|
En El Salvador
¿Hacia dónde va la medicina?
La educación médica debería ser un factor clave,
tan importante como el desarrollo humano en las comunidades, para contribuir
con el mejoramiento de la salud de los habitantes.
Publicada 11 de enero 2006 , El Diario de Hoy
|
|
Rodolfo Chang Peña*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Hoy en día las puertas de las instituciones formadoras siguen
abiertas de par en par como si no importara que existan 10,000, 40,000
ó 100,000 galenos, y aun cuando el Ministerio de Educación
establece las normativas correspondientes, en la práctica estudiar
en un centro es tan diferente de otro como si cada fuente formadora tiene
su propia interpretación del futuro de la salud en el país.
Sabemos plenamente que el nivel de salud de los habitantes depende sustantivamente
de la velocidad, profundidad y alcances del desarrollo social y económico,
del nivel de cumplimiento de las regulaciones encaminadas a mejorar el
medio ambiente y de la magnitud de las modificaciones de los estilos de
vida mórbidos de la población. Por ello con un mínimo
de sensatez cabría esperar que la atención primaria de la
salud debería ser una imagen objetiva prioritaria en la formación
de los recursos humanos de salud.
En la práctica, el simple análisis de las asignaciones presupuestarias
y de los gastos en el sector, permiten colegir que nos siguen preocupando
más los hospitales y los consultorios en lugar de los planes y
programas de la medicina preventiva.
La educación médica debería ser un factor clave,
tan importante como el desarrollo humano en las comunidades, para contribuir
con el mejoramiento de la salud de los habitantes, por lo tanto, debería
responder a las necesidades de salud del país. Ello implica realizar
modificaciones importantes de forma y contenido en los planes de estudio.
No es posible continuar con la mentalidad cortoplacista, lo que es muy
común en nuestro medio, de producir tanda tras tanda de cientos,
tal vez miles, de profesionales embelesados únicamente en la vertiente
curativa. Es decir el camino más caro, lento e indirecto para avanzar
en materia sanitaria.
Esta vía en un país con un importante sector poblacional
viviendo en condiciones de pobreza, tiene tanta lógica como formar
especialistas para tratar la obesidad exógena (por comer mucho)
en un medio donde lo que abunda son las afecciones por comer poco.
Quizá la primera tarea es fijar un rumbo al país en materia
sanitaria y luego desarrollar los recursos humanos (médicos, enfermeras,
técnicos y administrativos relacionados con este campo) en esa
dirección. Para no ser muy ambiciosos, un macrorumbo podría
ser acercarnos al nivel de Costa Rica y alejarnos lo más posible
de los infortunados países africanos y algunos del Caribe.
Para fijar el rumbo en la formación de los recursos humanos es
indispensable tomar en consideración, entre otros, los criterios
siguientes: El estado actual de la salud de los ciudadanos, la naturaleza
de los riesgos que amenazan a los habitantes, el grado de modernización
del sector salud, características demográficas y su proyección,
las condiciones de los recursos naturales y los probables escenarios futuros;
finalmente, los planes de nación para el corto, mediano y largo
plazo.
En la actualidad para ingresar a una carrera relacionada con la salud
basta probar un examen de conocimientos generales del nivel básico
(con muchas interrogantes elaboradas de conceptos contenidos en bibliografía
de hace treinta o más años), porque el perfil de actitudes
y apitudes tiene un valor secundario.
Una vez superada la transición del bachillerato a la Universidad,
en la que casi siempre esta última tiene que bajar de nivel para
no afectar demasiado a los jóvenes, entran a un proceso educativo
con altibajos, frecuentemente los maestros tienen que trabajar con las
uñas ante la carencia crónica de materiales, equipos e instalaciones
adecuadas. La educación es despersonalizada por más que
se diga lo contrario y la escasa coordinación entre el área
básica y el área clínica causa muchos problemas y
cada quien se defiende como puede.
En los países del primer mundo la práctica clínica
ha cedido ante el empuje de la tecnología (aprendizaje de técnicas
operatorias con modelos virtuales), pero en nuestro país no existe
otra opción que correlacionar las bases anatómicas y fisiolóficas
con las patológicas a la par de la cama del enfermo. Desafortunadamente
la práctica no siempre se desarrolla en la forma deseable, por
ejemplo en el Hospital Nacional Zacamil, existen tantos estudiantes que
dan la impresión que superan en número a los empleados del
centro.
Con frecuencia se pierde la proporción entre número de alumnos
y tutor y la investigación se usa más como un requisito
a cumplir que como un medio para incorporar los conocimientos.
*Dr. en Medicina y colaborador de El Diario de Hoy.
 |