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| Visionario. El presidente Bush elogió los logros de Greenspan y dio la bienvenida a Burbanke. Foto
EDH |
Washington
El Diario de Hoy
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Economistas, políticos y mercados dieron ayer un melancólico adiós a Alan Greenspan, que se lleva de su despacho en la Reserva Federal no sólo fotos y libros, sino también los más de 18 años de confianza que Wall Street depositó en él.
El jefe de la FED se retiró decretando un alza en las tasas de interés de un cuarto de punto,
con lo cual la tasa de referencia alcanzó el 4.5 por ciento.
El hasta ayer presidente del banco central más poderoso del mundo fue objeto de un arrollador aluvión de elogios, que desplazaron las escasas críticas sobre su mandato.
Así, el demócrata Paul Sarbanes, miembro del Comité Bancario del Senado, alabó los “muchos éxitos y logros” de Greenspan para citar, sólo de pasada, que discrepó con el ejecutivo de 79 años cuando éste respaldó los recortes tributarios de la Casa Blanca en 2001.
Esas reducciones fiscales agravaron el abultado déficit público de EE.UU., un peligroso desequilibrio que el propio Greenspan considera ahora necesario corregir.
Alan Blinder, ex vicepresidente de la Reserva Federal (Fed), insistió, de todos modos, en que aunque respaldar la bajada de impuestos no fue una buena idea, la medida no es obra de Greenspan, sino de la Casa Blanca y el Congreso, que la aprobó.
Más allá de esos debates, lo que verdaderamente se recordó fueron los aciertos de Greenspan, como la clarividencia de que hizo gala en 1996, cuando predijo un auge de la productividad de los trabajadores en la que nadie creía por aquel entonces.
El “maestro”, como lo define el periodista Bob Woodward vaticinó que la mayor productividad permitiría que la economía creciera más rápido sin alimentar la inflación, y se opuso a subir los tipos.
Su decisión prolongó el apogeo de la década de los 90. Entre 1993 y en 2000, EE.UU. creció a un ritmo del cuatro por ciento y añadió más dedos billones de dólares cada año a su PIB.
“Greenspan disfruta de una inusual habilidad para compilar datos y ver sus conexiones”, dijo Jim Stock, profesor de economía de la Universidad de Harvard, quien añadió que el responsable de la Fed es capaz de “anticipar cambios económicos con cifras aparentemente insignificantes”.
Entre las hazañas que le han permitido al ex jefe de la FED, alcanzar estatura de gigante, figura su manejo de las crisis financieras, como el desplome bursátil de 1987 o de las turbulencias que se sucedieron en 1998, tras la quiebra del fondo de alto riesgo Long Term Capital Management (EFE).
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