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La Nota del Día
Berlusconi, a la ofensiva contra los comunistas

Aunque los comunistas triunfaran en elecciones italianas estarían imposibilitados a imponer un esquema como el venezolano o hundirse en el grotesco primitivismo estilo Bolivia, la Bolivia del palurdo.

Publicada 1 de febrero 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El actual premier de Italia, Silvio Berlusconi, ha roto la regla no escrita de los procesos electorales de su país: de mantener un lenguaje “políticamente correcto”, o “moderado”, pasó a la denuncia frontal ante la amenaza de un triunfo del comunismo. Pues, de acuerdo con muchos, los comunistas, siguiendo el modelo establecido por Granci, han ido apoderándose de la mayoría de las instituciones y organismos que forman el poder estatal, como viene sucediendo en muchos países.

Berlusconi ya señaló la doble estrategia que siguen los comunistas: apuestan por la democracia pero sin abandonar su proyecto “insurreccional”. Y en lo insurreccional bordean, o caen, en el crimen. Una de las facciones del PCI, aunque formalmente repudiada, las “brigadas rojas”, echó mano de todas la ruindades y horrores para avanzar sus causas.

Uno de sus miembros estuvo protegido en una ONG dirigida por la actual candidata a alcaldesa Violeta Menjívar. La banda secuestró, asesinó y perpetró los más repugnantes atentados. Pero los muy frescos justifican sus horrores alegando que son pasos necesarios para la “liberación de los pueblos”.

Berlusconi no vacila en comparar al movimiento comunista con el crimen organizado. Llegado el momento, los “grandes y convencidos demócratas” se involucran en secuestros, extorsiones, la dirección de bandas delincuenciales, el narcotráfico, el lavado de dinero, la venta de armas y los asesinatos por encargo.

Es obvio que los cabecillas comunistas italianos no tienen en su haber o historia personal, el cúmulo de crímenes que es la triste hoja de vida de los “dirigentes” comunistas del tercer mundo. Pero en Italia muchos saben que de llegar al poder se puede esperar todo de ellos, incluido el establecimiento de una dictadura y la supresión de las libertades individuales, no digamos de la misma democracia, como ocurre actualmente en Venezuela. La democracia es, para esas bandas, una forma de alcanzar el poder, pero una forma con la cual en ningún momento se han comprometido.

Al rescate institucional de Italia

El único posible compromiso con la democracia va unido al compromiso y la defensa del Orden de Derecho, de las libertades individuales, de un sistema de gobierno compatible con la dignidad humana. Esto, a su vez, obliga a la separación de los poderes del Estado, a la respondabilidad en el ejercicio del poder, a someterse a las fiscalizaciones propias de una nación moderna, a la pluralidad política y a la existencia de partidos distintos y opuestos al gobernante. En un país que cae bajo control del comunismo, lo primero que se suprime es el resto de partidos independientes, con lo que el ciudadano pasa a convertirse en un súbdito sometido al poder central.

Aunque los comunistas triunfaran en elecciones italianas estarían imposibilitados a imponer un esquema como el venezolano o hundirse en el grotesco primitivismo estilo Bolivia, la Bolivia del palurdo. La Unión Europea cuenta con las suficientes salvaguardas para impedir que Italia se suicide, pero los daños que una banda de fanáticos e ignorantes puede ocasionar, son muy grandes. De allí la lucha de Berlusconi y los sectores sensatos del país: evitar un sufrimiento innecesario y rescatar las instituciones y sectores ahora bajo control de la izquierda destrabada.

En otros términos, echar marcha atrás en la implantación del esquema gramschiano, el de apoderarse de la sociedad por abajo y por arriba.

 

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