| Luis
Mario Rodríguez R.*
El Diario de Hoy
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elsalvador.com
Los candidatos definidos como de “derecha” o “centrodecrecha”,
según la prensa internacional, han resultado ganadores en los recientes
comicios electorales celebrados en Canadá y Portugal. Stephen Harper,
en Canadá, y Anibal Cavaco Silva, en Portugal, se impusieron a
sus contrincantes, el Partido Liberal, cuyo candidato fue Paul Martin,
y la izquierda independiente, liderada por su candidato Manuel Alegre,
respectivamente.
En ambos casos los medios informativos destacaron el giro que tendrán
los gobiernos al cambiar de mando, pues los ciclos políticos de
las izquierdas gobernantes fueron bastante prolongados, en el caso de
Canadá, 12 años, y en el de Portugal, 32 años.
Llama la atención cómo en Canadá, la campaña
del Partido Liberal se basó en las acusaciones de “extremista”
para el candidato Harper, ahora Primer Ministro electo de dicho país,
comparándolo con el Presidente de los Estados Unidos, George Bush.
Si bien el candidato conservador ha debido realizar esfuerzos por distanciarse
y diferenciarse del Partido Republicano estadounidense, eso no significa
que ha abdicado en sus ideas de centro derecha. “Un cambio de Gobierno,
no un cambio de país”, fue la primera declaración
del futuro Primer Ministro de Canadá, cuya intensión no
fue otra más que tranquilizar a aquellos que esperaban un violento
viraje a la derecha en este país.
También es importante destacar la moderación que debió
tener ante temas morales como la legalización del aborto y el matrimonio
entre personas del mismo sexo. Sobre el primero, si bien no lo apoya,
respetará según él, “los derechos adquiridos”
legalmente sobre tan polémico tema.
Acerca de la modalidad de matrimonio referida, prometió un referéndum
para decidir si es conveniente para la sociedad canadiense tal erróneo
ejercicio de la libertad individual; asimismo enfatizó sus principales
promesas durante la campaña: la aprobación de una ley de
transparencia, recortes fiscales, mejoras en la lucha contra la criminalidad,
ampliación de las privatizaciones de las guarderías infantiles
y la reducción del tiempo en las salas de espera del sistema de
salud.
A pesar de todo lo anterior, la minoría en el Congreso le dificultará
su mandato.
En Portugal pasa una situación similar. El Presidente electo, Cavaco
Silva, deberá “cohabitar” con el Primer Ministro socialista,
José Sócrates, quien posee mayoría absoluta y tras
los sondeos de opinión que daban la victoria a Cavaco Silva, evitó
críticas hacia éste para que su relación, una vez
llegado Cavaco a la Presidencia, no iniciara deteriorada, lo cual redundaría
en perjuicio de todos los portugueses.
El nuevo Presidente ha declarado que “los portugueses desean que
el Presidente sea un factor de estabilidad”, lo cual procurará
cumplir, logrando “consensos amplios” con el Partido Socialista.
Una nota interesante en Portugal fue el lugar relegado que obtuvo el comunista
Jerónimo de Sousa, el radical Francisco Lousá y el abogado
Antonio García Pereira, candidato de la extrema izquierda.
Cuando se recorren los discursos de los candidatos electos para dirigir
estos dos países, así como las declaraciones de los líderes
de la oposición con quienes deberán buscar acuerdos, no
se encuentran actitudes de revanchismo, posiciones distantes y extremas,
o cuestionamientos a la legitimidad de las elecciones. Asimismo cuesta
distinguir los matices respecto de la “izquierda” que gobernaba
en ambos países y la “derecha” o “centroderecha”
que ahora dirigirá los destinos de ambas naciones.
Correctamente matizó el Presidente colombiano, Alvaro Uribe, en
su reciente visita a El Salvador, cuando cuestionó a un periodista
repreguntándole qué hace al Presidente Saca de derecha,
dado el énfasis que ha dado a lo social, o qué convierte
al Presidente Lagos de Chile en un hombre socialista, dada la importancia
que éste ha otorgado al libre comercio en su período presidencial.
Ni lo social debería se patrimonio de la izquierda ni lo económico
y más específicamente, las políticas de apertura
comercial, deberían ser patrimonio de la derecha. Lo social se
complementa con lo económico y éste último con el
desarrollo humano.
Los políticos de países como Canadá o Portugal han
llegado, o por lo menos lo intentan, a comprender que sólo la cohabitación,
la cual debe tener como base, la moderación y desplazar por completo
a la radicalización, puede convertir a las naciones en desarrolladas
y en consecuencia, puede disminuirse la extrema pobreza y obtenerse el
tan ansiado desarrollo.
Sepamos interpretar los signos de los tiempos. Evolucionemos para caminar
por el mismo sendero, posiblemente cambiando de Gobierno, pero no cambiando
de país. Hace varios años, hablar de libre competencia,
de protección al consumidor, de subsidios focalizados, de priorizar
lo social, entre otros temas, habría sido motivo de diferencias
importantes en el partido de gobierno; quizás ni siquiera se podrían
haber discutido estos temas, y no digamos lo que se habría dicho
si el partido de derecha hubiera dado sus votos para declarar el duelo,
si el reciente deceso del líder de izquierda se hubiera dado en
aquellos años de tensión bélica y política,
o inclusive, recién firmados los acuerdos de paz.
Quizás ahora, cuando los líderes y leyendas de todos los
partidos son ya referentes históricos, podamos dar el salto de
calidad y cumplir con lo que tanto anhelan los ciudadanos, el logro de
consensos que les resuelvan sus problemas. Al final, eso es la política.
*Secretario de Asuntos Jurídicos y Legislativos de la Presidencia
de la República.
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