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Tema del momento
Morirse no da la razón
El FMLN ya no es más el partido de militantes de convicciones
que fue durante la guerra. Tiene una definición ideológica
intransigente, pero con mucha militancia de oportunidad y conveniencia.
Publicada 1 de febreo 2006 , El Diario de Hoy
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| Joaquín
Villalobos*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Oxford, Inglaterra. La guerra es la celebración de la muerte del
enemigo y durante largo tiempo esa fue la condición que rigió
la política de nuestro país. Con la paz, quienes sostenían
posiciones diferentes dejaron de ser enemigos y se convirtieron en adversarios.
La tolerancia pasó así a ser un valor esencial en nuestra
sociedad.
Ante el reciente fallecimiento de Schafik Handal, todas las fuerzas políticas,
incluido el Gobierno, reaccionaron conforme a ese principio. Estamos aprendiendo
a dar preeminencia a lo humano y a reconocer que un mundo con diferencias
y adversarios es siempre mejor que uno donde a quienes piensan diferente
se los expulsa, excluye o elimina.
La finalidad del debate democrático es la búsqueda del bien
colectivo y en democracia se debe librar con una doble pasión:
la primera para defender lo que se cree y la segunda para alcanzar un
resultado, sólo la primera es intransigencia y sólo la segunda
es claudicación.
Mi primera diferencia con Schafik Handal fue en los años 70, cuando
un grupo de jóvenes nos alzamos contra el régimen militar
y él se oponía a la lucha armada. La segunda ocurrió
al firmarse la paz, unos propusimos que la izquierda debía ser
socialdemócrata y Handal marxista leninista. La primera diferencia
se saldó a favor nuestro, fuimos a la guerra y ganamos la democracia.
En la segunda Handal ganó y se quedó con el FMLN, pero la
perdieron los pobres porque ARENA sigue gobernando.
Existen dos grandes afectados por el fallecimiento de Handal, el FMLN
y ARENA. En el Frente se abrirá una conflictividad superior a todas
las anteriores, porque no hay ningún otro dirigente que tenga la
capacidad de imponerse o unir al FMLN. Los grupos internos, reflejo de
las viejas organizaciones, Partido Comunista y FPL, perdieron su punto
de cohesión y ninguno tiene fuerza y capacidad suficiente para
superar al otro, habrá entonces un equilibrio inestable autodestructivo.
En el FMLN de posguerra dominó el pensamiento de Handal de que
ser intransigentes es mejor que obtener resultados y esto lo aplican también
en sus debates internos, por lo tanto los acuerdos entre sus grupos serán
ahora mucho más difíciles. La capacidad de representación
pública nacional e internacional se debilita severamente con la
muerte de Handal, porque la casi totalidad de liderazgos históricos
reconocidos fueron expulsados o se retiraron por la intolerancia que ha
prevalecido en el partido.
Tampoco hubo una apertura que se propusiera renovar dirigentes. Handal
para mantener el control evitó la competencia entre iguales arriba
y ahora los que formalmente pueden sustituirlo, están muy debajo
de lo necesario.
El FMLN ya no es más el partido de militantes de convicciones que
fue durante la guerra. Tiene una definición ideológica intransigente,
pero con mucha militancia de oportunidad y conveniencia. La combinación
de una situación de orfandad clásica de los partidos verticales
unipersonales, junto a la conflictividad entre sus dirigentes medios y
el clientelismo de sus bases lo pondrá en un ciclo crítico
permanente.
El otro gran afectado por la muerte de Handal es ARENA, que se queda sin
el factor de mayor cooperación para ganar elecciones. Si bien la
marca FMLN que se autodefine como antisistema les puede seguir siendo
temporalmente útil, el efecto del “villano” se terminó
y en los próximos tres años la oposición podría
recomponerse en dirección a volverse elegible, ya sea en una buena
o en una mala variable. No es fácil, pero lo cierto es que ahora
eso será más posible que antes.
Los poderes fácticos tienen dos opciones: o comienzan a preparar
al país para una transición ordenada dejando de jugar con
un solo partido, o apuestan a mantener a la oposición divida y
débil para seguir gobernando. Pero el éxito de la segunda
opción es ahora muy incierto. El resultado de las elecciones del
2009 (alcaldes, diputados y presidencia) podrían polarizar mucho
más al país en medio de un caos de violencia que continúa
creciendo. Estamos entonces frente a una situación de oportunidad
y riesgo.
Votar por el FMLN es votar por un conflicto y seguir manteniendo a ARENA
en el Gobierno. Morirse no le da la razón a nadie, es demasiado
lo que los votantes de la oposición tienen en juego como para dejarse
manipular emocionalmente. Usar la muerte de Handal como instrumento electoral
y aprovecharse de la tregua que respetuosamente todos los partidos le
concedieron es agresivo y da derecho a la defensa.
Poner a Handal al mismo nivel de monseñor Romero es una falta de
respeto a la figura más universal de nuestra historia. Ignorar
a los héroes de la izquierda que pelearon en la guerra y presentar
a Schafik como un jefe militar es abusivo y falso. Aceptar a Handal como
icono nacional daría a ARENA el derecho de hacer lo mismo con Roberto
D’Aubuisson. Ambos son inaceptables, porque ambos representan a
sus partidos, pero no al país.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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