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Sharon y el muro de la separación

Israel. El convaleciente Primer Ministro estudió la demografía y concluyó que la única forma de preservar el Estado judío consiste en dividirlo físicamente, en todos los sitios donde es posible, de los palestinos


Publicada 9 de enero de 2006, El Diario de Hoy

The New York Times
Internacionales
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EDITORIAL
JERUSALEN. Cuando el Primer Ministro israelí, Ariel Sharon anunció hace dos meses que iba a abandonar al Partido Likud, perteneciente a la derecha política, que él había encarnado a lo largo de tres decenios, una cosa al parecer era segura: su nuevo partido centrista, el Kadima (Adelante), sería muchísimo más acerca de un solo hombre -él mismo- que de una sola idea.

Es posible que esto incluso pudiera haber funcionado por cierto tiempo. Sharon tocó una fibra tan poderosa entre los israelíes que anhelan seguridad y estabilidad, que él bien pudiera haber sido capaz de efectuar una demolición de su pueblo hacia el futuro, según su propia visión. Sin embargo, la embolia masiva de Sharon significa que tanto el Kadima como lo que pasa por el centro político de Israel ahora deben encontrar una visión política que gire en torno a algo más que sólo Sharon.

Ahora que se anticipa que él no regresará a la cúspide, el pueblo israelí aún podría tener tres claras opciones. El viejo Partido Likud de Sharon, actualmente encabezado por Benjamín Netanyahu, representa la misma forma de proceder del Likud del pasado: inflama las tensiones palestinas mediante la guerra y la continuación de asentamientos sobre tierra palestina en la Ribera Occidental (Cisjordania).

El Partido Laborista, con su nuevo dirigente, Amir Peretz, representa el estilo laborista: negociaciones con los palestinos. Para mala fortuna, el fracaso de los acuerdos de Oslo y la propia incapacidad de los palestinos para contener los ataques en contra de Israel, que solamente terminan por derrotarlos a ellos mismos, de manera comprensible han dejado a muchos israelíes con muy poco apetito de más palabras.

El Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, y su gobernante Partido Fatah, dan la impresión de estar mal pertrechados incluso para llevar a cabo elecciones apropiadas, ya no digamos negociar un acuerdo de paz.

La tercera opción


Pero, entonces, ¿cuál es la tercera opción que Kadima, en teoría, podría representar? La visión impulsada por Sharon a lo largo del año pasado fue erigida en torno al principio central de separación: la idea que los israelíes no pueden vivir con los palestinos, así que ellos se van a separar de ellos y construirán un muro para hacer visible y permanente dicha separación.

Sharon estudió la demografía de su país y llegó a la conclusión que la única forma de mantener a Israel como un estado judío consistía en separarlo físicamente, en todos los sitios donde fuera posible, de los palestinos. Con miras a dicho fin, él dominó de manera decisiva el número relativamente pequeño de colonos israelíes en la Franja de Gaza y llevó a cabo el primer retiro unilateral de su país de territorio que los palestinos reclamaron para su futuro estado.

Ese enfoque de Sharon se ganó el apoyo entusiasta del Presidente Bush, se pronunciaba por menos confrontación, si se compara con la perspectiva ofrecida por el Likud, y por menos conversaciones que las propuestas por parte del Laborista.

Es posible que el Kadima, con el subalterno de Sharon, Ehud Olmert, con probabilidades de estar en la cima, se pueda presentar como una nueva alternativa centrista al Laborista y el Likud. No obstante, aunque Olmert es un político respetado que colaboró en la formulación de la doctrina Sharon en cuanto al retiro unilateral del a Franja de Gaza, no tiene ni la popularidad de Ariel Sharon. Así que, si bien Sharon probablemente haya sido capaz de cargar a Israel sobre su propio carisma y atractivo, Olmert tendría que depender, más bien, en el atractivo de la visión del Kadima.

Esa visión no puede ser una que dependa sólo de la separación unilateral. Con el fin que un enfoque centrista tenga éxito, tiene que existir una visión que también abarque los pasos necesarios para, con el tiempo, ponerle fin al interminable conflicto con los palestinos, incluido un retiro de la Ribera Occidental en la medida suficiente para darles a los palestinos un estado que pueda funcionar. Eso aseguraría el lugar del combatiente y político Sharon en la historia, si el partido centrista que él fundó lograra convertir de alguna forma su visión de separación en una sola de paz justa y duradera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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