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| Dolientes. Familiares de las víctimas
lloran desconsoladas en espera de recibir los cuerpos. Foto
EDH |
O. Iraheta / J.Corvera
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Al menos ocho personas, entre ellas un pandillero, fueron asesinadas
ayer en una cancha de fútbol en el cantón Penitente Abajo,
caserío Santa Irene, al sur de Zacatecoluca, La Paz, informaron
las autoridades.
Testigos dijeron que a eso de las 4:30 de la tarde llegaron 13 presuntos
miembros de la Mara 18 al sitio mientras se realizaba un juego amistoso
y obligaron a al menos 47 aficionados a tenderse boca abajo en el engramado.
En seguida, les ordenaron a seis que se pusieran de pie y se levantaran
las camisas. En ese momento les dispararon. Los demás aficionados
huyeron en desbandada.
El subdirector de la Policía, Pedro González, informó
que los asesinos se presentaron en dos grupos por el sector norte y el
oriente del escenario deportivo y se dirigieron a quienes se encontraban
en el sur.
Según otras fuentes, enardecidos pobladores no identificados buscaron
a los hechores y habrían matado a balazos y machetazos a un sospechoso
y lesionado a otros dos, que fueron ayudados por sus cómplices
a escapar.
Fuerzas élites de la Policía desplegaron un operativo de
rastreo y encontraron un vehículo rojo, placas 263-791, en el que
supuestamente llegaron algunos de los asesinos
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Según el comisionado González, el carro tiene antecedentes
policiales, pero no detalló de qué tipo.
La policía registró buses, autos y vecindades del sitio.
Los muertos eran originarios de San Juan Nonualco. Sus nombres son Francisco
Hernández, de 48 años; Julio López, de 22; Inés
Chávez, de 32; Enrique Guzmán, de 22; Adán Servellón,
de 19; Antonio Delgado, de 35, y un pandillero no identificado.
El director de la Policía, Rodrigo Avila, se presentó poco
después a inspeccionar la escena del crimen.
Afirmó que al parecer los atacantes son de la zona.
Indignación
Los alrededores de la cancha del cantón Penitente Abajo eran escenario
de sentimientos encontrados de los pobladores.
Hombres y mujeres de todas las edades lloraban, reclamaban o se resignaban
ante el sangriento cuadro que tenían ante sus ojos.
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| Escena del crimen. Policías montan
guardia frente al terreno a la cancha. Foto
EDH |
El golpe fue mayor para el equipo San Agustín, de la primera y
segunda división del fútbol no federado, pues las víctimas
eran jugadores o aficionados del mismo.
El San Agustín disputaba un partido amistoso con el Club Deportivo
Milán, de Santa Irene.
Mientras, Dolores Guzmán, de 57 años, llora por su hijo,
Ángel Guzmán.
Lo único que le deja es un saco de maíz que le pudo sacar
de una parcela que sembraba. Ella lo recuerda como un joven bien portado.
Su único pecado era que le gustaba el fútbol. Por la mañana
le dijo que se iba a recortar el cabello.
No es la primera tragedia en la vida de Dolores. Hace seis años
las maras le degollaron a otro hijo. “Ahora sufro el mismo dolor”,
decía anoche ahogada en llanto.

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