanecen hoy fuera de las instalaciones. Cinco de ellos, además, se preparan para la huelga de hambre que comenzarán entre mañana y el viernes.

Mientras, de los despachos de aquellos que toman las decisiones que pueden terminar con las huelgas, o prolongarlas, no sale una respuesta unánime. Y cada día nuevas propuestas vienen a sumarse a las que ya se están debatiendo en la que han denominado mesa de diálogo nacional, entre la Alcaldía, el Ejecutivo, representantes de la Asamblea Legislativa, y los gremios interesados.

Fragmentos
Son muchas las imágenes que ilustran dos paros que tienen en ascuas al país vecino. Bajo estas líneas, tres de los momentos que en los últimos días se han vuelto habituales en Managua: los ánimos caldeados de los médicos y la espera de los buseros.
  • Alboroto
    El viernes, unos 300 médicos Pro Salario ocuparon el Ministerio de Salud a gritos de “esto no es política, queremos salario”. El domingo fueron desalojados.
  • Descanso
    En hamacas colgadas en el interior de los autobuses les está tocando dormir a los motoristas. Otros hacen turnos para soportar los ya nueve días de guardia.
  • Inactivos
    La segunda semana sin cobrar centavo alguno desespera más que el ocio a los conductores de los buses capitalinos. Les queda hacer tiempo mientras llegue el acuerdo.

Para los médicos se mantiene la oferta de aumentar el sueldo en un 13.75%, suma que los galenos que decidieron no cesar su actividad ya están cobrando.

Y la última en materia de transporte es completar el subsidio con parte de los 2 millones de dólares que el Gobierno nicaragüense percibe por el arrendamiento de Petronic (petrolera nacional que alquila una empresa mexicana), y con el excedente de ganancias que le quedan del impuesto que pagan las petroleras internacionales. Se baraja tam bién establecer pasajes diferenciados: de 2.50, 4 y 5 córdobas.

Con ello, la mañana del domingo quedó rechazada la alternativa que parecía la más viable; la propuesta del alcalde de la capital, el sandinista Dionisio Marenco.

El edil, con el respaldo del Concejo Municipal, apostaba por aplicarle un impuesto del 5% al precio del combustible que consumen los particulares, para subsidiar a los transportistas. “Creo que es una medida de equidad hacer que 100 mil carros (número de vehículos en todo el país) subsidien a 850 mil pasajeros (usuarios del transporte público en la capital)”, respondía Marenco a El Diario de Hoy, al preguntársele sobre lo justo de hacer que el país entero sustente a la capital.

Minutos antes, en rueda informativa, se había aferrado de que “no se puede trasladar ese costo a los ciudadanos”, para justificar su rechazo al aumento del pasaje. Una medida a todas luces antipopular en un contexto pre electoral.

Mientras, el presidente Enrique Bolaños resumía su postura: “el transporte es responsabilidad de la Alcaldía. Yo me meto como Jefe de Estado solamente”.

Todo por la gasolina

Las seis de la tarde solía ser la hora en la que los buseros de Managua hacían la caja del día. Hoy es la novena jornada en la que se acuestan en hamacas colgadas en el interior de los buses parqueados sin embolsarse ni un cinco; desde el seis de febrero, cuando se comenzó a escribir el último capítulo de una intermitente huelga de transporte público, motivada por el alza internacional del precio del petróleo.

Con el paro tampoco se benefician los taxis, porque “hay sobre oferta”. Así lo explica Francisco Mendoza, taxista capitalino. Los conductores de los 8,000 taxis que abastecen Managua están haciendo doble turno desde que comenzó la huelga. “Antes trabajaba ocho horas y sacaba 150 córdobas, hoy consigo lo mismo en doce horas”, se queja.

Hoy los que ganan son las camionetas “pirata”. Destartalados pick up con matrícula particular apretujan en sus camas a todos aquellos usuarios que no se pueden permitir la comodidad de un taxi para ir y regresar de sus trabajos. Ganan, según el conductor de un roñoso Toyota, entre 300 y 400 córdobas diarios. Directos al bolsillo, sin impuestos.

Mientras, pierden los de siempre. Cientos de usuarios se ven obligados a pagar el doble –cinco córdobas– por el pasaje.

Transporte público
Este es el perfil del servicio actual.
- El paro del transporte afecta solamente a Managua. Los buses interurbanos siguen circulando.
- Desde que se nacionalizó, el servicio de transporte público está en manos de 33 cooperativas, conformadas por 30-40 socios, propietarios de un par de autobuses cada uno.
- Unas mil 200 unidades permanecen inactivas.
- Los autobuses son de segunda mano. La mayoría fue fabricada en la década de los 80.


Ya no atienden ni a las embarazadas

Reclamos. El 75% de los médicos no acepta el aumento propuesto.

A Marta Mendoza se le rompió la fuente el viernes por la noche, aunque todavía le faltan dos meses para terminar su embarazo. El sábado al mediodía aún no había sido atendida en la unidad de emergencias del hospital capitalino Bertha Calderón. “Estoy asustada, porque siento que ya no se me mueve el niño”, mostraba su preocupación.

Ella, como las otras tres jóvenes embarazadas que esperaban su turno a las puertas de la unidad, cumplen con el perfil del paciente de la “ruta crítica”, única actividad que se mantiene en los hospitales públicos desde que los médicos Pro Salario endurecieran las medidas.

Estos, inconformes con el aumento del 13.75% que les ofrece la Ministra de Salud, Margarita Gurdián, se autoproclamó de “brazos caídos”. Conforman el 75% de la fuerza laboral.

El 14 de noviembre, cuando inició el paro, estos dejaron de atender consultas externas. Después suspendieron las cirugías concertadas.

Hoy, en cada uno de los once hospitales de Managua se dejan de recibir 400 pacientes al día, y se quedan entre 20 y 30 cirugías sin realizar.

Y el 25% de los médicos que se mantienen activos no dan abasto para atender con eficacia a los pacientes urgentes como Marta.

“En el Minsa estamos preocupados de que se desatienda la ruta crítica por andar en manifestaciones”, achacaba el Secretario General del Ministerio de Salud, Enrique Alvarado, a los médicos que ocuparon las instalaciones. A la ministra “se la había tragado la tierra”.

“Nos empujan a tomar estas medidas, porque se están burlando de nosotros”, le contestó Elio Artola, principal dirigente de los Pro Salario. Se refería a que el ministerio no paga su sueldo a los cerca de 1,000 galenos que se están en huelga. “Estamos amparados (por la Corte Suprema de Justicia), es ilegal que no nos paguen”, añadía.

La primera huelga fue en 1998, a raíz de la cual los médicos consiguieron un acuerdo con el Gobierno. Éste se comprometía a aumentar 100% el salario el primer año y 50% el siguiente. No se cumplió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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