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La Nota del Día
Campaña “limpia” y procedimientos sucios

Bloquear calles, aliarse con mareros, incitar a huelgas, difamar a opositores, dejar sin atención a niños enfermos, paralizar escuelas, ni es ni puede ser “campaña limpia”

Publicada 23 de enero 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

La extrema izquierda pidió una “campaña limpia” para las próximas elecciones, lo que no le impide fomentar huelgas, bloqueo de calles, amenazas a otros candidatos y el usual repertorio de barbaridades y truculencias que le caracterizan. La campaña roja se monta sobre lo que sus activistas hacen permanentemente, las 24 horas del día y los 365 días al año: difamar al gobierno, hablar horrores del sistema de trabajo del país, oponerse al TLC, vilipendiar a “los ricos” y ofrecer lo que no tienen pero que, llegado el momento, van a quitar a otros.

Lo último que se les antoja a los comunistas, además de pedir que se vuelva al colón, es exigir a los Estados Unidos el desmantelamiento del llamado “Muro de la Tortilla” en su frontera con México. Lo hacen pretendiendo olvidar que durante treinta años encerraron a varios centenares de millones de sus infelices súbditos detrás del Muro de la Infamia, el que se derrumbó en 1989. El llamado “Bloque Socialista de Naciones” era un inmenso campo de concentración de donde muy pocos lograron escapar, como lo es hoy en día Corea del Norte y Cuba.

Lo probable es que el “Muro de la Tortilla” sea irrelevante, que no sirva de nada, pues hay mafias a ambos lados de la frontera que se ocupan de pasar a los mojados. A medida que el tráfico de personas se dificulta, sube el precio que cobran los coyotes, pero la gente continúa pasando, lo que va a incrementarse a medida que vivir en nuestros países sea más y más peligroso, primordialmente por el manto de impunidad que se ha tendido sobre los criminales. En todo caso, la diferencia entre los muros que levantan los comunistas y el que ahora construyen los Estados Unidos es muy simple: los primeros están ahí para evitar que la gente escape; los segundos, para impedir que la gente se meta. La opresión obliga a salir, mientras la prosperidad y la libertad invitan a entrar.

A puertas cerradas, cualquiera gana

Volvamos al tema de la “campaña limpia”: comunistas y caballerosidad, o juego limpio, es una contradicción en términos, lo que nunca han hecho, lo que no encaja ni con el leninismo ni con sus inveteradas prácticas ni con lo que a diario vemos los salvadoreños. Bloquear calles, aliarse con mareros, incitar a huelgas, difamar a opositores, dejar sin atención a niños enfermos, paralizar escuelas, ni es ni puede ser “campaña limpia”.

Pero la cuestión medular es que comunistas piden “campaña limpia” con el propósito de llegar al poder para destruir la democracia y acabar de una vez, para siempre, con elecciones y democracia. Esto lo hemos visto suceder en cuanto país cae en manos de comunistas: las elecciones se convierten en una farsa primero, para anularse después.

Se afirma que Chávez rellenó urnas, convirtió a colombianos en venezolanos para reforzar la votación en ciertas regiones e impidió que opositores formaran parte de los tribunales electorales. A esto se suma la persecución y cierre de diarios y emisoras independientes, un factor esencial en todo proceso democrático.

Las elecciones son un sistema político para proteger el Orden de Derecho, las libertades de la persona y la sociedad. Lo que no puede hacer un sistema electoral es suicidarse, liquidar la democracia en la cual se sostiene. Votar por comunistas es exponerse a votar por última vez.


 

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