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| Panorámica. El técnico Herrera
desplegó sus piezas sobre el estadio en el entrenamiento. Tienen
mucha confianza. |
Desde México
Periodista: Mauricio Antonio Qüehl
Fotoperiodista: Nelson Dueñas
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El diamante de béisbol de los Cafeteros de Córdoba ha
sido ayer el campo de entrenamiento de las seleccionadas salvadoreñas.
El frío aquí ya no cala como en los días anteriores.
Quién sabe a ciencia cierta si es porque el sol ha brillado más
sobre la ciudad o porque las ansias de enfrentar hoy a Jamaica así
lo han generado.
Lo cierto es que las cuscatlecas no se aguantan porque llegue el juego
de este mediodía. Ese que prácticamente facilitará
un boleto a la siguiente ronda en caso de una victoria.
Todos conocen que Jamaica es un adversario peligroso, pero no le temen.
Saben que tienen lo necesario para enfrentarle y ganarles.
“Ellas juegan como si fueran varones, son veloces, fuertes y recurren
mucho al pelotazo, pero nosotros allá en El Salvador nos preparamos
para enfrentar a rivales más fuertes que nosotros. Jugábamos
contra la reserva del Alianza y allí iban las muchachas a reventarse
con ellos”, explica el seleccionador Ricardo Herrera.
“Contra Costa Rica no éramos favoritos, pero las chicas supieron
aplicarse a lo ensayado y les ganamos. Jamaica no es igual que Costa Rica,
pero podemos ganarles”, añadió el timonel.
Para ello es claro en señalar que debe aplicarse un juego raso,
sin despegar el balón del piso. Además de evitar que el
balón esté en poder de las jamaicanas.
“Tocándoles abajo, ellas se van a desesperar y a abrir y
ahí podemos sacar provecho nosotros”, argumentó.
Confianza ciega
“No me asusta el rival, veo más fuerte a los Estados Unidos.
Nosotros tenemos que sacar provecho de que somos más técnicos”,
expuso el entrenador.
“Jamaica es un rival duro, superior a Surinam. Pero nosotros tenemos
que salir a no perder. Lo mismo que hicimos en el juego anterior”,
concluyó el entrenador. De ganar, el boleto a semifinales estaría
asegurado sin importar el último juego.
Ojo con Jamaica
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| Peligrosas. A pesar de que perdieron en su debut,
las jamaiquinas son rivales de cuidado. |
Su técnico trató de encontrar una explicación luego
de la goleada ante EE.UU. “Pesó la experiencia de Estados
Unidos, nuestras jugadoras al final se pusieron nerviosas, pues solamente
tienen cuatro meses de estar trabajando juntas”, expuso Kevin Blaine
tras el juego del jueves anterior.
Y es que Blaine es consciente de una cosa: su selección comenzó
muy bien antes los Estados Unidos, que se pensó que podía
generar la primera sorpresa.
Si bien las jamaiquinas tienen poco de estar conjuntadas, individualmente
sus jugadores son veloces y corpulentas. Tal es el caso de Venicia Reid
y Omolyn Davis, dos atacantes que si se les deja más de medio metro
de espacio, son letales. El trabajo creativo recae en Julie Fearon, una
mediocampista que tiene buen dominio de balón y bastante visión
de juego.
En su zona baja, Jamaica muestra bastante conjunción y fortaleza
física, la capitana Stacy-Ann Johnson es la que dicta las órdene.
Jamaica fue el mejor equipo de su grupo eliminatoria y su estilo de juego
sigue la línea del de los “Reague Boys”. Las chicas
son rápidas y explosivas y recurren mucho al palotazo como arma
ofensiva.
La otra Patricia Cardona
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| Feliz. Patricia sonríe y observa por la
ventana del hotel de la selección. |
Es admiradora de Rui Costa y seguidora del FAS, del Milan y de la selección
de Italia. El fútbol, como ella lo dice, es su pasión. Pero
fuera de la vida futbolística de Patricia Cardona existe otra que
nada tiene que ver con el balón. Más bien con los libros,
la ley y la justicia.
Así es, esa chica que le marcó en dos ocasiones a Surinam,
tiene que combinar el fútbol con la carrera de leyes, misma que
estudia en la Universidad Dr. José Matías Delgado.
“Estudio tercer año de leyes y bueno tengo que ver cómo
hago para no descuidarla por los estudios”, explica. Su vida a diario
comienza cuando el despertador anuncia las cinco de la mañana.
Hora de levantarse, tomar una ducha y luego ir a la universidad.
“Tengo clases a las 6:30 de la mañana y luego, de jueves
a sábado, tengo que ir al albergue. Ahí me hacen un chequeo
y entreno. Luego, yo soy la única que por mis estudios tengo permiso
de ir a la casa y no dormir ahí”. detalla la jugadora.
Con ese itinerario, Patricia reconoce que se le dificulta mucho estudiar
para examenes o trabajos de laboratorio.
“Tengo que poner mucha atención en las clases porque no me
queda chance de estudiar. Los trabajos de grupo busco hacerlos de lunes
a miércoles o los domingos”, añadió.
La vida social es algo que también está casi vedado para
Patty. Amigas tiene varias, pero no le queda tiempo para visitarlas o
salir con ellas.
“Me dicen que vayamos al cine y siempre quedo mal con ellas”.
¿Y el novio?, le pregunntamos. “No tengo, mi novio es la
pelota, mi pasión es el fútbol. No me queda tiempo para
tener”, expone Cardona, mientras mira el paisaje cordobés
a través de una ventana del hotel donde se hospeda acá en
México.
“Mi papá me regaña porque dice que ni a mis perritos
cuido. Tengo dos, un aguacatero que se llama Pancho y un Cocker Spaniel
de nombre Lucas.
“Yo hasta el momento no he pensado dejar el fútbol, no se
cómo voy a hacer cuando me gradúe, pero quiero hacer las
dos cosas en mi vida”, asegura Patricia.
Pamela no se recuperó
“Pamela Ramírez no será de la partida de mañana
(hoy)”. Esa fue la sentencia del entrenador Ricardo Herrera de cara
al juego de este mediodía contra Jamaica.La atacante estelar de
las salvadoreñas no pudo recuperarse a tiempo del esguince que
adolece en su tobillo izquierdo.“He estado con hielo, con tens,
con masajes, análgesicos y antiinflamatorios y no se me quita el
dolor. Incluso cada vez que bajo a comer voy a rezarle a una virgen que
esta en el parqueo (del hotel), pero todavía me duele mucho”,
explicó Pamela.Su lugar será tomado por Silvia Marisol
Ramos. “Traté de corrrer y asentar el pie, pero me duele
mucho. Aunque me duele más no poder jugar contra Jamaica. Primero
Dios pudea hacerlo contrra Estados Unidos”, consideró Ramírez
Pérez, a la que le costaba contener su ansiedad.

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