 |
| De gala. El líder colombiano fue recibido
con todos los honores por su homólogo salvadoreño Elías
Antonio Saca en el Aeropuerto El Salvador. Foto
EDH |
Ciro Granados
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Álvaro Uribe tiene, como presidente de Colombia, mucho cuidado
al hablar de la política de sus naciones vecinas. Prefiere tomar
el camino diplomático cuando se le pregunta por el aumento de los
gobiernos de izquierda en el Cono Sur.
Es más, le parece obsoleto que se quiera dividir al continente
entre izquierdas y derechas, y dice que esas definiciones pertenecen al
pasado, cuando los regímenes militares gobernaban a las naciones.
Contra quien muestra un lenguaje enardecido es contra el narcotráfico
y el terrorismo. No es para menos, la producción y comercio de
estupefacientes es la tradicional mancha que se cierne sobre su patria.
Sin embargo, el mandatario enfatiza que la lucha contra este flagelo obtiene
cada vez mayores victorias.
Y este mal, cada vez más presente en regiones como la centroamericana,
está ligada a un enemigo mundial: el terrorismo. En su tierra natal,
observa, no se puede separar a ambos fenómenos, que se benefician
mutuamente para crear una estructura peligrosa que amenaza a todo el hemisferio.
Y como Centroamérica es un puente de estupefacientes hacia mercados
como el mexicano y el estadounidense, Uribe considera vital asestar golpes
certeros al tráfico de drogas para poder evitar las acciones terroristas
que dicho negocio tiene como costumbre en las operaciones.
Sin embargo, con el tema político prefiere tener prudencia, recato,
y se decanta por llamar “democracias modernas” a las expresiones
gubernamentales que tienen los países de su región.
 |
| EL colombiano cree que en el continente ya no
se puede hablar de ideologías de derecha ni de izquierda. Es
cosa del pasado, asegura Foto EDH |
Basta insistir para que la paciencia del gobernante descienda. Aunque,
luego regresa a un discurso conciliador, habla sobre las intenciones de
establecer un tratado de libre comercio entre Colombia y El Salvador,
apoyar para que Centroamérica tenga un gasoducto y que en los tratados
comerciales, que no deben ser vistos como fines, sino como caminos al
desarrollo, se conjuren las asimetrías para dar paso a cláusulas
de equidad.
Colombia tiene la imagen de ser un país productor de droga ¿Cuál
es la situación actual del narcotráfico?
Cuando empezó el Plan Colombia en en año 2000, había
casi 180 mil hectáreas en Colombia. En el 2004 terminamos con 80
mil; en el 2005 fumigamos 133 mil y erradicamos 32 mil. La meta este año
es erradicar manualmente 40 mil. En un récord mundial. Mañana,
en un parque nacional, La Macarena, empezamos un proceso de erradicación
manual de 4 mil 300 hectáreas que ha sembrado el terrorismo de
las Farc. La lucha contra el narcotráfico, que hoy es igual que
terrorismo en Colombia, hemos extraditado con toda celeridad, van casi
400. En 1996 se introdujo una ley para extinguir el dominio del enriquecimiento
ilícito, y hemos mejorado esa ley. Le hemos entregado casi 63 mil
hectáreas de tierra del narcotráfico a los campesinos, entre
enero y junio vamos a entregar otras 100 mil, luego otras 250 mil. Colombia
es un país modelo en lucha contra el lavado de activos.
¿Cuál es el principal vínculo que une al
narcotráfico con el terrorismo?
El narcotráfico nutre al terrorismo. Si el terrorismo colombiano
no tuviera narcotráfico, hace mucho rato lo hubiéramos derrotado.
En 1999, en la universidad de Oxford, estudié las razones que permitieron
ponerle punto final a la acción subversiva armada en El Salvador,
y hago una diferencia con el terrorismo colombiano: la guerrilla salvadoreña
se nutría de donaciones extranjeras, algunos de sus integrantes
reconocen que les llegaban donaciones de ONG de la misma Europa Occidental.
Cuando se frenaron esos recursos, se crearon condiciones para la paz.
Los movimientos terroristas de Colombia son autónomamente e inmensamente
ricos, no dependen de donaciones internacionales, sino de la riqueza del
narcotráfico y eso ha dificultado muchísimo avanzar en procesos
de negociación con ellos, o depararles la merecida derrota militar;
vamos ganando pero no del todo, la culebra está viva, pero tenemos
toda la determinación de devolverle a Colombia la paz.
En vista de ese nexo, entre el narcotráfico y el terrorismo, y
partiendo de que Centroamérica es un puente para el traslado de
estupefacientes ¿hasta qué punto pueden llegar las
acciones terroristas a la región?
