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| Solidarios. Un soldado salvadoreño
colabora en la construcción de una vivienda en la ciudad
de Al Hilla. Foto EDH
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Mauricio Vásquez
Acosta
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Desde que Sadam Hussein llegó al poder en 1979 propició
una corrupción endémica que llevó a Iraq a funcionar
primordialmente como una empresa subsidiaria de entera propiedad del derrocado
dictador, su familia y secuaces.
Por sus ambiciones expansionistas empujó a su nación a dos
conflictos desastrosos: la guerra contra Irán y la invasión
de Kuwait y ninguno de ellos significó para el pueblo iraquí
otra cosa que sufrimiento, muerte, derrota y humillación, pero
sobre todo más pobreza.
El dictador dejó que la infraestructura y la economía se
arruinara, mientras el dinero se usaba en palacios, guerras, programas
de armamentos y en fomentar el culto a su persona con murales, monumentos
y estatuas por doquier.
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| Democracia. Votos en libertad. Foto
EDH |
El nuevo Iraq sin Sadam y su círculo de represión es la
oportunidad para que los iraquíes, ayudados por las fuerzas aliadas
-lideradas por Estados Unidos- y la comunidad internacional puedan sanar
sus heridas y reconstruir sus vidas en lo social, político y económico.
El pueblo iraquí no merece menos.
Iraq, con 25 millones de habitantes, es una nación con el potencial
de ser muy próspera, según lo revelan informes del Departamento
de Estado de EE.UU. que se desprenden de lo que militares y civiles han
constatado al estar allí. Tiene una fuerza laboral joven, un espíritu
empresarial fuerte, abundantes tierras y agua, y uno de los mayores recursos
petrolíferos del mundo.
Las fuerzas de la coalición, incluyendo los cinco contingentes
de soldados salvadoreños, ayudan a combatir los focos terroristas,
a revertir muchas décadas de destrucción económica
y a levantar, mano a mano, todo lo que significa desarrollo. El pueblo
libre reconstruye la cuna de la actual civilización, y el mundo
libre se enorgullece de ello.
La estrategia
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| Ayuda. Paramédicos militares. Foto
EDH |
Informes divulgados por la Casa Blanca afirman que las fuerzas de la
coalición han aprendido que para la reconstrucción de las
ciudades, ganar la batalla es sólo el primer paso. Su estrategia
es ganar “la batalla tras la batalla”, al ayudar a los iraquíes
a consolidar sus logros y evitar que los terroristas regresen. Los iraquíes
están al mando de la reconstrucción y la coalición
les brinda seguridad.
Un año después de que las tropas de EE.UU. liberaron Nayaf,
ciudad chiita que sufrió mucho durante el régimen de Sadam
y donde se encuentra el templo del Imam Alí, uno de los lugares
más santos del islamismo, cayó en manos de los terroristas.
La lucha destruyó casas y empresas, y la economía se vino
abajo ya que los visitantes y peregrinos dejaron de ir al templo.
Las fuerzas estadounidenses, británicas e iraquíes respondieron
con una serie de ataques coordinados y eliminaron, capturaron y expulsaron
a los terroristas.
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| Aporte cuscatleco. Pupitres elaborados por
militares salvadoreños. Foto EDH |
Tan pronto se acabó el combate en Nayaf, se empezó la reconstrucción.
Un batallón iraquí ha tomado el control de la antigua base
militar estadounidense y las fuerzas de EE.UU. se alejaron.
Reorganizaron las fuerzas policiales, levantaron casas y escuelas, restablecieron
el servicio de agua, electricidad y otros, y hasta abrieron el estadio
de fútbol. Han abierto empresas y mercados en las zonas más
pobres, los peregrinos han vuelto al templo. El principal hospital, que
había sido saqueado y convertido en una fortaleza de los terroristas,
está ahora abierto y atiende a cientos de pacientes.
En todo el país
En educación, han capacitado a más de 30 mil maestros, distribuido
ocho millones de libros de texto, y remodelado o reconstruido tres mil
escuelas.
En salud, han reabierto y equipado 1,440 centros hospitalarios.
Más de 400 mil iraquíes de zonas rurales se han beneficiado
con la reconstrucción de la infraestructura de irrigación.
Para logros de esta dimensión, la misma estrategia se ha usado
para las demás ciudades del país, como en Mosul, donde predominan
los sunitas y curdos. Fue allí donde las tropas hicieron que los
hijos de Sadam rindieran cuentas en 2003. Tras la limpieza de terroristas
se han construido puentes y carreteras, habilitado aeropuertos e inauguraron
estaciones de policía.
Por último, se ha lanzado una serie de programas en base a recursos
para financiar proyectos pequeños y locales que producen mejoras
rápidas y notables en el bolsillo de la gente. Han abierto almacenes,
las antenas satelitales y los cibercafés, otrora prohibidos, están
al alcance de la gente.
Desafíos económicos
Según una evaluación de Fondo Monetario Internacional (FMI),
pese a que Iraq ha logrado cierta estabilidad económica (creció
casi 50% el año pasado) y emprendido reformas estructurales “bajo
circunstancias difíciles”, aún hay desafíos
como los siguientes:
1.- Eliminar las distorsiones de precios y generar recursos adicionales
de presupuesto para apoyar los servicios sociales.
2.- Recortar los enormes subsidios estatales a los productos de petróleo
que generan distorsiones en el mercado y espacios para la corrupción.
3.- Piden mejorar el control de las exportaciones de crudo.
4.- Le instan a reestructurar los bancos y las compañías
del Estado, con miras a reducir el papel de éste en la economía.
Ahora, cada día, el ciudadano iraquí deja atrás el
sufrimiento infligido por la mano de hierro de Sadam y donde esa mano
sembró destrucción y muerte, la laboriosidad de los iraquíes
forjan el sendero de libertad y desarrollo de sus futuras generaciones.

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