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La Nota del Día
"Un mal día, se clavan el parque Balboa"
El Fiscal aseveró que procederá a investigar una coautoría en el fraude de El Boquerón, pues le resulta muy traído de los cabellos el que una señora profesora de Cara Sucia se haga de una propiedad clave y emblemática del país
Publicada 14 de febrero 2006 , El Diario de Hoy
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Con dos fallos judiciales está encaminándose la recuperación de tierras y propiedades del Estado, las que a todas luces han sido usurpadas "a la fuerteza" o valiéndose de juicios amañados. Refiriéndose al caso del parque nacional de El Boquerón el Fiscal General dijo, mutatis mutandis, que:
"Para mí creo que él lo está haciendo de una manera maliciosa y con el único afán de retrasar el proceso de que quede ejecutoriada la sentencia.
"Cuando la apoderada de él contestó la demanda, dijo que él no se oponía a las pretensiones de la parte actora siempre y cuando se comprobaran los extremos de su demanda. Y ya se establecieron. En primer lugar, desde que el inmueble estaba inscrito a nombre del Gobierno y Estado de El Salvador.
"En segundo lugar, en la inspección se estableció que no se han ejercido actos de posesión de parte ni de él ni de las personas que hicieron la tradición.
"En tercer lugar, también a través de la ficha catrastral se estableció que ese inmueble pertenece al Gobierno y Estado de El Salvador. Y es más: la ficha 422 casi pega calcadamente como dicen los peritos con la descripción técnica de la parcela y lo que escrituraron fraudulentamente".
Es obvio que si los actuales propietarios consideran que se les engañó al venderles una propiedad adquirida fraudulentamente, deben enjuiciar el vendedor responsabilizándole de los daños causados. Asimismo también corresponde indemnizar al Estado por la posesión indebida del inmueble durante más de diez años. Para el Fiscal, la manera elegante y expedita de resolver el asunto es acatar el fallo y devolver al Estado lo que es del Estado.
Con las playas, propiedad de la nación, sucede algo parecido aunque la ocupación se ha hecho por la fuerza: vendedores de bebidas, burdeleros, dispensadores de droga, individuos que hacen negocio de casas de citas, usurpan parcelas de las playas para establecer sus inmundos comercios. Mientras una y otra vez nos hacemos lenguas sobre la belleza de las playas salvadoreñas y el potencial que ofrecen para el turismo, la realidad es otra, la de playas desordenadas, sucias, llenas de champeríos y riesgosas para turistas extranjeros y locales.
Con malas mañas desvalijan al país
El país necesita arreglar el problema para no amanecer, un día de estos, con que un agricultor de Usulután obtuvo títulos supletorios, se hizo dueño del parque Balboa en Los Planes de Renderos, vendió las muchas manzanas a una empresa constructora cuyos ingenuos dueños se chupan el dedo, y esta empresa ha procedido a derribar la hermosa e irremplazable arboleda para hacer casitas. Si lo hicieron con el Parque Nacional del El Boquerón, y no se arregla eso, el parque Balboa, la plaza del Salvador del Mundo, Montecristo, Atecozol, los turicentros, el anteojo del Lago de Coatepeque y cuanta tierra patrimonio de todos los salvadoreños, terminarán en poder de particulares.
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Igual con las playas. Por las libertades propias de un país libre nadie puede impedir que una señora pase frente al hotel recién inaugurado vendiendo barquillos o mariscos, pero muy distinto será si un grupo de sujetos instala allí su burdel, su chupadero y sus champas para alquilar. En ese momento nos exponemos a que la cadena hotelera demande al Estado por engañar (el engaño constitucional de que las playas son su propiedad) o le exija que proceda al inmediato desalojo de los ensuciadores.
El Fiscal aseveró que procederá a investigar una coautoría en el fraude de El Boquerón, pues le resulta muy traído de los cabellos el que una señora profesora de Cara Sucia se haga de una propiedad clave y emblemática del país, un sitio turístico por excelencia y el lugar para instalar antenas y puntos de observación.

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