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La Nota del Día
Amenazan secuestrados, marchan con niños

Usan niños de escudos y con el deseo de que los maten para luego pasearlos por toda la ciudad, como es su costumbre.

Publicada 5 de febrero 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Los pobre pacifistas secuestrados en Iraq, y a quienes amenazan cortarles la cabeza si no se cumplen “las condiciones” de los terroristas, van a escarmentar aunque será en el otro mundo: ningún enloquecido, sea sandinista, etarra, de la BRES, miembro de Hamas o seguidor de Bin Laden, entiende eso de la “paz” o le importa un bledo. Lo que cuenta es echar mano de cuanta ruindad haya para adelantar sus causas, aunque en el proceso mueran inocentes. El martes de esta semana ya vimos en San Salvador a los mareros/comunistas/sindicalistas llevando niños al frente de sus marchas. Usan niños de escudos y con el deseo de que los maten para luego pasearlos por toda la ciudad, como es su costumbre.

Las condiciones para no asesinar a los secuestrados en Iraq son imposibles de cumplir; respecto a los ingenieros alemanes secuestrados, lo que piden los criminales es que se cierre la embajada alemana en Iraq, que se salgan del país las empresas alemanas que están ayudando en la reconstrucción, que cese de inmediato la asistencia que Alemania presta al nuevo gobierno iraquí democráticamente electo, y sandeces similares. La carta de cambio es la vida de dos personas inocentes que no tienen nada que ver con lo que pasa en Iraq o con la enfermedad cerebral que afecta a tanto musulmán fanático.

Para espesar la salsa, los palestinos eligieron a un grupo terrorista, Hamas, para gobernarles. Y lo primero que se niega a hacer la banda es desarmarse y, en aras de una futura pacificación, reconocer al Estado de Israel. Lo que hacen, usando una frase sajona, es volver al punto de partida de toda la tragedia, como si nada hubiera ocurrido.

Manténganse lejos de manicomios

Pero enfermos mentales son cada vez más numerosos en el Medio Oriente, no sólo entre las poblaciones árabes sino también entre los no árabes, para el caso los iraníes. Su presidente, Mahmoud Ahmadinejad, además de mantenerse en sus trece de fabricar una bomba atómica (¡adivinen dónde está pensando lanzarla!) quiere desconocer una tragedia histórica, la del genocidio nacional socialista de judíos y otras etnias durante la Segunda Guerra Mundial. En su enajenamiento, Mahmoud pretende cambiar la historia, tapar el sol con su mugroso dedo.

La calentura sigue. Un diario danés publicó unas caricaturas sobre Mahoma, sin duda de mal gusto e irreverentes, pero no como para levantar manifestaciones contra Dinamarca en los países árabes. En un país bajo un orden de Derecho se puede publicar sin censura y sin exponerse a sanciones por divulgar caricaturas, pues hasta se caricaturizan y se hace mofa de mandatarios, reyes e inclusive de figuras religiosas. Lo que los daneses no aprendieron es a mantenerse lejos de avisperos y de manicomios; por hoy se ha montado en los países islámicos un boicot contra los productos daneses, como si un fabricante de quesos tenga algo que ver con las caricaturas.

La locura viene de muy lejos. Hace veinte años, el ayatolá Khomeini, llevado al poder por “Jimmy” Carter, ordenó matar, como un mandato a todo musulmán, al escritor hindú Salmán Rushdie. Esto comprueba que hay una especie de hermandad universal de locos y destrabados, donde por igual caben los que bloquean calles en San Salvador, como el palurdo del suéter, Hugo Chávez y Mahmoud. El mundo requiere de siquiatras.

 

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