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| Rentable. Las flores de loroco tienen gran aceptación
en mercados locales e internacionales. Foto
EDH |
Salomón Ayala
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Recorrer la propiedad de José Raymundo Figueroa, en el cantón
San Bartolo, de Chalatenango, muestra las ventajas de los cultivos en
asocio.
Este productor cosecha limón pérsico, loroco, banano, plátano
y otras espacies en un terreno de cinco manzanas.
“Los cereales ya no eran rentables”, justifica complacido,
al indicar que hace cuatro años cambió su opción
agrícola.
No desperdicia. Hay tres manzanas de limón pérsico, media
de loroco y a manera de barreras ha cultivado plátano y majoncho.
No perdió el tiempo y mientras los arbolitos de limón crecían,
plantó papayo en el terreno.
A finales del año anterior vendió 50 mil limones a tres
centavos cada uno.
En invierno obtiene hasta 50 quintales de loroco y se vende a entre uno
y tres dólares la libra. En verano, alcanza los ocho.
Para estimular la producción aprovecha un sistema de riego artesanal.
No se desperdicia nada. Ofrece los racimos de plátano y guineo
a dos dólares cada uno, la docena de hojas a $ 1.25 y ya se prepara
a plantar rábano y cilantro.
El indica que para manejar sus producción, busca el apoyo continuo
del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria.
Los resultados logrados motivan a otros. Herminio Quintanilla, uno de
sus trabajadores piensa que “sembrar en asocio es una buena técnica,
porque si un cultivo no da, habrá otro en plena cosecha”.
El confía en que otros productores se interesen por esta forma
de agricultura ya que así, además de lograr buenos mercados,
contribuirán a mejorar la nutrición de los salvadoreños
y a facilitar mejoras en la oferta de mercados locales.
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