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| Como un hijo. Así considera Nuernberg
a su creación. Estuvo tres años trabajando en ese proyecto
y la probó jugando al fútbol con sus amigos, un test
infalible. Foto EDH/AP |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Para Hans Peter Nuernberg hablar de su profesión puede resultar
embarazoso, pues pocos saben que dedicar hasta 12 horas diarias a desarrollar
balones es una ocupación muy seria.
Los productos que abandonan su taller de grandes ideas, en la pequeña
localidad de Scheinfeld, cerca de la ciudad de Núremberg, son de
gran calidad.
Como jefe de desarrollo del fabricante alemán de artículos
deportivos Adidas, Nuernberg es considerado el padre del balón
Teamgeist, que será utilizado durante el Mundial.
Nuernberg conoce más que ninguno todo lo relacionado a “Teamgeist”,
desde el momento mismo en que surgió la idea de su fabricación,
pasando por todo el proceso de desarrollo, hasta su presentación
oficial en el sorteo de grupos de Leipzig, el 9 de diciembre.
Tiempo de pruebas
Durante más de tres años acompañó todo el
proceso, desde los primeros esbozos y los tests en un túnel de
viento, hasta las pruebas de fuego en partidos de la Bundesliga alemana.
“Este mi hijo”, dice con orgullo, al tiempo que resalta la
labor de todo el equipo que trabajó en el desarrollo del esférico,
porque sin el trabajo de equipo, sin el aporte de muchos especialistas,
no se puede lograr casi nada, asegura.
Para el ingeniero, lo más emocionante es el reto de extraer algo
más de un artilugio que, en apariencia, tiene pocas posibilidades
de experimentar un mayor desarrollo.
Sin embargo, Nuernberg y su equipo creen haber desarrollado una pelota
totalmente nueva, armada sobre un especie de corset que hace de soporte
a unos segmentos ovalados denominados “panel shapes”, que
ya no necesitan de costura, sino que se pegan el uno al otro desde dentro.
La válvula a través de la cual se infla el balón
también fue construida de tal manera que no se ve, con lo que deja
la superficie totalmente lisa y contribuye a una mejor precisión
a los disparos.
Artista plástico
“Es el trabajo ideal para aplicar la técnica del plástico
al fútbol”, dice el ingeniero mecánico de 42 años,
quien desde niño ya tenía mucho que ver con los balones.
“Prácticamente estoy casado con el fútbol”.
Cuando era niño, Nuernberg integró uno de los equipos de
la cantera del Colonia, bajo la dirección del entrenador Christoph
Daum. Y a finales de los 70 incluso logró el título de campeón
alemán en el equipo de la categoría C.
Por eso, cuando tiene que hacer un test con un nuevo prototipo de balón
no se lo complica: “Llamo a los amigos y les pido que vengan a jugar.
Y le damos con todo”.
En sus inicios como profesional, Nuernberg, quien estudió en Aquisgrán,
nunca pensó en trabajar en la industria de artículos deportivos,
ya que como experto en materiales de fibras, imaginaba que orientaría
su carrera hacia los automóviles.
Nadie, ni él mismo, imaginó que iba a terminar diseñando
la pelota oficial de un Mundial de Fútbol.

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