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Estrategias para ayudar a los niños a enfrentar un divorcio

Los padres buscan nuevas maniobras para reducir el daño causado a los hijos por un hogar con tendencia a la separación

Publicada 4 de enero 2006, El Diario de Hoy

Mireya Navarro
El Diario de Hoy
“Cuando los padres se comunican y se llevan bien y anteponen a los hijos, es más probable que Éstos crezcan mejor”, Peter Salem, director ejecutivo de la Asociación de Cortes Familiares. Foto EDH
vida@elsalvador.com

En la película “El Calamar y la Ballena”, los Berkman les anuncian su rompimiento a sus hijos de 16 y 12 años de edad, y enseguida los ponen en medio de su disputa. El padre les dice a los niños que su madre es culpable y le revela al hijo mayor que lo engañó. La madre le pide al hijo menor que le oculte secretos a su padre y pronto comienza a salir con el instructor de tenis.

Las escenas provocan expresiones bien audibles por parte del público. Desde el auge de los divorcios en las décadas de los años 60 y 70, e incluso desde mediados de los 80, muchos padres que se divorcian han luchado por evitar sucesos tan desastrosos.

Cada vez más, según abogados, psicólogos, educadores y otros profesionales que enfrentan el divorcio, los ex cónyuges demuestran una voluntad por probar estrategias nuevas o poco conocidas para aminorar el daño causado a los hijos por un hogar que se desbarata.

Estas estrategias incluyen páginas interactivas de Internet donde los padres se comunican entre sí mediante tableros de mensajes y escritos en vez de discutir.

El libro “Entre dos mundos: Las vidas interiores de los hijos del divorcio”, de Elizabeth Marquardt, una estudiosa del Instituto para los Valores Estadounidenses, una organización en favor del matrimonio, se basa en que un estudio nacional investigó que, incluso en los divorcios amistosos, los niños sufren más aislamiento y sentimientos de estar desgarrados entre dos mundos, que los niños de familias intactas.

“El dolor del divorcio es duradero aún cuando se llevan a cabo esfuerzos por reducirlo”, asegura Marquardt.

Controversia

El estudio provocó críticas por parte de quienes aseguran que no aborda lo que consideran una comparación más adecuada: cómo serían las cosas para los hijos de un divorcio si sus padres hubieran permanecido en un matrimonio problemático.

Precaución. Los padres en proceso de divorcio buscan que los hijos no queden en el centro del conflicto. Foto EDH

Pero Marwuardt, de 35 años, hija de un matrimonio disuelto, llega a la conclusión de que los padres en matrimonios de “bajos conflictos” - aquellos que no involucran la violencia o serias disputas, por ejemplo - deberían seguir adelante.

“Cuando los padres se casan su tarea es hacer frente primero a los conflictos. Cuando los padres se divorcian, se vuelve la labor de sus hijos darles sentido a los dos mundos” agregó Marquardt.

Con cuatro hijos, KatRyn Howell, de 47 años, una maestra de piano, y Roger Bowerman, de 48 años, profesor de un colegio comunitario, ideó una solución que requiere de un nivel de cooperación que contradice las tensiones del matrimonio.

Desde enero, cuando la pareja se separó, los niños han vivido en la casa de cuatro habitaciones de la familia, en California, mientras que los padres regresaron a las casas donde crecieron, que están ubicados a unos ocho kilómetros de distancia. Ahora, se turnan para vivir con los hijos: ella cada lunes martes y viernes; él cada miércoles y jueves. Se alternan los fines de semana.

Esto permite a los niños “tener una vida familiar normal”, explicó Bowerman. “Sus vidas no han cambiado tanto, excepto que mamá y papá no están en casa al mismo tiempo, y no discutimos”.

Nuevas técnicas

Erica Laughlin, de 35 años, directora de un programa de acercamiento de la Universidad de Wisconsin, en Madison, se conecta a OurFamilyWizard.com, una página web creada en 2001.

Laughlin usa el sitio para discutir la programación y los costos de sus dos hijos menores con su ex esposo. La pareja, que se dividió la custodia por partes iguales, paga 100 dólares anuales para usar la página, que incluye características que les permiten solicitar intercambios de días con los niños y mantener una bitácora de gastos.

El sitio, usado por más de cuatro mil padres, crece constantemente, con hasta 150 nuevas cuentas cada mes, según el creador Paul Voler.

Por su parte, Jayne A. Major, una educadora de padres en Los Angeles, quien recibe a personas enviadas por la corte familiar, reunió a media docena de padres en un restaurante indio para una sesión de su programa de “progenitura innovadora”, que enseña a las parejas separadas o divorciadas a cómo minimizar los conflictos.

Los esposos y esposas suelen asistir a distintas sesiones. En las conversaciones subrayaron los aspectos desagradables que pueden surgir en una discordia marital. Un hombre preguntó cómo podría protegerse si su ex esposa no hacía efectivos los cheques de manutención de su hijo, para poder alegar que él no los pagaba.

Una mujer, de 53 años, divorciada desde hace varios años, dijo que las clases le ayudan a comunicarse mejor con su ex esposo.

Para los casos de grandes conflictos, algunos padres acuden a una tercera parte para que tome decisiones por ellos. Bruce Copeland, un psicólogo clínico que funge como un “coordinador de padres” en Bethesda, Maryland, dijo que los padres lo contratan para que decida cuáles vacaciones pasarán sus hijos con cada padre, quién comprará los uniformes escolares, y otras cuestiones cotidianas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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