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Resultados en 15 días

Respuesta inesperada. Por la estrecha diferencia entre los dos candidatos principales, el TSE realizará un conteo manual de los votos. La diferencia es de sólo 3,250 sufragios.


Publicada 7 de febrero de 2006, El Diario de Hoy

Reñido. El Nobel de la Paz, Óscar Arias (izquierda), y su rival político Ottón Solís se disputan la Presidencia. Foto/EDH

Elecciones en Costa Rica
Periodista: Ciro Granados
Fotoperiodista: Mario Amaya
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Lo que sucedió en las elecciones costarricenses del domingo aún se lo preguntan los analistas, comentaristas de televisión y dirigentes de los mismos partidos.

Primero, el resultado final se conocerá en quince días. Segundo, el triunfo para Arias no llegó de manera fácil; y, tercero, el absentismo alcanzó su cifra más elevada en las últimas cinco décadas.

Cuando ayer una periodista de televisión repetía el estribillo de “esto es una final de infarto”, no hacía más que describir lo que vive el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) al dar el siguiente resultado: con un 88.4% de las mesas contabilizadas, el economista Solís, del Partido Acción Ciudadana, suma un 40.2% de los votos, mientras Arias, del Partido Liberación Nacional (PLN), apenas le supera con un 40.5%. Equivale a una diferencia de sólo 3,250 votos.

Las encuestas

Las grandes lecciones que ha dejado la votación pasan por el método que deberán tener las casas encuestadoras para realizar sus sondeos. Porque todas se equivocaron, por lo menos en lo referente a la elección de presidente, donde Arias marchaba tranquilo cuatro o cinco puntos por arriba del 40% (lo indispensable para ganar), y su gran oponente Solís permanecía en unos tres puntos menos del 40%.

Otro gran mensaje que dejó el electorado es que la clase política no supo permear su propuesta entre la población. Por eso es que alrededor de 900 mil personas desatendieron los llamados a las urnas y prefirieron ver los toros desde la barrera.

¿Nuevo bipartidismo?

Si bien los analistas predecían el final del tradicional bipartidismo para dar paso a una nueva conformación de fuerzas políticas (había 57 partidos y 14 competían por el cargo presidencial), el acierto fue a medias. Porque es cierto que uno de los grandes baluartes, el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) fue relegado a cerca de la desaparición, pero también es cierto que los electores no se decantaron por un abanico partidario. Hicieron nacer otra fuerza, el PAC, que se repartió el pastel legislativo con Liberación Nacional, pilar de la bicefalía política histórica.

Y el triunfalismo previo de los liberacionistas sufrió una fuerte bofetada, porque aún ayer temprano por la tarde, el margen de superioridad era de apenas unas décimas de punto. Y esto a pesar de llevar como adalid a la sólida figura de Óscar Arias, quien al final de cuentas no impresionó demasiado a los votantes.

Otra lección

“Tenemos que ser humildes”, resumió a la perfección Fernando Zumbado, un fuerte aliado de Arias dentro del PLN y uno de los que participó directamente en la campaña verdiblanca.

Fernando Sánchez, otro analista ligado al PLN, apreció que el nuevo comportamiento electoral echaba por la borda la lealtad conocida hacia los partidos grandes.

El hecho de que la formación de Ottón Solís haya subido tanto se puede atribuir a tres grandes factores: el rechazo al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (en las condiciones actuales), una de sus banderas de campaña y caballo de batalla de su adversario Arias; el desencanto con quienes han decido por muchos años; y, notablemente, a que acaparó -según otros comentaristas- el voto de los partidarios de Unidad Social Cristiana, actual partido en el gobierno y sobre el cual pesaron de manera descomunal los escándalos por corrupción de los dos ex presidentes Miguel Ángel Rodríguez y Rafael Ángel Calderón, quien estuvieron presos durante algún tiempo en 2004.


“Los votos deberán ser contados uno a uno”

“Parece que la diferencia se hace todavía más corta, más estrecha y por eso cada uno de los votos será revisado, aunque sabemos que urge que el pueblo conozca quién será el próximo Presidente, que lo será hasta por un solo voto’’, dijo ayer en rueda de prensa el presidente del TSE, Óscar Fonseca.

El conteo electrónico terminaría ayer, pero el ganador oficial se ratificaría hasta terminar el conteo manual, que arrancará hoy y se extendería hasta por dos semanas.

“Tenemos hasta 30 días para contar uno a uno los votos, pero por lo general lo hacemos en dos semanas, aún así trataremos de hacerlo en menos tiempo porque entendemos la angustia”, manifestó Fonseca.

El pulso, inédito y sobre todo sorpresivo entre Arias y Solís mantiene sumido en la incertidumbre a todo el país, incluso a los aspirantes.

“Voy a esperar con paciencia el fallo... hasta este momento no me puedo proclamar presidente... Si saco un voto más soy Presidente, si Ottón saca uno más es Presidente y acepto esto deportivamente... si el veredicto me es adverso, lo aceptaré”, dijo Arias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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