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La Nota del Día
Hay delincuencia porque hay impunidad

Proteger al delincuente y burlarse de las víctimas parece ser la regla que guía a un número de juzgadores.

Publicada 16 de enero 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Un enorme atasco se produjo el sábado cuando buseros cerraron la ruta al aeropuerto en protesta por el asesinato de un cobrador que se negó a pagar extorsiones de mareros. El asesinato, el sexto en lo que va del mes, se suma a los atracos, vejámenes, exigencias y barbaridades que perpetran mareros contra el transporte público, haciendo del oficio una ocupación de altísimo riesgo.

Los buseros tienen toda la razón del mundo en protestar, pero no deben hacerlo afectando al resto de la gente. Cerrar la vía al aeropuerto perjudica a los viajeros, afecta al país presentándolo como uno donde muchos toman la ley en sus manos y, encima de ello, es innecesario. Los salvadoreños están muy sabedores de lo que pasa, comenzando porque también son víctimas de mareros y criminales de toda laya.

La población no acaba de comprender cuál es la causa de este desborde de la delincuencia, aunque muchos comienzan a ver claro: hay delincuencia porque hay impunidad y hay impunidad porque un grupo de jueces vinculados a la extrema izquierda están liberando a los criminales a las puertas de los tribunales. La campaña contra “Zacatraz”, la cárcel de máxima seguridad, es dirigida por los comunistas, que ya han marchado en beneficio de los reclusos; el objetivo es declarar “inconstitucional” el que haya prisiones donde se custodie a los peores delincuentes. Estas, debe agregarse, existen en todos los países del mundo; en Estados Unidos el sistema carcelario va desde los que tienen su casa por cárcel, hasta la de Guantánamo, donde están detenidos algunos de los más peligrosos terroristas del globo.

A estas alturas, los buseros deben estar claros sobre quienes son los jueces que sacan libres a mareros, creando el clima de impunidad que ha venido agravando la criminalidad en El Salvador. El país entero mira cómo de la Procuraduría de “Derechos Humanos” corren con lupa a asegurarse de que las garantías a los delincuentes se cumplan milimétricamente, pero ninguno de ellos acude a ver los cadáveres de motoristas y cobradores asesinados, o se afligen cuando los autores de las atrocidades entran por una puerta y salen por la otra en ciertos tribunales. Proteger al delincuente y burlarse de las víctimas parece ser la regla que guía a un número de juzgadores; como en el caso de dos periodistas enjuiciados a puras patrañas, se ordena la captura de ellos coincidiendo con la liberación de un grupo de secuestradores.

Cuando el asesinato es “infracción”

Motoristas y cobradores, asesinados a quemarropa, son una parte de las víctimas de la impunidad imperante, la impunidad que por las señas que hay, es patrocinada por los rojos. Hay personas secuestradas, comunidades enteras que viven en un estado de terror, muchachas violadas, mareros rehabilitados a los que descuartizan, negocios que pagan impuesto de guerra, automovilistas asaltados. La letanía del espanto es interminable, como parece ser interminable la puesta en libertad de los “bebés asustados” causantes del baño de sangre y dolor. La impunidad inició al entrar en vigencia las “leyes para suizos” y en particular la “ley del menor infractor”, pues asesinatos, violaciones, asaltos, robos a mano armada y similares atrocidades cometidas por menores de edad, no pasan de ser “infracciones”. Habrá que preguntar a las víctimas si están de acuerdo con la semántica empleada y el “espíritu” del monstruo legal.


 

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