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| Reñido. El Nobel de la Paz, Óscar
Arias (izquierda), y su rival político Ottón Solís
se disputan la Presidencia. Foto/EDH
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Elecciones
en Costa Rica
Periodista: Ciro Granados
Fotoperiodista: Mario Amaya
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Lo que sucedió en las elecciones costarricenses del domingo aún
se lo preguntan los analistas, comentaristas de televisión y dirigentes
de los mismos partidos.
Primero, el resultado final se conocerá en quince días.
Segundo, el triunfo para Arias no llegó de manera fácil;
y, tercero, el absentismo alcanzó su cifra más elevada en
las últimas cinco décadas.
Cuando ayer una periodista de televisión repetía el estribillo
de “esto es una final de infarto”, no hacía más
que describir lo que vive el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) al dar
el siguiente resultado: con un 88.4% de las mesas contabilizadas, el economista
Solís, del Partido Acción Ciudadana, suma un 40.2% de los
votos, mientras Arias, del Partido Liberación Nacional (PLN), apenas
le supera con un 40.5%. Equivale a una diferencia de sólo 3,250
votos.
Las encuestas
Las grandes lecciones que ha dejado la votación pasan por el método
que deberán tener las casas encuestadoras para realizar sus sondeos.
Porque todas se equivocaron, por lo menos en lo referente a la elección
de presidente, donde Arias marchaba tranquilo cuatro o cinco puntos por
arriba del 40% (lo indispensable para ganar), y su gran oponente Solís
permanecía en unos tres puntos menos del 40%.
Otro gran mensaje que dejó el electorado es que la clase política
no supo permear su propuesta entre la población. Por eso es que
alrededor de 900 mil personas desatendieron los llamados a las urnas y
prefirieron ver los toros desde la barrera.
¿Nuevo bipartidismo?
Si bien los analistas predecían el final del tradicional bipartidismo
para dar paso a una nueva conformación de fuerzas políticas
(había 57 partidos y 14 competían por el cargo presidencial),
el acierto fue a medias. Porque es cierto que uno de los grandes baluartes,
el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) fue relegado a cerca de la desaparición,
pero también es cierto que los electores no se decantaron por un
abanico partidario. Hicieron nacer otra fuerza, el PAC, que se repartió
el pastel legislativo con Liberación Nacional, pilar de la bicefalía
política histórica.
Y el triunfalismo previo de los liberacionistas sufrió una fuerte
bofetada, porque aún ayer temprano por la tarde, el margen de superioridad
era de apenas unas décimas de punto. Y esto a pesar de llevar como
adalid a la sólida figura de Óscar Arias, quien al final
de cuentas no impresionó demasiado a los votantes.
Otra lección
“Tenemos que ser humildes”, resumió a la perfección
Fernando Zumbado, un fuerte aliado de Arias dentro del PLN y uno de los
que participó directamente en la campaña verdiblanca.
Fernando Sánchez, otro analista ligado al PLN, apreció que
el nuevo comportamiento electoral echaba por la borda la lealtad conocida
hacia los partidos grandes.
El hecho de que la formación de Ottón Solís haya
subido tanto se puede atribuir a tres grandes factores: el rechazo al
Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (en las condiciones actuales),
una de sus banderas de campaña y caballo de batalla de su adversario
Arias; el desencanto con quienes han decido por muchos años; y,
notablemente, a que acaparó -según otros comentaristas-
el voto de los partidarios de Unidad Social Cristiana, actual partido
en el gobierno y sobre el cual pesaron de manera descomunal los escándalos
por corrupción de los dos ex presidentes Miguel Ángel Rodríguez
y Rafael Ángel Calderón, quien estuvieron presos durante
algún tiempo en 2004.
“Los votos deberán ser contados uno a uno”
“Parece que la diferencia se hace todavía más corta,
más estrecha y por eso cada uno de los votos será revisado,
aunque sabemos que urge que el pueblo conozca quién será
el próximo Presidente, que lo será hasta por un solo voto’’,
dijo ayer en rueda de prensa el presidente del TSE, Óscar Fonseca.
El conteo electrónico terminaría ayer, pero el ganador oficial
se ratificaría hasta terminar el conteo manual, que arrancará
hoy y se extendería hasta por dos semanas.
“Tenemos hasta 30 días para contar uno a uno los votos, pero
por lo general lo hacemos en dos semanas, aún así trataremos
de hacerlo en menos tiempo porque entendemos la angustia”, manifestó
Fonseca.
El pulso, inédito y sobre todo sorpresivo entre Arias y Solís
mantiene sumido en la incertidumbre a todo el país, incluso a los
aspirantes.
“Voy a esperar con paciencia el fallo... hasta este momento no me
puedo proclamar presidente... Si saco un voto más soy Presidente,
si Ottón saca uno más es Presidente y acepto esto deportivamente...
si el veredicto me es adverso, lo aceptaré”, dijo Arias.

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