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Mala imagen para fabricantes de medicinas

Percepción. Las ventas de las farmacéuticas cayeron luego de que se evaluó que estas compañías no son honestas con el público. Se cree que no privilegian al consumidor


Publicada 11 de enero 2006, El Diario de Hoy

The New York Times
Alex Berenson
El Diario de Hoy

Detalle . Las empresas prometen revelar los resultados de las pruebas clínicas. Foto: EDH
negocios@elsalvador.com

Los problemas de imagen de la industria farmacéutica comienzan a perjudicar a las compañías donde es más importante: en el fondo.

Un año después del retiro por Merck de su medicina contra la artritis Vioxx causó una crisis de credibilidad en toda la industria, la Oficina de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos bloquea nuevas medicinas que anteriormente pudieron ser aprobadas. Los médicos recetan menos antidepresivos y otros medicamentos cuya seguridad ha sido cuestionada, como la terapia de reemplazo de hormonas para mujeres en su menopausia.

Entretanto, las aseguradoras y algunos estados aprovechan la reacción contra la industria para tratar de cambiar a los pacientes a fármacos más antiguos y genéricos, alegando que funcionan tan bien como las medicinas de marca más recientes y costosas.

En total, el número de prescripciones sigue aumentando ligeramente, pero una creciente parte son de medicamentos genéricos como lisinopril, una medicina para la presión sanguínea que es la tercera más recetada en Estados Unidos. Asimismo, los consumidores parecen responder menos a la agresiva comercialización de las medicinas.

Se perdió la confianza

“Mucha de la demanda que la industria creó con el paso de los años ha sido mediante la promoción, y para que esa promoción sea efectiva, debe haber confianza”, afirmó Richard Evans, analista que cubre los lotes de fármacos de Sanford C. Bernstein y Compañía. “Esa confianza se perdió”.

En el trasfondo, los nuevos competidores obligan a los gigantes de vieja línea a luchar por mantenerse a la par. Compañías de biotecnología como Genentech asumen el liderazgo para encontrar nuevos tratamientos contra el cáncer, un campo prometedor y lucrativo.

Las principales compañías farmacéuticas mantienen elevados niveles de ganancias. Pero, en algunas, incluyendo a Pfizer y Merck, la mayor y la tercera mayor compañías en términos de ingresos, las ventas permanecen estancadas y las ganancias se desploman, lo que lleva a despidos y -- por primera vez en muchos años -- recortes en los presupuestos de investigación.

Nadie espera un final rápido para esta situación, debido a que varios grandes vendedores de fármacos perderán la protección de sus patentes a principios del 2007. Incluyen a Norvasc, una medicina para la presión sanguínea de Pfizer, y Zocor y Pravachol, medicamentos contra el colesterol de Merck y Bristol-Myers Squibb.

La industria farmacéutica, dominada por compañías con base en Estados Unidos, no está sumida en una crisis total, y los despidos suceden principalmente en los márgenes.

Tan sólo Pfizer obtuvo 8,000 millones de dólares de ganancias en 2005, sobre ventas de aproximadamente 51,000 millones, e invertirá 7,000 millones en investigación y desarrollo; aunque el gasto de la compañía para investigación disminuyó seis por ciento en el tercer trimestre de 2005, en comparación con el mismo periodo del 2004. En total, la industria destina más de 30,000 millones de dólares anuales a la inversión y el desarrollo.

Tiempos difíciles


Sin embargo, para las compañías, y para los pacientes que cuentan con la investigación de la industria para producir nuevos tratamientos para enfermedades como la artritis reumática y la diabetes, estos son tiempos difíciles. Asimismo, Wall Street ha notado los problemas de la industria. Las acciones de Pfizer están cerca de su nivel más bajo desde 1997, y un amplio índice de acciones farmacéuticas cayó 25 por ciento en cinco años. Por contraste, las acciones de las empresas de biotecnología están por las nubes.

Sin nuevos medicamentos para promover en tanto expiran las patentes, las compañías de vieja línea dependen de medidas temporales, como la reformulación de las actuales medicinas para que puedan ser tomadas una vez a la semana, en vez de una vez al día. Al mismo tiempo, utilizan la publicidad para hacer crecer la demanda de los pacientes. Pero tales estrategias parecen perder su efectividad, en tanto los consumidores se muestran más escépticos ante los anuncios de medicamentos y las aseguradoras se rebelan contra los altos precios de fármacos que no son un hito terapéutico.

Por ejemplo, en junio, Pfizer comenzó a vender Zmax, un antibiótico que contiene la misma medicina activa que Zithromax, que fue lanzada en 1992 y perdió su patente a principios de noviembre. Pfizer llama a Zmax un importante avance en el tratamiento, debido a que está diseñada para ser tomada en una sola dosis, mientras que Zithromax debe ser ingerida hasta durante cinco días. Ambos medicamentos cuestan aproximadamente 52 dólares por un tratamiento, según Pfizer.

Las pruebas clínicas demuestran que la conveniencia de Zmax proviene de un efecto secundario: causa diarrea en 12 por ciento de los pacientes. Otro motivo de ira es que en EE.UU. el precio de las medicinas es más cara que en otros países industrializados.

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

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