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Tome nota. Si desea consultar al Lic. Boris Barraza puede llamar al 2298-6068 o visitar su clínica en Avenida Olímpica, Condominio Villa Olímpica, Edif. A, apartamento 2A. Foto: EDH
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Karina García
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El amor ha sido asociado por años con el corazón. Este órgano es un icono el Día de los Enamorados y, generalmente, se utiliza para representar los sentimientos que se tienen por alguna persona.
Te amo con todo el corazón es una frase que se suele
emplear con recurrencia, pero de acuerdo al psicólogo Boris Barraza,
lo correcto sería decir Te amo con todo el hígado.
Y es que lo que hace que alguien nos mueva el tapete es un
proceso químico que comienza cuando las féminas destilan
sus feromonas.
El psicólogo explica que las damas están permanentemente emitiéndolas. En algunas ocasiones con mayor intensidad que otras.
Se captan a través de un órgano llamado vomeronasal, que se localiza en el epitelio olfatorio, en el cerebro, y de ahí ingresan al sistema nervioso central. El “clic” -según Barraza- se da cuando el umbral perceptivo olfativo del muchacho se encuentra en la misma frecuencia que la vibración de las feromonas de la joven. Es por esta razón que una chica puede resultar atractiva para alguien y no para otro.
En ese intercambio de estímulos, se descargan ciertas sustancias que impactan el hígado, lo que genera que éste libere unas hormonas llamadas glucocorticoides. “Son una especie de almacenadoras de energía. Cuando estamos emocionalmente impresionados, tanto la adrenalina como los glucocorticoides se liberan y hacen que nos sintamos bien con la persona que nos atrae”, señala Barraza.
Cuando alguien nos gusta, tenemos tanta energía que el corazón
comienza a acelerar su ritmo cardíaco -por ello la asociación
del amor con dicho órgano-. Es una respuesta a lo que el hígado
está indicando. La pasión que se siente es el hígado
trabajando con las suprarrenales, agrega. Es por esto que se dice
que el enamoramiento es un proceso neuroendocrinológico.
Aquí se entra en una etapa de fascinación, en la que no se le ve ningún defecto a la pareja. Esto mueve a iniciar una relación de noviazgo, donde se sube otro escalón: se pasa a la ilusión. Acá se empiezan hacer planes a corto, mediano y largo plazo con la pareja, desde viajar a casarse y formar una familia. Se comparte con el otro y es a través de la convivencia que suele surgir el afecto y a veces el amor.
La tercera etapa es la más difícil. Según Barraza es conocida como objetivación o confrontación. En ella, se comienzan a notar las imperfecciones del otro y es cuando se decide si se sigue o no.
En un noviazgo, no todas las parejas pasan por las tres etapas. “Hay relaciones que duran más que otras. Y el hecho de que logren sobrellevar la tercera no significa que al final vayan a quedarse juntos”, sostiene Barraza.
En este caminar, a veces se suele confundir la pasión con estar enamorado. Barraza aclara la diferencia: la primera es una reacción intensa que acaba en un instante; la segunda te hace sentir bien constantemente.
Amor para siempre
De acuerdo al psicólogo, el amor eterno es posible. Se trata
del amor que ha soportado y seguirá soportando las pruebas del
tiempo. Es el amor maduro, expresa.
Alcanzarlo implica un esfuerzo grande de la pareja. El apoyo y la comprensión no pueden faltar.
Varios estudios han revelado que el enamoramiento no dura más que dos años, entre ellos el presentado por la BBC a inicios de febrero.
La investigación la realizó un equipo de la Universidad
de Pisa, en Italia, y una de sus conclusiones es que cuando una
relación se vuelve estable, un tipo diferente de hormonas toma
el relevo de la química corporal. De las neurotrofinas o
moléculas del amor se pasa a segregar oxitocinas o
moléculas de la ternura.
Así finaliza el enamoramiento, pero no el amor. Sin embargo, Barraza establece que la monotonía puede deteriorar dicho sentimiento, por lo que recomienda la innovación diaria.

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