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Combate cultural individual
¿Qué ganás con oponerte?
El propósito de estas líneas no es la movilización de grupos o gremios, sino que es un llamado a promover la actuación personal, individual, de cada uno para que se logre un efecto avalancha
Publicada 7 de febreo 2006 , El Diario de Hoy
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Roberto López-Geissmann*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
En mi artículo anterior mencionaba la necesidad de que el ciudadano diera sus propias y personales batallas contra el abuso, la incultura, la degradación ambiental y la mala calidad de vida. No puede dejarse todo al Estado, aunque claro que este y diversos colectivos están llamados a enarbolar campañas... que en todo caso deben contar con el apoyo personal de la población.
Decía que protestemos ante el fumado en los cines, la imposición de enormes volúmenes “musicales” por dondequiera, de tirar basura... pero también nos opongamos a ideas nefastas y decadentes, como son el aceptar prontos y fáciles enriquecimientos, diversiones degenerantes, comprar objetos robados, etc., y tuve la experiencia que dos personas, muy distintas me opinaran: ¿Qué ganás con luchar contra eso? ¿No te das cuenta que nada vas a lograr más que echarte encima a la gente? Y por allí se fueron.
Dichos comentarios ayudan a mostrar la magnitud del problema y su profundidad. Lo primero que destaca es la trampa que llamaremos pragmatismo cortoplacista e individualista. Esto es la idea simplista de que buscando el mínimo esfuerzo y el bien exclusivamente mío, egoísta completo, a través de los medios que fueren y haciendo a un lado todo altruismo, voy a tener mejor vida.
Pero veamos el retrato activo de semejante pensada: Como no quiero esforzarme lo más mínimo tiro basura --si hacen lo mismo todos vivirás en un basurero--. Igualmente no estudio nada y vendo droga o entro a una banda --y el riesgo de todos delinquiendo, drogados y en guerra total contra las autoridades te dará un “precioso país”--. Fumo y amuelo al que me dé la gana diciendo lo que quiero --e igualmente los demás te van a amolar e irrespetar--. Yo le rompo la cara o la madre a cualquiera --y así te van a desmadrar, tarde o temprano.
Está claro que cada uno formamos parte de la sociedad y que esta tiene sus reglas, ahora bien, la gran pensada de estos protodelincuentes es que ellos y sólo ellos se tirarán la barda y el resto “de idiotas” seguirán respetando las leyes, es decir: que otros barran lo que yo tiro, que se frieguen los demás en las colas en las que yo tomo delantera, que se vayan los que no quieran oír mi música (aunque suene muy por encima de su área privada), etcétera.
Y aquí es donde la sociedad corre el peligro de alimentar la trampa de los “demasiado listos” que se proponen fregarnos a todos.
Y lo hace si ante estas actitudes activa la permisividad, o sea esa actitud cómoda (cuando no cobarde) de dejar hacer, conformarse, hacer la vista gorda, e incluso festejar la “animalada” del que estaciona mal el auto, el que hace pequeños robos o comenta hechos vergonzosos en plan de gracia. Lo correcto es resistirse, hacer mala cara, expresar opinión, llamar al encargado o autoridad, tratar de detener, frustrar o arruinar parcialmente el hecho grosero o semi delincuencial, dejando como mínimo la protesta y la repulsa. Ahora responderemos “cuál ganancia”.
Además de la obvia contribución al bien común de la sociedad estarás ganando si mejoras tu propia educación, dando ejemplo, disciplinándote, subirá tu propia estima y realizarás incluso una de las pocas libertades cotidianas que no pueden coartarte: la de luchar por tu ascesis interna.
No se me escapa que al pensamiento mugriento, infestado de vanidad, rencor y apatía puedan parecerle insuficientes (y claro que poco prácticas) las razones esgrimidas. Eso muestra precisamente lo grave de la situación, la que no podremos remontar más que luchando en su contra en forma directa y decidida. Que quede bien claro: el propósito de estas líneas no es la movilización de grupos o gremios, sino que es un llamado a promover la actuación personal, individual, de cada uno para que se logre un efecto avalancha. ¡Con algunos que empecemos ya es ganancia...!
*Lic. en Ciencias Políticas.
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