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Algunos políticos
Si cumplieran sus ofrecimientos
Dada la situación crítica que vive el país en muchos aspectos, los comicios del próximo mes de marzo adquieren una singular importancia, por lo que los votantes deben ser más analíticos y pragmáticos
Publicada 31 de enero 2006 , El Diario de Hoy
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Rodolfo Chang Peña*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Si las promesas que vengo escuchado desde hace unas tres décadas se hubieran cumplido no habrían inundaciones al sur de la capital; otras zonas menos acelhuatizadas como el centro y el poniente brillarían por su limpieza; los cementerios de La Bermeja y Los Ilustres estarían reubicados y los lugares que ocupan serían inmensos parques arbolados y llenos de flores; todos los mercados tendrían espaciosos aparcaderos y el comercio sólo existiría en el interior de los mismos; en lugar de buses contaminantes y destartalados habrían tranvías eléctricos silenciosos y amables con el medio ambiente y se podría caminar por la noche en el centro de la metrópoli, porque estaría libre de prostitutas, travestis y homosexuales.
El parroquiano común y corriente que paga sus impuestos municipales, para referirse a esta estirpe de políticos que por supuesto no son todos, usa frases como: “No tienen vergüenza para pedir de nuevo el voto”, “Actúan como si hubieran hecho grandes obras en beneficio de los capitalinos”, “Horchata les corre por la cara en vez de sangre”, etc.
Está bien que los nuevos políticos que ya empezaron a cambiar el rostro a la campaña señalen y analicen viejos problemas citadinos y hasta propongan nuevos enfoques en las soluciones, al fin y al cabo para ellos es primera vez y gozan del beneficio de la duda, pero está mal que políticos que ya tuvieron su oportunidad y poco hicieron, hablen de las mismas dificultades y expliquen cómo las van a abordar, como si ellos no fueron parte de las mismas, precisamente por su escasa capacidad ejecutiva y frecuentes ataques de amnesia.
La elección de diputados parece un tanto compendiosa para los ciudadanos bien intencionados, que acudirán a las urnas y que por cierto son la mayoría, porque de acuerdo al sistema en boga, van a votar por partidos políticos y no por personas específicas. No recuerdo quién lo dijo pero votar en esa forma es como comprar un dólar de tomates, en forma apresurada, mientras el bus hace un alto por el rumbo de La Tiendona, seguramente entre los bonitos y relucientes vendrán entremezclados algunos muy pasados y otros hasta podridos. Aun con esa desventaja, que me imagino será superada en el futuro, los electores pueden hacer mucho por el país si hacen una buena selección.
Antes de hacer la crucita sobre la bandera de sus preferencias deben recordar quiénes actúan como si su partido político fuera más importante que los intereses de la nación, los que atrasan el presupuesto sin importar las consecuencias, los que defienden a los menores delincuentes (aunque sean curtidos criminales que todavía no han cumplido los 18), contribuyendo con la impunidad; los que claman más por los derechos de los antisociales que por las víctimas y los que tienen por asesores a parientes que no son especialistas, carecen de los conocimientos y experiencias, pero tienen sueldos de más de tres mil dólares, y obviamente los que impiden la modernización del calamitoso transporte público.
La mayoría de los salvadoreños todavía tienen reacciones positivas, le buscan el lado bueno a las cosas y mejor ríen en vez de llorar, pero si algo les irrita y molesta es que los engañen en forma reiterada y esto no va sólo con los políticos, también con futbolistas, dirigentes, artistas, gente “sacona” y más de algún desvergonzado. Su reacción casi automática es desvalorizarlos, no creerles nada y escucharlos como “oir llover”. A la hora de emitir el sufragio se ponen a la defensiva y eligen al “menos peor”.
Dada la situación crítica que vive el país en muchos aspectos, los comicios del próximo mes de marzo adquieren una singular importancia, por lo que los votantes deben ser más analíticos y pragmáticos como para no desperdiciar ningún voto. ¿Por qué no emplear el sencillo pero seguro método de los fontaneros, cuando aplican la máxima “toda cañería rota que gotea es mejor cambiarla”?
En realidad no tiene ningún sentido seguir aguantando políticos que causan más daños que beneficios y quizá la mejor opción podría ser tratarlos con la indiferencia, la misma con que ellos ven la gran cantidad de niños lesionados, quemados, amputados y hasta fallecidos a causa de la pólvora peligrosa, las nubes de veneno que expelen los buses chatarra y que enferman de las vías respiratorias a más de la mitad de la población y el nutrido armamento en poder de la población civil.
*Dr. en Medicina.
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