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Fratricidio
Mata a hermano en riña por perro

Tragedia. Según la familia doliente, el agresor borracho atacó a la víctima por pegarle a una mascota. El supuesto homicida se entregó a la policía y confesó el crimen. Dijo estar arrepentido

Publicada 3 de enero 2006, El Diario de Hoy

Óscar Iraheta

Dolor. Isabel Rivera Cortez, de 54 años, llora por su hijo mayor quien fue apuñalado por su propio hermano. Foto: EDH/Felipe Ayala

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Isabel Rivera, de 54 años, aún no comprende de donde salió tanto odio para que uno de sus hijos le quitara la vida a su propio hermano.

El dolor que siente en su alma es doble y a pesar de la tristeza que la embarga porque ya no verá a su hijo muerto, siente la misma, por él que está preso.

La tragedia ocurrió la mañana del domingo 1 de enero en la casa 6 del pasaje Calandria, en la comunidad 22 de Abril, de San Salvador.

La señora relata que su hijo menor, Salvador Adonay Ramírez Rivera, de 25 años, llegó a pasar la noche del fin de año a su casa.

A la mañana siguiente decidió salir a tomarse algunas cervezas con sus vecinos y después de unas horas llegó en aparente estado de ebriedad.

Como era de costumbre, Salvador al ver al perro de la casa le ordenó que se saliera y enseguida le pegó una patada, narró la señora.

Confeso. Salvador Adonay Rivera, de 25 años. . Foto: EDH/Felipe Ayala

Su hijo mayor Óscar Armando Rivera Vásquez, de 29 años, quien había bebido varias cervezas en la noche, descansaba en el sofá y al escuchar el chillido del animal, se levantó y le reclamó a su hermano.

En cuestión de segundos los dos se ofendieron verbalmente y se lanzaron dos botellas de cerveza.

Doña Isabel declaró que Óscar sacó un corvo e intentó agredir a Salvador.
Entre gritos, y súplicas la madre les pedía que se calmaran, que no pelearan.

Sin embargo, Salvador al sentirse acorralado tomó un cuchillo del trastero.
Su padrastro logró quitárselo, pero luego tomó otro y entre el forcejeo logró tirarselo en la ingle.

Óscar se tiró al suelo y se sacó el arma de su cuerpo lo que le provocó un fuerte sangramiento.

Tarde

Los vecinos llamaron al Sistema de Emergencia 911 y después de 45 minutos una patrulla llegó para auxiliar al herido.

Al llegar al hospital los médicos operaron a la víctima dos veces debido al sangrado.
A las 6:00 de la tarde, Doña Isabel se sentó a llorar y sintió de repente la misma angustia que cuando murió otro de sus hijos de cáncer, hace tres años.

Y así fue. Óscar había muerto, ya que no soportó la segunda operación que le practicaron los médicos.

En defensa

Después de huir por varias horas y de no aguantar con su conciencia, Salvador se presentó a la delegación de la Policía de Soyapango y se entregó.

Muere. Óscar Armando Vásquez, de 29 años. Foto: EDH/Felipe Ayala

“Maté a mi hermano por defenderme, Lo hice en defensa propia se los juro, no quise hacerlo”, aseguró.

Arrepentido de lo que había hecho, Salvador no encontraba la forma de pedir perdón a su madre.

“Mamá lo siento. Perdoname por lo que hice yo sé el dolor que te he provocado. Si algún día me perdonas te lo voy a agradecer”, le declaró entre lágrimas.

El detenido recuerda que nunca en la vida tuvo problemas con su hermano, es más, todavía siente el abrazo que le dio la noche del fin de año.

Salvador asegura que la vida ya se terminó porque tendrá que cargar con esa pena por toda la vida y sostiene que de un momento a otro alguien le cobrará la muerte de su hermano.

“Quiero verlo por favor. Tengo que hablar con él. Debo de pedirle perdón”, clamaba varias veces en la delegación policial.

A parte del dolor de haber matado a su pariente Salvador siente que estará preso por muchos años y no podrá ayudar a su hijo de dos años.

“Tengo miedo que le pase algo a mi hijo. Quiero que lo proteja la Policía. Ya no quiero sentir más dolor en mi alma”, repetía sollozando, el detenido.

El hombre dice que en la comunidad hay alguien que se vengará y le hará daño a su hijo. Su hermano era padre de un niño de tres años.

La PNC dijo que en la familia doliente también hay un sargento del Comando de Fuerzas Especiales de la Fuerza Armada (FAES) que viajó a Iraq en el Primer Batallón Cuscatlán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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