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Recuperación. La pequeña Ileana mejora de la herida en su pierna derecha. Foto EDH |
Mirella Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El anuncio de una Navidad sin niños lesionados de bala en el Bloom fue lo más positivo de unas cifras que respiraban olor a pólvora por los cuatro costados. Con el paso de los días, el hospital de niños no escapó al actual clima de violencia; prueba de ello son los cuatro pacientes con lesiones de este tipo este año.
El último de ellos es Ileana C., una niña de seis años, quien resultó lesionada en la pierna izquierda por un asaltante en su vivienda de San José Guayabal, en Cuscatlán.
La niña está fuera de peligro y permanece ingresada en el Hospital Benjamín Bloom desde la noche del miércoles cuando fue referida del Hospital Nacional de Cojutepeque.
Después de ser examinada por un ortopeda, los médicos optaron por operarla. Hoy, la paciente se recupera en el servicio de Neurología.
Un muerto
Paulo C., padre de Ileana, relata que la pequeña todavía no sabe que en el suceso que resultó herida murió su suegro por un disparo en el estómago.
“Es que todavía está asustada y oír esa noticia la va a poner peor”, explica el padre, quien no encuentra un momento para contarle a su hija lo sucedido.
Además, una hermana de Ileana se encuentra asustada por el acontecimiento. “Uno de los asaltantes la persiguió por la casa y eso la tiene bastante afectada”, añade Paulo.
Los hechos sucedieron pasadas las ocho de la noche cuando tres hombres armados con machetes, fusiles y pistolas forzaron la entrada a la casa de esta familia, para robar en la pequeña tienda.
Al parecer, las niñas se asustaron tanto que empezaron a gritar. Fue cuando uno de los asaltantes disparó e hirió a Ileana.
Don Paulo dice que este hecho no es raro en San José Guayabal,
pues, con frecuencia, los delincuentes se introducen a las viviendas para
robar.
“Lo más triste y quiero que lo enfatice en su nota, es que la policía no hace nada contra estos asaltos”, reclama el señor.
Padre de bebé: “Mi hijito es fuerte”
El niño de seis meses que apenas hace unos días se encontraba
en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital
Bloom, pasó al servicio de Neurocirugía.
“Mi hijito es fuerte”, dice el progenitor, mientras le daba
agua en una pacha para rehidratarlo.
Aunque intenta consolar el llanto repetitivo de su hijo, el padre dice
sentirse tranquilizado. “Los médicos me han dicho que está
mejorando. Dios me ha devuelto a mi bebé”, dice.
En la camilla, el niño agita constantemente su cabeza, brazos y
piernas, una señal, según los médicos, que indica
que la herida de bala que le daño parte del cerebro no ha afectado
su parte motora.
El pequeño fue baleado en la cabeza la noche del domingo pasado
en la Colonia Majucla, de Cuscatancingo, presumiblemente por unos pandilleros.

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