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Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Así como a muchos el amor les da una razón de vivir, a
éstas es el odio quien les impulsa e inspira. Vuelan alto en el
alba pero bajan más tarde a alimentarse de cadáveres, inmundicia
o rencor. Pero al nutrirse de amargura se vuelven amargos y errados.
Gracias a Dios también existen las aves rapaces y las semilleras.
Las rapaces sólo se alimentan de seres vivos y las semilleras --como
lo dice su nombre-- de granos.
El alma humana suele evolucionar como las aves. O renacer desde las cenizas
del desastre como el ave mitológica llamada Fénix, que con
su victoria celeste vencía al destino adverso. También encontramos
a las avecillas perversas del poema, del deseo, de la pasión y
de la utopía. Éstas se alimentan de ilusiones, fantasías
y arrebatos.
Se levantan las aves del cielo en desbandada. Carroñeras, rapaces,
semilleras, melíferas y perversas. Aves que nos enseñan
mucho de la libertad, de la paz, del vuelo triunfal de la existencia.
Cada quien sabe qué clase de ave es. Cada uno es diferente a los
demás. Lo importante es no errar el vuelo. En el inmenso sueño.
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a Día
Nuestro país crece
El Salvador crece, no en la medida que quisiéramos, pero crece.
Cuando regresan al país salvadoreños que han estado varios
años fuera, o extranjeros que pasaron por acá en los ochenta
o noventa, se sorprenden con agrado del progreso alcanzado.
Como dice el Ing. Manuel Hinds, hay logros importantes que no se reflejan
en cifras pero que marcan la calidad de vida.
Uno de estos es la mayor eficiencia de profesionales en lo empresarial
y los servicios; a su vez, que los haya comprueba que se está llegando
a una producción más compleja, con el uso de tecnología
avanzada.
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