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| Protección. Grupos combinados especiales
darán seguridad al transporte público. Foto
EDH |
El Diario de Hoy
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“Dijimos que íbamos con todo contra los delincuentes, y
que el peso de la ley les llegue hasta el último recoveco”,
afirmó el Viceministro de Seguridad, Ástor Escalante, al
referirse al lanzamiento del nuevo plan antidelincuencial.
El ingrediente de este proyecto es que se han acercado al Órgano
Judicial y al Ministerio Público, para buscar alternativas al
problema de la delincuencia.
En 2005 la violencia se cobró más de 3,600 vidas, por lo
que las autoridades lo calificaron como uno de los más sangrientos
de los últimos cinco años. Debido a eso, sostienen, han
buscado formas de contrarrestar los fatales índices.
“Estamos viviendo unos tiempos de criminalidad a sangre fría”,
opinó el funcionario.
El Gobierno detalla que en esta primera fase del plan, se enfocarán
sobre todo con los que tienen órdenes judiciales para ponerlos
a disposición de los jueces.
“En esta cruzada se va a fortalecer la investigación junto
con el Órgano Judicial, la Fiscalía y la Policía”,
dijo.
La prioridad
En tanto, René Figueroa, titular de Gobernación, explicó
que “la búsqueda de homicidas, extorsionistas y reclamados
por la justicia, ocuparán la prioridad en esta primera etapa.
Necesitamos volverlos en enemigos públicos y requerimos que las
personas los denuncien”.
Para los funcionarios, en esta etapa “habrá un imperio de
la justicia en beneficio de las víctimas”.
Escalante es de la opinión que los delincuentes no pueden hacer
lo que se les antoje, porque les llegará el peso de la ley.
Aseveran que la nueva misión de la policía es ir a donde
existan delincuentes.
Sostienen, aunque no dan detalles, que aplicarán el nivel de inteligencia
policial en zonas focalizadas.
Análisis
Combate frontal a la delincuencia
La delincuencia en sus variadas expresiones es probablemente el principal
reto que tiene que vencer el país; no hay mayor inversión
nacional e internacional si no hay seguridad; tampoco se reducirán
los índices de violencia, sobre todo de asesinatos, de no existir
una política nacional que de manera sistemática, integral
y con planes a mediano y largo plazo busque erradicar de raíz la
delincuencia.
Revertir los más de tres mil asesinatos ocurridos el año
pasado es tarea no sólo de la Policía, la Fiscalía
y, en general, del sistema de justicia, que no puede permitir que la impunidad
se imponga, sino de todas las instancias del Estados que deben dar su
aporte para que el país y los salvadoreños pongamos por
delante la razón, el diálogo sobre la intolerancia y la
fuerza.
La participación de todos los sectores de la población en
el combate de la delincuencia y los altos niveles de violencia es importante;
cada cual tiene una tarea que realizar. Desde el ciudadano común
y corriente hasta las instancias del Estado encargadas de regir la educación
deben contribuir decididamente.
Sin embargo, la primera responsabilidad tiene que ser asumida por las
autoridades, que deben trabajar coordinadamente y bajo lineamientos estratégicos
de mediano y largo plazo.
El trabajo de planificación, al igual que el de inteligencia policial,
debe ser prioridad, como también la combinación de los diversos
actores de la vida nacional vinculados de forma directa con la problemática
de seguridad.
En este contexto, las nuevas autoridades de Seguridad Pública,
bajo la dirección del director de la Policía Nacional Civil,
Rodrigo Ávila, inician una serie de operativos con la intención
de apresar a los cabecillas de las principales bandas de delincuentes,
poniendo la atención en las zonas donde la violencia tiene su mayor
crudeza.
Además de los operativos, algunos pueden ser espectaculares y se
prestan a la publicidad, será un buen momento para mostrar el grado
de integración y coordinación entre las diversas instancias
del Estado, principalmente entre la Policía, Fiscalía y
el sistema judicial; el alto grado de inteligencia policial que se dice
haberse alcanzado y así desbaratar el crimen organizado, como también,
y esto es mucho más delicado e importante, como es el generar la
confianza entre la población que el crimen y la delincuencia están
cercados, que a corto y mediano plazo tendremos más y mejores niveles
de seguridad que permitan a los salvadoreños realizar sus trabajos
en un mejor ambiente.
El Diario de Hoy

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