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Iraq
La otra cara de la moneda

Reconstrucción. El pueblo iraquí se levanta de las ruinas, lucha contra el terror y cruza el umbral hacia el desarrollo y, aunque pocos conocen sus avances, son grandes y dignos de imitar.

Publicada 8 de febrero 2006, El Diario de Hoy

Solidarios. Un soldado salvadoreño colabora en la construcción de una vivienda en la ciudad de Al Hilla. Foto EDH

Mauricio Vásquez Acosta
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Desde que Sadam Hussein llegó al poder en 1979 propició una corrupción endémica que llevó a Iraq a funcionar primordialmente como una empresa subsidiaria de entera propiedad del derrocado dictador, su familia y secuaces.

Por sus ambiciones expansionistas empujó a su nación a dos conflictos desastrosos: la guerra contra Irán y la invasión de Kuwait y ninguno de ellos significó para el pueblo iraquí otra cosa que sufrimiento, muerte, derrota y humillación, pero sobre todo más pobreza.

El dictador dejó que la infraestructura y la economía se arruinara, mientras el dinero se usaba en palacios, guerras, programas de armamentos y en fomentar el culto a su persona con murales, monumentos y estatuas por doquier.

Democracia. Votos en libertad. Foto EDH

El nuevo Iraq sin Sadam y su círculo de represión es la oportunidad para que los iraquíes, ayudados por las fuerzas aliadas -lideradas por Estados Unidos- y la comunidad internacional puedan sanar sus heridas y reconstruir sus vidas en lo social, político y económico. El pueblo iraquí no merece menos.

Iraq, con 25 millones de habitantes, es una nación con el potencial de ser muy próspera, según lo revelan informes del Departamento de Estado de EE.UU. que se desprenden de lo que militares y civiles han constatado al estar allí. Tiene una fuerza laboral joven, un espíritu empresarial fuerte, abundantes tierras y agua, y uno de los mayores recursos petrolíferos del mundo.

Las fuerzas de la coalición, incluyendo los cinco contingentes de soldados salvadoreños, ayudan a combatir los focos terroristas, a revertir muchas décadas de destrucción económica y a levantar, mano a mano, todo lo que significa desarrollo. El pueblo libre reconstruye la cuna de la actual civilización, y el mundo libre se enorgullece de ello.

La estrategia

Ayuda. Paramédicos militares. Foto EDH

Informes divulgados por la Casa Blanca afirman que las fuerzas de la coalición han aprendido que para la reconstrucción de las ciudades, ganar la batalla es sólo el primer paso. Su estrategia es ganar “la batalla tras la batalla”, al ayudar a los iraquíes a consolidar sus logros y evitar que los terroristas regresen. Los iraquíes están al mando de la reconstrucción y la coalición les brinda seguridad.

Un año después de que las tropas de EE.UU. liberaron Nayaf, ciudad chiita que sufrió mucho durante el régimen de Sadam y donde se encuentra el templo del Imam Alí, uno de los lugares más santos del islamismo, cayó en manos de los terroristas. La lucha destruyó casas y empresas, y la economía se vino abajo ya que los visitantes y peregrinos dejaron de ir al templo.

Las fuerzas estadounidenses, británicas e iraquíes respondieron con una serie de ataques coordinados y eliminaron, capturaron y expulsaron a los terroristas.

Aporte cuscatleco. Pupitres elaborados por militares salvadoreños. Foto EDH

Tan pronto se acabó el combate en Nayaf, se empezó la reconstrucción. Un batallón iraquí ha tomado el control de la antigua base militar estadounidense y las fuerzas de EE.UU. se alejaron.

Reorganizaron las fuerzas policiales, levantaron casas y escuelas, restablecieron el servicio de agua, electricidad y otros, y hasta abrieron el estadio de fútbol. Han abierto empresas y mercados en las zonas más pobres, los peregrinos han vuelto al templo. El principal hospital, que había sido saqueado y convertido en una fortaleza de los terroristas, está ahora abierto y atiende a cientos de pacientes.

En todo el país

En educación, han capacitado a más de 30 mil maestros, distribuido ocho millones de libros de texto, y remodelado o reconstruido tres mil escuelas.
En salud, han reabierto y equipado 1,440 centros hospitalarios.

Más de 400 mil iraquíes de zonas rurales se han beneficiado con la reconstrucción de la infraestructura de irrigación.

Para logros de esta dimensión, la misma estrategia se ha usado para las demás ciudades del país, como en Mosul, donde predominan los sunitas y curdos. Fue allí donde las tropas hicieron que los hijos de Sadam rindieran cuentas en 2003. Tras la limpieza de terroristas se han construido puentes y carreteras, habilitado aeropuertos e inauguraron estaciones de policía.

Por último, se ha lanzado una serie de programas en base a recursos para financiar proyectos pequeños y locales que producen mejoras rápidas y notables en el bolsillo de la gente. Han abierto almacenes, las antenas satelitales y los cibercafés, otrora prohibidos, están al alcance de la gente.

Desafíos económicos

Según una evaluación de Fondo Monetario Internacional (FMI), pese a que Iraq ha logrado cierta estabilidad económica (creció casi 50% el año pasado) y emprendido reformas estructurales “bajo circunstancias difíciles”, aún hay desafíos como los siguientes:

1.- Eliminar las distorsiones de precios y generar recursos adicionales de presupuesto para apoyar los servicios sociales.
2.- Recortar los enormes subsidios estatales a los productos de petróleo que generan distorsiones en el mercado y espacios para la corrupción.
3.- Piden mejorar el control de las exportaciones de crudo.
4.- Le instan a reestructurar los bancos y las compañías del Estado, con miras a reducir el papel de éste en la economía.

Ahora, cada día, el ciudadano iraquí deja atrás el sufrimiento infligido por la mano de hierro de Sadam y donde esa mano sembró destrucción y muerte, la laboriosidad de los iraquíes forjan el sendero de libertad y desarrollo de sus futuras generaciones.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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