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Aclaración
A la verdad por el insulto

Si son consecuentes con el eslogan deberían preguntarse quiénes son los culpables de su agonía y verán que no son elementos extrauniversitarios, sino grupos fagociteros organizados internamente

Publicada 14 de febreo 2006 , El Diario de Hoy

Carlos Sandoval*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Con motivo de mi nota, "La Universidad en crisis" (06-02-06), recibí varios "imeiles" en los que sus autores protestan airadamente por la parte relativa al saqueo del patrimonio universitario. Siempre he sostenido que los lectores tienen el legítimo derecho de disentir con el articulista, pues sus opiniones no son dogmas ni axiomas. Toda opinión está sujeta a la irrisión, la disputa, el escepticismo y la controversia. A lo que no tienen derecho es a insultar e injuriar, porque, además de ser delitos punibles, sólo exhiben ignorancia o estado anímico patológico. Se enfrentan ideas, no personas.

Tampoco se alcanza la verdad con deformaciones o trabucos o suplantaciones. Los hechos históricos deben llamarse por su nombre, aunque nos disgusten. La vida no es otra cosa que gustos y disgustos. Es una hipocresía, por ejemplo, llamar amor a lo que es, mondo y lirondo, sexo o "paro técnico" a lo que es, jurídicamente, huelga o extravío de bienes a lo que es, torpe y vulgar, saqueo. Desde luego que esto es penoso, delicado y molesto, tanto para el prestigio de la comunidad universitaria (inocente en su inmensa mayoría), como para los bolsillos de los salvadoreños, ya que con sus onerosos tributos sostienen la casa de estudios. No es conveniente, pues, dejar impunes a los culpables, sino aplicándoles la ley. Nadie se puede colocar por encima del orden jurídico.

Los hechos, no conjeturas, son los siguientes:

1) El Dr. Fabio Castillo, rector de la UES en ese entonces, dijo en la entrevista AL DIA, canal 12, de fecha 23-11-94, que la biblioteca de la UES había sido saqueada por elementos de la institución; 2) A pesar de que el Dr. Castillo expresó en dicha entrevista que "conocía el nombre de una persona responsable", al entrevistarlo posteriormente un reportero de EL DIARIO DE HOY, se negó a revelar el nombre del supuesto, pero seguro responsable; 3) Tradicionalmente se ha venido culpando a la Fuerza Armada del saqueo -- como lo hace el autor del artículo "Rebeldía sin causa", publicado en el semanario Proceso No. 1171, de fecha 23-11-05--, debido a la ilegal y torpe intervención que duró unos cuatro años.

Por su parte, grupos interesados acusan a los soldaditos por la pérdida de microscopios, máquinas de escribir, escritorios, sillas, mesas, bolígrafos, lápices y otras bagatelas; pero guardan silencio espeso sobre el saqueo del valioso patrimonio cultural constituido por más de 13.545 piezas de arqueología, lingüística, historia, museografía, folclor, códices y pinturas de la Colección "SHOOK"; 4) Esta colección fue adquirida por la UES, en 1966, por la suma de 150 mil dólares aportados por el Gobierno del coronel Julio Adalberto Rivera, y 5) Una comisión integrada por José María Méndez (fiscal), Manuel Escamilla (bibliotecario), José Vides ( AGEUS) e Italo López Vallecillos (director de la Biblioteca Universitaria), se encargó de entregar el dinero al Dr. Edwing Shook, arqueólogo e historiador norteamericano, residente en ese entonces en Antigua Guatemala.

La acusación contra soldados analfabetos, o que apenas pueden leer y escribir, me parece inconsistente y sospechosa porque sólo personas entendidas, o con conocimientos del valor monetario de la Colección "SHOOK", podrían haber realizado el mayor saqueo que se registra en toda la historia de la Universidad de El Salvador.

Los grupos organizados --como el llamado "Movimiento Autónomo de la UES"-- que tanto se preocupan por la Alma Máter hasta el extremo de decretar una huelga por una supuesta o imaginaria privatización, deberían tratar de descubrir a los responsables del real y millonario saqueo. También pueden demostrar que en verdad la aman, tal como lo expresan en el cursi y lacrimoso eslogan "La U es la Universidad que se niega a morir", desenmascarando a los responsables porque, de lo contrario, continuarán las rapiñas.

Si son consecuentes con el eslogan deberían preguntarse quiénes son los culpables de su agonía y verán que no son elementos extrauniversitarios, sino grupos fagociteros organizados internamente. Ellos son los privilegiados exclusivos de las prebendas y canonjías del presupuesto (¿para eso es la autonomía?), mientras el pueblo salvadoreño, que dicen defender, se come las uñas con tierra. Por su parte, las autoridades universitarias se refugian cómoda, tranquila y complacientemente en un silencio ignominioso. Les parece que viven en el mejor de los mundos posibles. O tal vez prefieren la seguridad y permanencia en sus jugosos cargos y por eso siguen el práctico y prudente consejo de Cervantes a su escudero: "Mejor no meneallo, Sancho amigo".

Parodiando el vago y superficial eslogan de la UES "A la libertad por la cultura", se podría decir mejor "A la verdad por el insulto y el saqueo".

*Columnista de El Diario de Hoy. carlos_sando1@yahoo.com

 


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