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La Nota del Día
Gozamos de libertades pero se pueden perder
No descansan los comunistas en su tarea de envenenar a la gente, despertar
odios, echar a unos contra otros y difamar los fundamentos en que se basa
la democracia
Publicada 5 de enero 2006 , El Diario de Hoy
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El
Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Para los salvadoreños es de lo más natural ir donde nos
da la gana, reunirnos con amigos, formar parte de clubes o asociaciones,
viajar al exterior, comprar lo que nos gusta con lo que ganamos, cambiar
de trabajo si se presenta una buena oportunidad y hablar sin miedo.
Compartimos ese privilegio con los pobladores de países como Japón,
Francia y Chile, lo que sin embargo no pueden hacer los cubanos y es cada
vez más difícil para los venezolanos como será para
los nicaragüenses si llegan a elegir al comunista Daniel Ortega como
presidente.
Disfrutamos de muchísimas libertades, las libertades propias de
quienes viven en países democráticos, porque en varios momentos
de nuestra historia las supimos defender a costo de grandes sacrificios.
Decenas de miles murieron para derrotar a las bandas subversivas que atacaron
la República en los años de la locura; que podamos hacer,
decir y anhelar sin que nadie nos imponga una forma de vida que no queremos,
es el legado de los que dieron vida, bienes y salud por la libertad.
Pero hay que defender la libertad cada día, pues los que quieren
destruirla para someternos a sus nefastos propósitos, no descansan
en su malvado afán.
No descansan las pandillas de barriada ni los mareros en su agresión
a las comunidades y su acoso a los vecinos de ellas; no descansan los
extorsionistas que cada día que pasa someten a más y más
personas y negocios a sus chantajes; no descansan los traficantes de droga,
en su mayor parte vinculados a la guerrilla colombiana. Semana a semana
caen más jóvenes en las garras del vicio, jóvenes
para quienes el único escape suele ser la muerte; no descansan
los que reclutan jovencitas y hasta niños para ejercer la prostitución.
El número de bebederos, sitios de música y burdeles va en
aumento, tolerado por las alcaldías que se contentan con cobrarles
impuestos; no descansan los comunistas en su tarea de envenenar a la gente,
despertar odios, echar a unos contra otros y difamar los fundamentos en
que se basa la democracia; no descansan los usurpadores de bienes ajenos,
los estafadores, los que falsifican artículos de toda clase, los
chantajistas; no descansan tinterillos y algunos jueces corruptos que
liberan criminales y persiguen a personas honestas.
Se defiende al criminal
La lista es interminable y la mayoría de personas saben de otras
maneras que tienen los delincuentes para acosar, saquear, someter y desvalijar
a la gente honrada.
La desgracia es que más y más colonias y barrios son territorios
controlados por delincuentes, en los que hay toques de queda, se exige
dinero a buseros y microbuseros para entrar en ellos y se cobran “impuestos
de guerra” a los residentes, como la guerrilla durante los ochenta.
Nadie debe ignorar o menospreciar un hecho muy grave: la permanente labor
de delincuentes y comunistas para socavar y derrumbar la institucionalidad,
las libertades ciudadanas, la seguridad jurídica, la seguridad
física y la tranquilidad general. Se hace burla permanente de las
autoridades, se atacan leyes, se desconocen jerarquías, se echa
a unos contra otros. La racha de decisiones de jueces poniendo en libertad
a delincuentes manda un mensaje de lo peor al país: las víctimas
están en indefensión y bajo riesgo de sufrir más
venganzas y agresiones. El protegido es el criminal.

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