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Millares de niños afectados
Luchan por nutrir a los infantes

Santa Ana. Los clubes de infantes han dado buenos frutos. El problema no es la alimentación, sino la enfermedad que les impide absorber nutrientes. El Sibasi hace esfuerzos para ayudar a su cura

Publicada 9 de enero 2006, El Diario de Hoy

Iris Lima
El Diario de Hoy
Melvin Vladimir. Al llegar a la Unidad de Salud, en agosto pasado, pesaba 18 libras, después de cuatro meses alcanzó un peso de 23, en diciembre pasado. Foto EDH/Iris Lima
nacional@elsalvador.com

Melvin Santos, de cuatro meses, llegó a la unidad de Salud de El Palmar pesando, en agosto pasado, menos de 18 libras. En diciembre de 2005, el infante abandonó el Club de Niños Desnutridos con un peso de 23 libras.

Si bien el porcentaje de niños desnutridos en el departamento es bajo (el dos por ciento comparado a 2004), el Ministerio de Salud asegura que lo importante es la cantidad de menores que salen de esa condición en cada clínica médica donde funcionan los Clubes de Niños Desnutridos.

El caso más palpable para 2005 es el de la Unidad de Salud El Palmar, pues de un total de 82 niños desnutridos, 29 de ellos se recuperaron satisfactoriamente.

Las autoridades de salud han detectado que la falta de comida no es el problema de la desnutrición sino las enfermedades que impiden que el cuerpo absorba los nutrientes vitales.

Agregan que otro factor que incide sobre ello, es la conducta de los padres en la alimentación de los niños.

Es por eso que los Clubes de Niños Desnutridos, más que un lugar donde los padres pueden adquirir alimentos como soya, leche o pastas, es un proyecto enfocado en la educación de la madre para que optimice los recursos que tiene para alimentar a sus hijos.

Desertores


Según la directora de la Unidad de Salud El Palmar, doctora Cecilia de Aguirre, los integrantes son niños menores de cinco años que son llevados a pasar consulta y, en ella les evalúan nutricionalmente para determinar si son incluidos en el club o no. Sólo los casos más graves se remiten al hospital nacional San Juan de Dios.

Constancia. Los menores son revisados para ver cómo avanzan en su tratamiento clínico. . Foto EDH/Iris Lima

“Los niños de cinco años para arriba que están desnutridos son atendidos en las Escuelas Saludables o en los controles pediátricos que reciben”, explicó.

Pero no todo es color de rosa para Salud, porque muchas veces tienen que luchar contra el abandono de los pacientes al programa.

“Algunas causas por las que las madres desisten del programa es que tienen que trabajar y por eso no pueden venir cada 15 días a las reunión del club”, explica la doctora a cargo del club de la Unidad de Salud, Yesenia Margarita Gálvez.

En esa situación, son los promotores de salud los encargados de darle seguimiento a esos niños, para en caso de no regresar al club, asistan a sus controles pediátricos en la clínica.

De Aguirre aseguró que a todos los niños, pertenezcan o no al programa, se les da los micronutrientes que necesitan. Zinc, sulfato ferroso y vitamina A, son fundamentales.
Pero también la dedicación de los padres a balancear la dieta

La situación no es exclusiva

- Zonas marginales o áreas rurales se han convertidos en sitios vulnerables.
- Los menores no tienen un peso adecuado con su edad.
- Quienes viven en los albergues no reciben una dieta alimenticia balanceada.

El Sibasi creó más lugares para frenar esa dificultad

En los programas de Atención Integral de Nutrición, (AIN), las familias llegan donde los líderes comunitarios

Sin exclusión. Las madres son informadas sobre el tipo de alimentos a proporcionarles. Foto EDH/Iris Lima

El Sistema Básico de Salud Integral (Sibasi) de Santa Ana, también tiene el programa de Atención Integral de Nutrición (AIN), como una estrategia comunitaria que elige voluntarios para que se desplacen a los diferentes caseríos en busca de niños desnutridos.

La nutricionista del Sibasi, Sandra Funes de Argueta, indica que la idea del programa “es que en cada caserío haya una consejera que le dé seguimiento a los niños desnutridos”.

Esa atención integral inició el 2005 en El Congo, Coatepeque y Texistepeque, municipios que presentaron un alto índice de niños desnutridos.

Once caseríos de estos tres sitios son atendidos por consejeras de salud. Quienes se encargan de educar y ofrecer los servicios médicos y, en ocasiones dan alimentos donados al Sibasi, explicó Funes de Argueta.

La funcionaria cifra la esperanza de que para el quinquenio tengan cubran cien por ciento de los caseríos de los 133 cantones existentes.

“Para 2006 reforzaremos la lactancia materna, ya que ese es un punto clave para evitar la desnutrición en los niños menores de cinco años”, dijo la especialista.

“Dijeron que le dé de comer de todo”

Con amor. Jason, a un año de vida, sólo pesa 18 libras. Foto EDH/Iris Lima

Jason Lapas cumplió un año el 9 de diciembre y ya sorteó varias dificultades. La principal, la falta de una alimentación balanceada. Por el momento pesa 18 libras.

Es miembro de una familia damnificada por el volcán Ilamatepec.
Patricia Escalante, su madre, indica que en la Unidad de Salud de El Palmar, le dijeron que el niño tenía bajo peso.

“Me dijeron que le dé de comer de todo, pero casi siempre la comida del albergue es la misma”, se queja. Expresa que con lo que gana su cónyuge compran leche o incaparina para el menor. Cuando vivían en el cantón Palo Campana, la dieta alimenticia de Jason era mucho mejor.
“Ahí teníamos verduras. Le daba sopita de frijoles ”, recuerda.

“No tiene una dieta apropiada”

Salud. A la edad del menor debe comer de todo. Foto EDH/Iris Lima

Félix Alfaro, a sus 16 meses apenas tiene 15 libras de peso. Su abuela, doña Dora Alfaro, lo atribuye a la falta de una alimentación adecuada.

La comida que le dan en el albergue en los talleres vocacionales de la alcaldía, no es ni suficiente ni la adecuada para creer que es alimentación balanceada.

“La mamá trabaja en casa y yo lo cuido todo el día”, sostiene. El menor es alimentado con lo que hay, a veces un pan con café o dulces es con lo que apacigua el hambre.

“El niño toma leche de bote, pero su mamá también le da pecho”, argumenta. Alfaro dice que antes de llegar ahí el menor casi no se enfermaba. “Hoy bien rápido le dan gripes. Si estuviéramos en la casa, no estuviera delgadito”, afirma.

Las Voces de auxilio
Para paliar este problema, las enfermeras y padres de familia deben unir esfuerzos
Lo padecen
573
niños
Son los que poseen desnutrición leve, moderada o severa.
Cantones
133
y caseríos
Pretenden cubrir antes de 2010. La idea es
que desaparezca.
Poca cobertura
8
Clínicas
De las 20 existentes son las que cuentan con Clubes de desnutrición.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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