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Conversando sobre política
Los comicios en Canadá y Portugal

Quizás ahora, cuando los líderes y leyendas de todos los partidos son ya referentes históricos, podamos dar el salto de calidad y cumplir con lo que tanto anhelan los ciudadanos.

Publicada 1 de febreo 2006 , El Diario de Hoy

Luis Mario Rodríguez R.*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Los candidatos definidos como de “derecha” o “centrodecrecha”, según la prensa internacional, han resultado ganadores en los recientes comicios electorales celebrados en Canadá y Portugal. Stephen Harper, en Canadá, y Anibal Cavaco Silva, en Portugal, se impusieron a sus contrincantes, el Partido Liberal, cuyo candidato fue Paul Martin, y la izquierda independiente, liderada por su candidato Manuel Alegre, respectivamente.

En ambos casos los medios informativos destacaron el giro que tendrán los gobiernos al cambiar de mando, pues los ciclos políticos de las izquierdas gobernantes fueron bastante prolongados, en el caso de Canadá, 12 años, y en el de Portugal, 32 años.

Llama la atención cómo en Canadá, la campaña del Partido Liberal se basó en las acusaciones de “extremista” para el candidato Harper, ahora Primer Ministro electo de dicho país, comparándolo con el Presidente de los Estados Unidos, George Bush. Si bien el candidato conservador ha debido realizar esfuerzos por distanciarse y diferenciarse del Partido Republicano estadounidense, eso no significa que ha abdicado en sus ideas de centro derecha. “Un cambio de Gobierno, no un cambio de país”, fue la primera declaración del futuro Primer Ministro de Canadá, cuya intensión no fue otra más que tranquilizar a aquellos que esperaban un violento viraje a la derecha en este país.

También es importante destacar la moderación que debió tener ante temas morales como la legalización del aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sobre el primero, si bien no lo apoya, respetará según él, “los derechos adquiridos” legalmente sobre tan polémico tema.

Acerca de la modalidad de matrimonio referida, prometió un referéndum para decidir si es conveniente para la sociedad canadiense tal erróneo ejercicio de la libertad individual; asimismo enfatizó sus principales promesas durante la campaña: la aprobación de una ley de transparencia, recortes fiscales, mejoras en la lucha contra la criminalidad, ampliación de las privatizaciones de las guarderías infantiles y la reducción del tiempo en las salas de espera del sistema de salud.

A pesar de todo lo anterior, la minoría en el Congreso le dificultará su mandato.
En Portugal pasa una situación similar. El Presidente electo, Cavaco Silva, deberá “cohabitar” con el Primer Ministro socialista, José Sócrates, quien posee mayoría absoluta y tras los sondeos de opinión que daban la victoria a Cavaco Silva, evitó críticas hacia éste para que su relación, una vez llegado Cavaco a la Presidencia, no iniciara deteriorada, lo cual redundaría en perjuicio de todos los portugueses.

El nuevo Presidente ha declarado que “los portugueses desean que el Presidente sea un factor de estabilidad”, lo cual procurará cumplir, logrando “consensos amplios” con el Partido Socialista. Una nota interesante en Portugal fue el lugar relegado que obtuvo el comunista Jerónimo de Sousa, el radical Francisco Lousá y el abogado Antonio García Pereira, candidato de la extrema izquierda.

Cuando se recorren los discursos de los candidatos electos para dirigir estos dos países, así como las declaraciones de los líderes de la oposición con quienes deberán buscar acuerdos, no se encuentran actitudes de revanchismo, posiciones distantes y extremas, o cuestionamientos a la legitimidad de las elecciones. Asimismo cuesta distinguir los matices respecto de la “izquierda” que gobernaba en ambos países y la “derecha” o “centroderecha” que ahora dirigirá los destinos de ambas naciones.

Correctamente matizó el Presidente colombiano, Alvaro Uribe, en su reciente visita a El Salvador, cuando cuestionó a un periodista repreguntándole qué hace al Presidente Saca de derecha, dado el énfasis que ha dado a lo social, o qué convierte al Presidente Lagos de Chile en un hombre socialista, dada la importancia que éste ha otorgado al libre comercio en su período presidencial. Ni lo social debería se patrimonio de la izquierda ni lo económico y más específicamente, las políticas de apertura comercial, deberían ser patrimonio de la derecha. Lo social se complementa con lo económico y éste último con el desarrollo humano.

Los políticos de países como Canadá o Portugal han llegado, o por lo menos lo intentan, a comprender que sólo la cohabitación, la cual debe tener como base, la moderación y desplazar por completo a la radicalización, puede convertir a las naciones en desarrolladas y en consecuencia, puede disminuirse la extrema pobreza y obtenerse el tan ansiado desarrollo.

Sepamos interpretar los signos de los tiempos. Evolucionemos para caminar por el mismo sendero, posiblemente cambiando de Gobierno, pero no cambiando de país. Hace varios años, hablar de libre competencia, de protección al consumidor, de subsidios focalizados, de priorizar lo social, entre otros temas, habría sido motivo de diferencias importantes en el partido de gobierno; quizás ni siquiera se podrían haber discutido estos temas, y no digamos lo que se habría dicho si el partido de derecha hubiera dado sus votos para declarar el duelo, si el reciente deceso del líder de izquierda se hubiera dado en aquellos años de tensión bélica y política, o inclusive, recién firmados los acuerdos de paz.

Quizás ahora, cuando los líderes y leyendas de todos los partidos son ya referentes históricos, podamos dar el salto de calidad y cumplir con lo que tanto anhelan los ciudadanos, el logro de consensos que les resuelvan sus problemas. Al final, eso es la política.

*Secretario de Asuntos Jurídicos y Legislativos de la Presidencia de la República.


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