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El Salvador en perspectiva
El ambiente es de optimismo

Nosotros creemos que la humanidad ha progresado por los esfuerzos compartidos, buscando una mejor vida para todos. Lo que da el progreso es el esfuerzo común, la honradez.

Publicada 8 de enero 2006 , El Diario de Hoy

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Un ambiente de optimismo priva en el país, no obstante las malas noticias del atraso que ha sufrido el TLC, que se esperaba ya estuviera funcionando; el innegable cambio y aumento de severidad en el cumplimiento de las restricciones de Migración de EE.UU., que borra toda esperanza para la legalización de los indocumentados que ya se encuentran en el país, multiplicación de la vigilancia y deportación inmediata, que es delito estar ilegalmente en el país y que se construye un muro para detener el paso desde México; el incremento de la violencia criminal y civil, y los problemas de los servicios públicos como el suministro de agua, energía, transporte público y comunicaciones; el aumento de los impuestos municipales que se pagan forzosamente por la amenaza de que sea cortado el suministro de energía, cuyo cobro ha sido mancomunado (suponemos inconstitucionalmente) con los impuestos municipales por servicios muchas veces no servidos.

Si las perpectivas para la paz mundial, bélica y económica, son adversas en estos momentos, no es motivo de preocuparse porque en ningún momento del pasado histórico de la humanidad --nos referimos a la época que se llama la moderna o a partir de la historia escrita de las sociedades hasta el presente--, ha tenido el hombre mayores adelantos materiales y humanos en tan poco tiempo.

Ciertamente las guerras y desastres se han multiplicado y la población se ha incrementado, comprobando que la capacidad del hombre para multiplicarse excede muchas veces la capacidad de sostener a sus hijos. Pero no se cumplieron las profecías de que si la población mundial siguiera creciendo al ritmo actual, inexorablemente llegaría el momento en que la producción de alimentos no bastaría para alimentar a todos y que la civilización se derrumbaría en un caos de tumultos y conflictos sangrientos por sobrevivir.

Pero la ingeniosidad del hombre en muliplicar la producción de alimentos no sólo desmintió la teoría al dar abasto, sino también amenaza con destruir las bases económicas en que descansa la economía de la Tierra, debido a la sobreproducción de algunos insumos básicos.

Juzgar el progreso de una sociedad únicamente desde punto de vista de su crecimiento económico y el monto del ingreso per cápita, es ignorar realmente en qué consiste el progreso.

Clasificar un país por su relativo volumen económico y colocar a la cabeza de todos el que más bienes ha acumulado y considerarlo superior y digno de mandar, es dar gran valor a lo que es pasajero. Creer superior la sociedad que tiene más teléfonos, automóviles o computadoras, es perder de vista lo que más ha influído para la grandeza de la humanidad.

Un filósofo que ha dado la vuelta varias veces al mundo escribió que cada país tiene los historiadores, novelistas, poetas y artistas que merece, pero advierte que también se puede decir que cada país tiene el número de millonarios o billonarios que merece. La verdadera medida de la grandeza de una sociedad se refleja en la paz interna y las buenas relaciones entre los habitantes.

Es una lástima que los países ricos pesan más que los pobres. Las estadísticas hablan de la pobreza como una pestilencia que se debe eliminar y la riqueza como una bendición. Nunca hablan del caudal de las buenas relaciones familiares y amor doméstico. Lo que hay que medir es el crecimiento del odio a la mentira y el rechazo de la corrupción.

Nosotros creemos que la humanidad ha progresado por los esfuerzos compartidos, buscando una mejor vida para todos. Lo que da el progreso es el esfuerzo común, la honradez y rehusar prestarse a la explotación de los muchos para beneficiar a pocos, que es la regla que desafortunadamente más se observa en muchas sociedades de hoy.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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