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| Encuentro. Los ministros de Defensa y Gobernación,
fiscales y policías del Istmo planifican combatir la narcoactividad.
Foto EDH |
Katlen Urquilla
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La lucha contra el narcotráfico en México, Centroamérica
y el Caribe cobró ayer un renovado impulso y planteó la
iniciativa de establecer en El Salvador una base internacional contra
ese flagelo.
En un hecho sin precedentes en los últimos años, las autoridades
de la región comenzaron a dar los primeros pasos para establecer
un cerco conjunto a la narcoactividad e impedir que sus territorios sean
utilizados como puente para el tráfico de estupefacientes hacia
los Estados Unidos.
Como primera medida se proponen establecer un centro regional contra el
narcotráfico, con sede en El Salvador.
Esta es la nueva estrategia que plantean los gobiernos para acabar con
los capos de la droga y la distribución de la mercadería
a lo largo del Continente.
Los representantes de los Ministerios de Defensa y Gobernación,
así como de la Procuraduría General, Fiscalía y Policía,
se reunieron ayer en un hotel capitalino para acordar las bases operativas
que tendría la nueva entidad.
El objetivo de crear la instancia es “fortalecer la lucha contra
el narcotráfico en la región, en donde los países
puedan sugerir los procedimientos más adecuados para golpear con
mayor contundencia a estos grupos que se lucran del drama humano de la
drogodependencia”, aseguró elMinistro de Gobernación
salvadoreño, René Figueroa.
La lectura que el funcionario le da a la posibilidad de que el país
sea la sede de la entidad es “una alta credibilidad que El salvador
tiene en la comunidad internacional”, acotó.
Recalcó que el país se ha convertido en una especie de centro
o “home” en materia de seguridad en las Américas.
Enumeró la existencia del Centrode Monitoreo contra las drogas
en la base aérea de Comalapa, en La Paz; la Academia de Aplicación
de la ley (Ilea, por sus siglas en inglés), las oficinas regionales
de la Policía Internacional (Interpol) y ahora el centro decoordinación
para el intercambio de acciones, información y medidas contra la
narcoactividad. Para que funcione, sostuvo, no implicaría reformar
alguna ley.
Crímenes conexos
El Gobierno también apuesta por que la instancia combatirá
el lavado de dinero y los crímenes conexos o relacionadas con el
tráfico de drogas.
Figueroa destacó que la coordinación del Centro reconoce
el trabajo de la Fuerza Armada, la División Antinarcotráfico
(Dan) de la Policía salvadoreña.
El director de la policía, Rodrigo Ávila, añadió
que se investigará el dinero que proviene del robo de vehículos
y la trata de personas.
En el tema de la narcoactividad, subrayó que “habrá
más ataque al comercio de los distribuidores en pequeño”,
porque considera que es una estrategia de los narcos, para desarrollar
la actividad.
En tanto, el Ministro de Defensa,Otto Romero, quien participó
en una reunión previa acerca del tema en Colombia, en diciembre
del año pasado, agregó que se planeará el lugar de
funcionamiento del centro, así como la intervención de
extranjeros dentro de la instancia hemisférica.
“Es factible la presencia de especialistas extranjeros”, afirmó
el militar.
Los funcionarios extranjeros indicaron que su propósito es aportar
las experiencias de sus países de origen.
Los participantes expusieron ayer los esfuerzos que han hecho sus gobiernos
para combatir el tráfico de los narcóticos, tanto en la
implementación de nuevas tecnologías como la inversión
que les ha generado.
País, clave para la seguridad regional
El encuentro regional antidrogas en San Salvador representa un nuevo
impulso a la lucha contra las drogas y el posicionamiento de El Salvador
como un sitio estratégico para dirigirla, al decir de autoridades
y analistas.
Sin ser relegada, desde 2001 la lucha contra los narcos había perdido
el protagonismo que tuvo en los 80, cuando frontalmente se cercó
a los cárteles colombianos hasta desembocar en la muerte de Pablo
Escobar Gaviria.
Pero el reto, desde entonces, fue encarar a las mafias que surgieron posteriormente
y que ya no sólo utilizaban rutas terrestres por Centroamérica
o navegaban por el Caribe, sino que se desplazaban por el Pacífico
en lanchas rápidas. El hecho es que los alijos no sólo se
dirigieron a Estados Unidos, sino que buena parte se queda en el Istmo
como pago a los apoyos regionales y venta interna.
Ahora es claro que los Estados Unidos tienen a El Salvador como un aliado
clave. De hecho, casi nunca este país ha sido incluido entre las
naciones cuestionadas (no certificadas).
Esto ha llevado también a establecer un centro de rastreo, así
como una oficina regional de la Interpol, una academia de seguridad para
el área y una dependencia del FBI para vigilar el comportamiento
de las maras, los apoyos más importantes de los narcotraficantes.
Es así como ahora todas las miradas se vuelven hacia El Salvador,
ya no tanto como uno de los países con más criminalidad,
sino como un líder regional para afrontarla.

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