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30 años El Fideicomiso Walter Soundy, una mano amiga

Nacido en 1896 y muerto en 1975, el benefactor tecleño donó una finca de café y otras propiedades a los más necesitados. Niños abandonados, asilos y hospitales han sido favorecidos.

Publicada 11 de febrero 2006, El Diario de Hoy

Agradecidos. Sor Telma Morán, directora del Hogar de Ancianos San Vicente de Paúl, muestra un recuerdo del filántropo. Foto EDH

Carlos A. Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

La figura del filántropo tecleño Walter Arthur Soundy está presente en los sitios donde su mano generosa ha permitido muchos avances.

Tras su fallecimiento, Soundy decidió dejar en su testamento un legado a la gente más necesitada, sobretodo de Santa Tecla y municipios vecinos.

Desde el 13 de enero de 1976, fecha en que se creó el fideicomiso que lleva su nombre, a cuatro meses de su muerte, las ganancias producidas en una finca de café y otras propiedades han sido destinadas a obras de beneficio para los desposeídos.

Soundy, de padres ingleses, que se establecieron en la zona del volcán de San Salvador a fines del siglo XIX, siempre tuvo interés en ayudar a los niños abandonados, adultos mayores y todo aquel que necesite ayuda.

Como fruto de su testamento, instituciones como Aldeas Infantiles S.O.S., Hogar de Ancianos San Vicente de Paúl y Hospital San Rafael se han beneficiado.

Son alrededor de 200 donativos, que suman $5 millones y han favorecido a unas 500 mil personas, los hechos gracias al fondo, celosamente guardado por el Banco Salvadoreño y administrado por personas altruistas.

El 13 de enero, el Fideicomiso Walter Arthur Soundy, cumplió 30 años.

Sobrino continuó obra

Las campañas de labio leporino y paladar hendido, en el nosocomio tecleño, que favorecen a infantes con malformaciones físicas, son algunas causas nobles impulsadas en los últimos años.

Han sido apoyadas por el cónsul salvadoreño en Vancouver, Canadá, Jeffrey Moorem, quien sigue la labor de su tío abuelo. Cada año trae un grupo de médicos altruistas.
“Mi afecto y cariño para El Salvador. Recuerdo mi infancia feliz junto a mi tío”, expresó.


Una vida dedicada a su terruño natal

Nació en San Salvador, pero siempre se consideró tecleño de corazón.
Don Walter Arthur Soundy vino a este mundo el 12 de enero de 1896.

Fueron sus padres Don Arthur Treacy Soundy, originario de Londres, Inglaterra, y Doña Mary Deininger, nacida en Pomeria, República de Alemania.

Su educación primaria transcurrió en instituciones educativas privadas de la capital. Pero al concluir el bachillerato, sus progenitores lo enviaron al país europeo para sus estudios superiores. Allá fue sorprendido por la Primera Guerra Mundial.

Esto le impidió volver a tierras cuscatlecas. Fue hasta después del conflicto global que regresó al país.

Ya en suelo cuscatleco se dedicó al cultivo del café, que por aquellos años tenía mucho auge.

Sus plantaciones estaban en la finca San Antonio El Quequeisque, de Santa Tecla. También tenía un beneficio para procesar el grano de oro, en la 4a. Calle Poniente de esta ciudad.

Contrajo matrimonio con Doña Consuelo Biguer Zalazar, su principal apoyo para actividades benéficas.

Su afición al fútbol lo llevó a apoyar moral y económicamente a equipos como Hoja Brava y Quequeisque.

Dejó este mundo el 3 de septiembre de 1975, a los 79 años.
Un año después también murió su cónyuge, a quien amó intensamente.


Aldeas S.O.S. Santa Tecla, fruto de obra

Alrededor de 240 pequeños, quienes por diferentes circunstancias no tienen a sus padres a su lado, conviven en las Aldeas Infantiles de Santa Tecla, otro de los frutos del “Fideicomiso Walter A. Soundy”.

Dos edificios que ahora sirven para albergar a los pupilos, entre las edades de uno a 13 años, fueron construidos con donaciones, gracias a la herencia del altruista tecleño. Uno de los locales ahora es utilizado para la administración, de acuerdo con Marcial Borja, director del albergue, que funciona desde hace varios años.

“Don Walter sí pudo preocuparse por formar una sociedad mejor, las instituciones sociales tienen una mano amiga en los momentos difíciles”, expresó, refiriéndose al apoyo que han recibido del fideicomiso.

El donativo, cuyo monto no fue especificado, fue hecho en 1979. El dinero sirvió para construir una fosa séptica en el predio del local infantil.

Después llegó más ayuda para construir un tanque de captación de agua.
“El gesto del señor Soundy es similar al de Jesucristo, pues se despojó de lo que tenía para dárselo a los pobres”, enfatizó.

Ahora las aldeas cuentan con 12 edificios más, gracias al aporte de otros organismos y gente solidaria. Pero el inicio de esta obra se lo deben a la generosidad de Don Walter, afirmó Borja.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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