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El salvador en perspectiva
Panorama político

No sabemos hasta dónde influyó el colapso de la Unión Soviética, pero coincidió con que el FMLN aceptó una paz negociada y se transformó una turba de guerrilleros armados en un partido político

Publicada 12 de febreo 2006 , El Diario de Hoy

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Con la muerte del veterano político Schafik Handal se ha suscitado la interrogativa: ¿Qué se puede esperar ahora para el FMLN? Más de una vez hemos dicho que el FMLN nunca ha sido formalmente un partido político y que sus días de actividad política estaban contados. Con la muerte del señor Handal esa situación se ha actualizado, y creemos que en las próximas elecciones de diputados y alcaldes serán las últimas en que participará, si es que no se retiran antes los candidatos postulados bajo su bandera.

La política radical se gestó en la UES y floreció en el desastre que se conoce como “la guerra”, que para nosotros nunca fue una guerra sino una sublevación de varias facciones inconformes contra el dominio de oficiales de alto rango del ejército, que habían gobernado bajo distintas fachadas políticas por medio siglo, aliados con fuerzas económicas.

Dos factores dieron vida al movimiento insurreccional: Primero, Fidel Castro les ofreció su apoyo si se unían y formaban un solo cuerpo, algo que hicieron y formaron el FMLN de los cinco grupos revoltosos, y segundo, el hecho de que la Unión Soviética se enfrentaba a Estados Unidos en todo el mundo, en lo que se conoce como la Guerra Fría.

El FMLN se identificó con Cuba y Nicaragua, como enemigo de Estados Unidos. Los sandinistas habían logrado el poder en Nicaragua y se imponían con las armas. El Presidente Ronald Reagan simpatizaba tanto con la oposición a los sandinistas en Nicaragua, como con las fuerzas salvadoreñas que defendían el país, para evitar una victoria del FMLN, que pretendía imponer un régimen izquierdista por la fuerza de las armas.

Durante esta época hubo una inundación de propaganda que se sospechaba era producida por la CIA, tratando de justificar el apoyo clandestino del Presidente Reagan a los “Contras”, que infructuosamente trataban de derrocar a los sandanistas, y el apoyo militar al ejército salvadoreño, que defendía el país contra los ataques de los cinco grupos armadas que peleaban, también infructosamente, para lograr el poder en El Salvador.

En todo esto había una constante, que era la Unión Soviética, que representaba un sueño hecho realidad o sea la existencia real del comunismo internacional, retando a las fuerzas democráticas en múltiples guerras de baja intensidad o insurrecciones, todas dirigiéndose contra Estados Unidos.

En El Salvador el Partido Co-munista existía como parte del FMLN, representado por su líder que era Schafik Handal. Pero la ideología del Partido Comunista se estaba liberalizando poco a poco, bajo la dirección de sus dirigentes que repudiaban y denunciaban el régimen totalitario que impuso Stalin, hasta que vino el colapso total y la disolución de la Unión Soviética.

No sabemos hasta dónde influyó el colapso de la Unión Sovietica, pero coincidió con que el FMLN aceptó una paz negociada y se transformó una turba de guerrilleros armados en un partido político. Muchos se infiltraron en la Policía Nacional Civil, que sustituyó a la Policía Nacional.

Schafik Handal se mantuvo firme ante las inquietudes de otros líderes del FMLN, que reconocían la corriente liberal que estaba transformando la URSS e impuso su lealtad a los principios de la ortodoxia comunista. Los desidentes abandonaron el FMLN y algunos se retiraron de la política o intentaron formar nuevos partidos. Con la muerte de Handal desaparecerá la influencia comunista en la FMLN. Esta es la situación actual ante las próximas elecciones.

Los salvadoreños nunca han aceptado el comunismo. No apoyaron el movimiento farabundista de 1931 ni la insurrección del FMLN. El fracaso del comunismo en El Salvador se debe a que los radicales confundieron el resentimiento social provocado por la sobrepoblación y la resultante pobreza, con la aceptación del comunismo ortodoxo, que desconoce el derecho a la propiedad privada, derecho en que la mayoría de los salvadoreños cree firmemente.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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