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Economía para todos
Wall Street y las neoyorquinas fáciles

Alguien que también sabía mucho de neoyorquinas fáciles era Carlos Gardel, quien inclusive les dedicó un tango a sus “deliciosas criaturas perfumadas”, que casualmente eran cuatro

Publicada 31 de enero 2006 , El Diario de Hoy

Alejandro Alle*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Luego de leer el título quizás usted esté pensando en la veloz Samantha, así como en sus tres amigas, las de la serie Sex and the City, pero sin dudas comprenderá que tratándose de una columna de economía no es a ellas a quienes me referiré.

En efecto, hablo de otras neoyorquinas, bastante menos trastornadas, pero igualmente famosas, cuyos nombres son WSJ y DJ. ¡Ah!, y también son fáciles…, pero de entender.
Las enigmáticas WSJ y DJ no suelen aparecer en las series televisivas de HBO, pues sólo se presentan en la CNN, en las revistas de negocios, y en las secciones económicas de los diarios.

¿Quiénes son? WSJ es la abreviatura de un periódico que tiene nombre de calle…, y DJ es la forma habitual de describir a una familia de índices numéricos (¿qué esperaba usted, el nombre de actrices carilindas?...). Pese a la comprensible desilusión que lo estará aquejando, vale la pena analizar dichas siglas.

WSJ es el “Wall Street Journal”, el diario de negocios más importante de los Estados Unidos. Es cierto, perdería mucho glamour si lo tradujéramos como “periódico de la calle del muro” (mejor dejémoslo en inglés, ¿no?).

DJ, por su parte, significa “Dow Jones” (y no Disc Jockey…), nombre oficial de la mencionada familia de índices numéricos, cuya característica es mostrar “la velocidad y la dirección del movimiento” del mercado de valores de Nueva York, conocido también como NYSE.

En otras palabras, cada uno de los numerosos índices Dow Jones que se calculan y publican son a la vez “velocímetros y brújulas” de algún sector económico relevante (industrial, químico, petrolero, bancario, telecomunicaciones, etc.), pues la evolución de cada índice dependerá exclusivamente de la cotización de ciertas empresas representativas del sector en cuestión.

¿Un ejemplo? Si se anuncia la instalación de una nueva empresa de telecomunicaciones, es probable que las cotizaciones de las empresas ya existentes en dicho mercado disminuyan su valor, ante la perspectiva de que la mayor competencia les reduzca su rentabilidad.

Ello se debería ver reflejado en un menor índice del “DJ Telecommunication Titans 30 Index”. ¿Ocurre eso en la práctica? Claro, muy frecuentemente, y en todas las bolsas, no sólo en la de Nueva York, siendo un ejemplo de años recientes el del sector generación eléctrica en la bolsa de Santiago de Chile.

El índice DJ más conocido es el DJIA, que significa “Dow Jones Industrial Average”, o “promedio industrial Dow Jones”, el cual tiene una larga historia. Casi como la de Samantha.

El 3 de jlio de 1884 Charles Dow comenzó a publicar todas las tardes un boletín financiero con las cotizaciones de las acciones de once empresas, nueve de las cuales pertenecían al por entonces muy pujante sector de los ferrocarriles.

La última modificación del “Dow Jones Industrial Average”, del 21 de noviembre del 2005, incluye 30 “industrias” entre las cuales ciertamente están General Electric y General Motors.

Pero en ese listado “industrial” también figuran Microsoft, Disney, y McDonald´s, ninguna de las cuales tiene la típica característica industrial, que es producir humo. Claro, dejando de lado el que pueda generar McDonald´s cocinando hamburguesas…. Note cómo el tiempo va borrando la distinción entre industria y servicios, ¿vio?

Tal como usted quizás imaginaba, WSJ y DJ son parientes. Y de gran alcurnia, pues ambas pertenecen a la misma casa editorial: el reporte que Charles Dow publicaba todas las tardes fue el precursor del periódico Wall Street Journal.

¿Qué significa NYSE? New York Stock Exchange, y es el mercado de valores más grande y prestigioso del mundo, donde cotizan y se comercializan las acciones de las principales empresas del planeta. Por lo tanto, la próxima vez que usted lea “NYSE” en las páginas económicas de los diarios, ya no se asustará ni volverá a decir “ni sé” de qué me hablan.

Finalmente, alguien que también sabía mucho de neoyorquinas fáciles era Carlos Gardel, quien inclusive les dedicó un tango a sus “deliciosas criaturas perfumadas”, que casualmente eran cuatro (¿bisabuelas de las televisivas?). Sus nombres quedaron inmortalizados en la letra de “Rubias de New York”: Mary, Peggy, Betty y Julie.
¡Hey, don Carlos!, siga sonriendo, maestro, que usted cada día canta mejor. Porque no todo es rock and roll.
Hasta la próxima.

*Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy. alejandro_alle@yahoo.com

 

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