Por eso Centroamérica no puede dejar crecer el narcotráfico,
hay que derrotarlo. En los años 70, cuando era estudiante universitario,
recuerdo el entusiasmo guerrillero de entonces; muchos de mis compañeros
emigraron de la universidad a las guerrillas, pero ninguno de ellos pensaba
en el narcotráfico. Treinta años después, guerrilla
y narcotráfico son inseparables en Colombia. Negocios criminales
como el narcotráfico no tienen límites jurídicos
ni fronteras éticas; por mantener el negocio son capaces de producir
cualquier catástrofe en contra de la comunidad. Por eso debemos
trabajar todos unidos, y me parece de gran importancia la unidad centroamericana
y el apoyo de Estados Unidos y de los países industrializados,
especialmente en acciones como la interceptación aérea.
En Colombia se ha hecho, pero si no se implementa en el vecindario, entonces
sacan esa droga de Colombia y la embarcan en aeronaves en otras partes;
también hay que implementar la interceptación marítima.
¿Cuán grave es el riesgo, por ser puente del narcotráfico,
que Centroamérica esté propensa a atentados terroristas?
Claro que es muy grave, un negocio con esos volúmenes de dinero
y contra la ética, la moral y el ordenamiento jurídico,
es un negocio que por defenderse y ganar terreno comete cualquier crimen
y cualquier acción terrorista. Hay que decirlo claramente: en otros
países, aparte de Colombia, donde el narcotráfico avance,
se corre el riesgo de que sea causante de terrorismo.
¿Puede Centroamérica esperar ataques terroristas?
El narcotráfico los puede financiar, por eso es muy importante
no alarmarse, sino proceder a derrotar cualquier brote.
El terrorismo también tiene como aliados a partidos políticos
extremistas.
Creo que esas afirmaciones no se pueden hacer en Colombia. Seguramente...
pero no diría que a nivel de instituciones, sino de personalidades
aislables.
¿Cómo combatirlo si esas organizaciones políticas
son legales?
En Colombia se está haciendo un trabajo desde hace muchos años
para depurar la política de este tipo de contaminaciones.
¿No le preocupan los nexos entre gobiernos como el del
Presidente Hugo Chávez con el narcotráfico y...?
Yo creo que, frente a todos los vecinos, solidaridad y respeto.
¿Podría existir el riesgo que partidos políticos,
ligados a las extremas, pudieran caer en la tentación de apoyar
grupos terroristas?
Creo que eso se está superando bastante en Colombia. Una democracia
profunda como la colombiana está dando una señal muy clara:
“Señores de los partidos políticos, ustedes tienen
todas las garantías; señores del terrorismo, a ustedes los
vamos a derrotar”. Si la política contra el terrorismo es
eficaz, si las garantías al ejercicio político son amplias
y profundas, como ahora se dan, la conclusión es que no hay riesgos
preocupantes de que los partidos se pongan al servicio del terrorismo.
¿Cómo ve el viraje a la izquierda que están
dando los gobiernos sudamericanos?
No creo que sea válido dividir a América Latina entre izquierda
y derecha.
Pero en el Cono Sur están ganando los gobierno de izquierda.
¿Qué es izquierda? Defínanla. Eso
era válido en la época de las dictaduras militares.
¿No existen las izquierdas ahora?
Yo las veo en el discurso de campaña, no en el ejercicio del poder.
¿Incluyendo a Venezuela?
No me haga referirme a nadie en particular. La política internacional
de Colombia, donde yo quiera que esté, es de absoluta prudencia
en el discurso.
Esas preguntas ni las acepto. Simplemente hay esto: dividir al continente
entre izquierda y derecha es polarizante, obsoleto, impráctico.
Dígame ¿por qué el presidente Saca es de derecha
y Lula es de izquierda?
¿Cómo llamaría usted a los gobiernos de Brasil,
Argentina, Chile, Venezuela, Bolivia?
No, no me voy a referir a ninguno en particular. Deme usted una razón,
derivada del ejercicio del poder, para que se pueda decir que el gobierno
de Lula es de izquierda y el del presidente Saca de derecha. Yo veo que
el Presidente Saca está haciendo un esfuerzo enorme por la cohesión
social, por la justicia social.
Le propongo al continente pensar en otro concepto: el de democracias modernas,
que hay que mirarlas a la luz de cinco parámetros: la seguridad
como valor democrático, el respeto a las libertades públicas,
la construcción de la justicia social, transparencia, respeto a
la institucionalidad independiente en cada país. Creo que si eso
se cumple, el continente va a ir fraguando caminos de unidad. Me parece
inmensamente grave caer en la tentación de dividir al continente
por razones de izquierda o de derecha que no son válidas en el
ejercicio del poder, son fronteras muy ficticias, más emotivas
que racionales en campañas electorales.
¿Democracia moderna en Venezuela?
Querido amigo, es tan grave que los presidentes descalifiquemos a alguno
de los países del continente, como que los periodistas insistan
en eso. Ni gobernantes ni periodistas podemos jugar a crear polarizaciones
en el continente.

|