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Economía para todo
Distancia, transporte y rock & pop

Un estudio realizado en 1991 por el economista Gary Hufbauer, del Institute for Internacional Economics, muestra la enorme reducción de los costos de flete y de comunicación entre 1930 y 1990

Publicada 17 de enero 2006 , El Diario de Hoy

Alejandro Alle*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La economía espacial es una rama de la ciencia que estudia el impacto que tienen las distancias, en las decisiones económicas de personas y de empresas, a la hora de hacer negocios.

El calificativo de “espacial” que se le ha dado a dicha división del conocimiento económico podría hacernos pensar que las “distancias” a las que se refiere son exclusivamente geográficas…, lo cual era bastante cierto cuando Johann von Thünen, economista nacido en Alemania en el Siglo XVIII, enunció el “principio de Thünen” (ególatra el teutón).

¿Qué dice ese principio? Que “los productores que están más lejos del mercado sólo pueden tener éxito si son capaces de absorber los sobre-costos de transporte ocasionados por su desventajosa ubicación geográfica”.

El alemán pensó en un país en forma de círculo, en el cual los productos industriales se elaboran en la ciudad capital, situada exactamente en el centro del imaginario círculo.

Consideró también que los insumos necesarios para alimentar esa producción industrial provienen de diferentes regiones, algunas ubicadas cerca del centro, y otras más alejadas, cerca del perímetro.

En ese contexto, los proveedores de insumos que estén más cerca de la capital tendrán menores costos de transporte, razón por la cual deberían obtener mayores márgenes de ganancia que los productores que estén a mayor distancia.

Además, para ciertos insumos, siempre podría existir una distancia geográfica más allá de la cual el flete torne inviable el comercio. Pero, ¿será eso una estricta ley física, que nunca cambia?

Mmh…, desconfíe de quien reduzca la economía al análisis de rígidas y complejas ecuaciones matemáticas, y dígale que las deje para la Física…
Es que si bien la ubicación geográfica marca una tendencia válida para decidir dónde se instalarían los proveedores de las industrias capitalinas, no siempre es determinante. Veamos por qué:

En primer lugar, debido a que los proveedores querrán estar lo más cerca posible de la capital para ahorrar en transporte (¡obvio!), provocarán por ello un aumento en el costo de otros factores claves de producción, como la tierra y el trabajo, cuyos precios tenderán a incrementarse en las zonas aledañas a la ciudad (¡mundo cruel!).

Y en segundo lugar, debido a los enormes avances tecnológicos de las últimas décadas, el mundo ha experimentado una gran reducción en los costos de “transporte”, entendiendo por tales no sólo el movimiento de “bienes físicos”, sino también la transmisión de “conocimientos, ideas y servicios”.

Un estudio realizado en 1991 por el economista Gary Hufbauer, del Institute for Internacional Economics, muestra la enorme reducción de los costos de flete y de comunicación entre 1930 y 1990. Actualizada al 2006, veríamos que el desarrollo de la Internet aceleró la tendencia.

En efecto, el avance tecnológico redujo drásticamente los costos de los fletes y de las comunicaciones, razón por la cual las “distancias geográficas” ya no necesariamente coinciden con las “distancias económicas” (¿what?).

Para verlo, dejemos al “imaginario país circular” de von Thünen, y vayamos al “concreto ambiente esférico en el cual vivimos”. ¿Cuál? El planeta Tierra (¡ah!, casi digo “el fútbol”…).

Veremos que ciertos lugares alejados geográficamente, como Hong Kong o Singapur, pero con eficientes conexiones de transporte tales como excelentes puertos y aeropuertos, además de simplificadas prácticas comerciales, están sin duda “más cerca” de California, por ejemplo, que la mayoría de las ciudades de México o de Centro América.

¿Qué implica ello? Que a un productor de Hong Kong le resulta más fácil colocar sus mercaderías en California que a un mexicano o un centroamericano (¡oops!), generando empleos, y riqueza…., en Hong Kong. ¿La solución es protestar?, ¡No!, es más inteligente aprender y copiar…

¡Ah!, si analizamos bien, lo que hicieron Hong Kong y Singapur fue cumplir con el “principio de Thünen”, pues fueron capaces “de absorber los sobre-costos de transporte ocasionados por su desventajosa ubicación geográfica”.

Y lo hicieron porque aprovecharon mejor que nadie el abaratamiento universal de fletes y de comunicaciones, gracias a sus poco burocráticas prácticas comerciales, y a sus eficientes conexiones de transporte.

La decreciente importancia de la proximidad geográfica no es nueva, pues se la habíamos escuchado a The Police, con aquello de “No te pares tan cerca de mí”. Hoy sería: “No te instales tan cerca de mí”…, que no hace falta.
Hasta la próxima.

*Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy. alejandro_alle@yahoo.com

 

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