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Palabras
Los pulsares y la reencarnación

Todas las civilizaciones, filosofías y credos, coincidieron en la continuidad de la vida, al asegurar una existencia futura después de la muerte.

Publicada 8 de febreo 2006 , El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Caronte era el barquero fantasma que conducía a los egipcios muertos al paraíso, según el antiquísimo manuscrito de El Libro de los Muertos. Los mayas, incas y aztecas, por su parte enterraban a sus cadáveres en tinajas de barro, que simbolizaban el vientre materno de la madre tierra (”pachamama”).

Se dice que los colocaban en la posición “fetal” que el humano tiene dentro del vientre materno: las rodillas junto al pecho. Esta postura indicaba su renacimiento en el más allá. Es el mismo concepto hermético de la “matriz cosmogónica”. De hecho, los mausoleos modernos representan en alguna forma la prometida morada en las estrellas, simbolizando la urbe del “otro mundo” y su misterio.

En fin, el cristianismo, el hinduismo y otras religiones universales también afirman el fenómeno de la reencarnación.

El pensamiento pragmático concluiría que si todos los credos y religiones afirman la resurrección de la carne y del espíritu es porque ello es cierto, verdadero. Recordemos que las tradiciones sólo confirman lo comprobado al través de los siglos. De esta misma comprobación nace la virtud de la fe.

palabrasbalaguer@gmail.com


Día a día
Sistema de economía libre

Que de un lado a otro del país los precios de cada artículo que se vende sean básicamente iguales, es una de las maravillas del sistema de economía libre.

Va alguien al mercado en Usulután o el de Soyapango, y encuentra que, con pequeñas diferencias, hasta de centavos, los tomates cuestan lo mismo en cada lugar, o un corte de pelo, o un par de sandalias.

Sin que nadie ponga de acuerdo a los vendedores, los precios se armonizan entre sí, aun cuando por lo difícil de acceder a un lugar, o al no llegar suministros, bajen o suban.

Los confundidos pretenden que los precios sean siempre iguales y se mantengan iguales, como parece que ocurre cuando un país impone controles.


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