 |
| Protesta. Johannes Stender, portavoz del BAFF,
con un camiseta que lleva la inscripción “Mundial 2006.
El mundo como invitado-siéntete como en la cárcel”.
Foto EFE |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Algunos aficionados alemanes temen que el Mundial, después de
cuatro semanas de euforia, traiga consecuencias negativas para la cultura
futbolística en el país.
Por ello, acuden al macroevento deportivo dispuestos a mostrar un contrapunto
a la imagen ordenada e inmaculada de la Copa del Mundo que tratan de difundir
la FIFA y el comité organizador.
Mundial paralelo
Los aficionados disconformes han creado un nuevo logotipo para el Mundial
y disponen ya de su propia mascota. Si la mascota del Mundial, Goleo,
es un simpático león que lleva un balón en la mano,
su contraparte cambia la pelota por una botella de cerveza. Se llama “Prolleo”,
en aproximación a “proletario” o “vulgar”.
“Nuestro Prolleo quiere mostrar una Alemania más realista.
Bebe cerveza y a veces no se comporta del todo bien. Es un contrapunto
a esa maravillosa, fantástica Alemania y a ese maravilloso, fantástico
Mundial, todo limpio y en orden, como se lo imagina Joseph Blatter, el
presidente de la FIFA”, asegura Johannes Stender, portavoz de la
Confederación de Aficionados Activos al Fútbol (BAFF).
En un congreso celebrado por la asociación de aficionados del 13
al 15 de enero en Bremen con casi un centenar de participantes, se presentaron
varias actividades paralelas al Mundial, en algunas de las cuales el lema
oficial “El mundo entre amigos” se verá sustituido
por “Aguafiestas 2006”. En el programa se encuentran por ejemplo
exposiciones sobre las denuncias de corrupción que se lanzan a
la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) o
sobre la migración mundial de futbolistas y el racismo en el deporte.
Pese a que se trata de siglas, en alemán estar “baff”
significa “quedarse perplejo”. La BAFF cuenta con unos 200
miembros y unos treinta grupos asociados que, según su portavoz,
tienen opiniones muy diferentes sobre el Mundial.
Dentro de esas diferencias de opinión, el trabajador social, de
37 años, explica que su grupo y otros grupos similares en Alemania
temen que el campeonato provoque cambios en el mundo del fútbol
en detrimento de la afición, por ejemplo por el refuerzo en la
seguridad o la remodelación de los estadios, en los que van desapareciendo
las gradas sin asientos, más baratas y que permiten a los fans
desenvolverse a sus anchas.
“El Mundial está en Alemania durante cuatro semanas, pero
los aficionados siempre están ahí, también después
del Mundial. Tratamos de evitar las repercusiones negativas sobre el día
a día del fútbol en Alemania”, afirmó el alemán
residente en Espira, en el suroeste del país.
Stender asegura por ejemplo que “conforme se va acercando el Mundial
va aumentando la represión en los estadios”. El portavoz
ve también con preocupación los chips de identificación
por radiofrecuencia (RFID) instalados en las entradas.

|