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Pobladores aguardan
Damnificados claman por asistencia y servicios

La Libertad. Habitantes de tres comunidades afectadas por los terremotos aún sufren de muchas limitaciones y piden que atiendan sus necesidades a corto plazo.

Publicada 31 de enero 2006, El Diario de Hoy

Carencia. Ángel Santos, de 10 años, residente en la comunidad Pequeña Inglaterra, en Ciudad Arce, manipula un pozo artesanal para abastecerse. Foto EDH

Carlos Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com

Las penurias y las necesidades persisten. El surgimiento y destino de tres comunidades en Santa Tecla, tras los sismos de 2001, aún dejan huellas en sus pobladores.

Un caso es la comunidad Pequeña Inglaterra en Ciudad Arce, donde sus habitantes buscan desde hace cuatro años legalizar sus viviendas con las escrituras que les permitan sentir seguridad de ser propietarios de sus casas.

La comunidad Tarragona, en el municipio de Colón, está formadas por familias que aún sufren problemas y necesidades.

Las casas todavía conservan paredes de toldos entregados en la emergencia de 2001 y techos de láminas.

Ahí son muchos los que reclaman las escrituras de propiedad de sus lotes.

Villa Esperanza es quizás el lugar más afortunado de los tres. Sus habitantes tienen casas y otras facilidades. Las respuestas de las instituciones a sus urgencias no se hicieron esperar.

Silencio

Nelson Guerra, jefe de la Unidad Jurídica del Fondo Nacional de la Vivienda Popular, Fonavipo, explicó que no tienen fecha definida, en los procesos de legalización de las escrituras que están pendientes.

Fausto Valladares, jefe de comunicaciones del Viceministerio de Vivienda, se refirió “como una historia”, al supuesto proyecto de viviendas en Tarragona. No hay esperanzas para sus moradores.

Julio Villagrán, empleado de comunicaciones de la alcaldía de Santa Tecla, negó en dos oportunidades una entrevista con el síndico Noé Torres. Además alegó que el alcalde Oscar Ortiz no podía atender porque “las declaraciones afectarían su trabajo proselitista”.

El Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local, FISDL, aclaró que no se construirá en el asentamiento de Tarragona, porque no cuentan con agua, energía, muros y otros servicios indispensables para vivir. Otro organismo tendría que proporcionarlo antes.


Villa Esperanza disfruta de mejores condiciones

Beneficiados. Los jardines de las casas en Villa Esperanza son un reflejo del progreso y las mejoras alcanzados. Foto EDH

Satisfechos. Así se expresan los habitantes de Villa Esperanza, después de cinco años de vivir en el lugar.

El terreno de aproximadamente 50 manzanas, está ubicado en el cantón Chanmico de San Juan Opico.

Es un área localizada contiguo a la reserva volcánica. Antiguamente era propiedad del entonces Ministerio del Interior, y ahí se espera la construcción de un centro penitenciario.

Desde las 8.00 de la mañana del 1 de mayo de 2001, y con ayuda de camiones de la Fuerza Armada, comenzaron a trasladar a las familias damnificadas, quienes se encontraban albergadas en el Centro Deportivo El Cafetalón.

El ambiente con elevadas e insoportables temperaturas, acompañadas con vientos fuertes en horas de la noche, se convirtió en un martirio para los residentes del lugar.

En 2004, la Fundación Budista Tzu Chi, con apoyo del Fondo Nacional de la Vivienda Popular, Fonavipo, construyó las casas.

Doña Gladys Ortiz García, es ahora una de las beneficiadas.

Su nueva casa tiene 10 metros de largo por 20 de ancho y cuenta con servicio de agua potable gratuita, sólo por las mañanas, además de sanitarios.

En 2003, el VMV inició la entrega de las escrituras, que concluyó en el 2004.

Desde entonces han logrado mucho desarrollo y, aunque necesidades siempre hay, la mayoría de vecinos muestran su satisfaccción por las mejoras en su vida.


Cinco años de espera por las escrituras

Olvidada. El invierno dañó calles en Nueva Inglaterra. Foto EDH

Los habitantes de Pequeña Inglaterra, ubicada en el cantón Santa Lucía de Ciudad Arce, no se explican por qué se ha demorado cuatro años la entrega de las escrituras que les acrediten como propietarios de sus viviendas.

Roberto Miranda, miembro de la directiva de la comunidad, recuerda que la fortuna y la donación de un filántropo inglés, les permitió tener una casa propia.

El nuevo asentamiento comenzó a organizarse el 9 de mayo de 2001, cuando muchas familias que perdieron sus casas, fueron llevadas allí.

Después de la desgracia de ese año, permanecieron en el albergue en la finca Santa Gertrudis, Santa Tecla, y posteriormente fueron llevados a los predios de la cooperativa Agua Fría, en Colón.

Roberto Miranda alegó que “el amor hacia el más desposeído”, hizo que el ciudadano inglés, Grahan Bell, quien vivió junto a los damnificados dos meses en forma incógnita y pasó las necesidades que atravesaban, brindara ayuda para mejorar sus vidas. Fue un millón de dólares los que el donante aportó para las casas, en un terreno de 50 manzanas que fue comprado por Fonavipo.

Plan Internacional fue el escogido por el filántropo para administrar la construcción.
Desde entonces sus habitantes esperan sus escrituras, para sentirse seguros de la propiedad de sus casas. Samuel López, dijo que Fonavipo sólo les ha entregado un certificado de contribución para la compra de lotes y que venció el año pasado.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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