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Ítalo López Vallecillos, el poeta detrás de la imprenta

El intelectual salvadoreño dejó un legado importante en el quehacer literario y político. Su vocación inicial fue la de escritor, pero también realizó labor editorial.

Publicada 9 de febrero 2006, El Diario de Hoy

Talento. Desde una edad temprana empezó a dedicarse a la literatura y al periodismo. Foto EDH

Rafael Mendoza López
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

Si hubo alguien que vivió tan de la mano con la palabra, ése fue Ítalo López Vallecillos. Para él, la poesía era una manera de internarse en sus propias sombras, que siempre le cobijaron serenamente hasta antes de su muerte, el 9 de febrero de 1986, debido a una complicación en el páncreas.

En definitiva, su vida fue un abanico de ideas políticas y literarias. Sus primeros viajes a Europa lo devolvieron al país con un cúmulo de proyectos.

Entre ellos su primer libro “Biografía del hombre triste”, y el nombre de un movimiento que marcó época en el país: la “Generación comprometida”.

López Vallecillos acuñó el término de la agrupación inspirándose en las ideas del filósofo Jean Paul Sartre. En este mismo grupo figuraron Roque Dalton, Carlos Cañas (pintor), Álvaro Menéndez Leal, entre otros.

“Lo criticaban porque al escribir un libro con ese nombre era muy sentimental”, agrega su amigo y escritor Manlio Argueta, en referencia al primer libro de López Vallecillos y en contraste con sus ideas políticas.

El entonces poeta asumió otra de sus pasiones al ser el fundador de la Editorial Universitaria “José B. Cisneros”, en 1959. Con ese puesto, dio paso a una serie de experiencias editoriales que lo colocaron en la nómina de los más importantes editores del país.

Así pasó, en 1970, a dirigir por cinco años la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), con sede en Costa Rica. Y posteriormente, López fundó y dirigió Uca Editores durante ocho años, órgano editorial de le Universidad José Simeón Cañas.

“Una de las características de Ítalo es que nunca se publicó un libro en ninguna de las editoriales que dirigió”, recuerda Argueta.

El entonces rector de la Uca, padre Rodolfo Cardenal, señaló en 1987 que la editorial de esa casa de estudios “tiene una deuda impagable con Ítalo López Vallecillos. Él la fundó y la consolidó; casi todas las colecciones existentes se deben a él, la dotó de su fondo editorial actual...”.

Otras pasiones

Su pasión por la literatura lo mantuvo, aún abrazando sus ideas políticas de corte socialista, muy cercano a las letras centroamericanas y nacionales. Dirigió la Revista Hoja y la mítica “La Pájara Pinta”, ésta última es referente literario en Centroamérica.

En los 60 fue capturado por las fuerzas policíacas del presidente José María Lemus, pero ello no lo alejó de su producción literaria.

A 20 años de su muerte, la doctora Silvia Margarita Castellanos, con quien compartió no sólo una vida de matrimonio, sino un gran amor, lo recuerda como un hombre en extremo honesto y que forjó un hogar “muy bien integrado”.

Un legado invaluable

Ítalo López Vallecillos dejó tras de sí un importante y vasto legado

Ensayos Elaboró el ensayo histórico “El periodismo de El Salvador” y el ensayo biográfico “Gerardo Barrios y su tiempo”, los cuales han sido olvidados.

Poesía
Sus principales poemas tocan el tema intimista y romántico. Algunas de sus obras son “Puro asombro” e “Inventario de soledad”

Labor culturalFundador de la llamada Generación Comprometida, agrupación de intelectuales que publicó “La pájara pinta”.

Labor editorial
Dirigió las editoriales Universitaria Centroamericana (Educa) en Costa Rica, Uca Editores y la “José B. Cisneros” (Ues) de quien fue fundador y director. Además editó una revista. mensual.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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